¿NO MAS RONG XING SEÑOR TCHEN ?

 

Por Fernando A. Castro Pintos

 

 

 

China es nuestro principal comprador de aceite de Soja, esto no es novedad, lo novedoso es lo que quiere el gobierno que pensemos. Para liberar el camino del entendimiento convengamos que a partir del año 2005 los requerimientos de China para nuestros aceites se ponen en vigencia, esto redunda en un aceite más refinado y con un porcentaje universalmente aceptado de solventes, propio del proceso. Ahora bien, el año pasado, 2009, la Argentina en forma unilateral decide restringir las importaciones de productos fabricados en China perjudicando a los fabricantes de aquellos lejanos y misteriosos parajes.


La respuesta a ello es el amague de la Cancillería China al no embarque de aceite argentino a aquel país. Esto se va a solucionar, por supuesto que sí. Lo increíble es como quieren dar vuelta la información.
Veamos entonces cómo se comportaron los precios: milagrosamente el precio interno subió. Aún hay capacidad para que se pague más por la Soja; las plantas, hoy, tienen una capacidad de pago que podría llegar a los $870 pesos por ton. En vez de los $840.

 


Cuando el Secretario de Comercio Interior interviene todos los mercados argentinos esto generó un retroceso muy grande en la producción, sumado a la acción de gobierno de llevar al país al monocultivo (SOJA), que es el que más dividendos le otorga, los productores dejaron de aplicar las herramientas tecnológicas para poder satisfacer económicamente las erogaciones propias de cualquier ciudadano.


Todo el sudeste asiático es un gran comprador de productos de la agroindustria. No nos podemos dar el lujo de obviarlos, sabiendo además que cuando una nación se afirma en un mercado, perderla trae consecuencias muy serias a las economías que intervienen y a los intereses que participan.

 


Pero este gobierno no quiere ver que únicamente el desarrollo agro-industrial puede permitir, en el mundo de hoy, un agro expansivo de alta productividad y competitividad, conformando las predicciones respecto la evolución de la economía mundial y en especial de la norteamericana. Los grandes exportadores agropecuarios, son hoy, aquellos países que al mismo tiempo son grandes productores industriales (Brasil). Tales naciones, son las que han alcanzado los más elevados niveles de industrialización. Es por esto que insistimos en conformar una gran CADENA ALIMENTICIA.
No existe antinomia alguna entre CAMPO e INDUSTRIA.

 


Nuestro futuro desarrollo agropecuario exige un gran mercado interno expansivo, con gran poder adquisitivo, capaz de pagar altos precios por bienes de origen agropecuario; esto sólo puede generarse a partir de la industrialización de la CADENA ALIMENTICIA. Esta misma industrialización permitirá dar al agro el necesario respaldo de insumos y tecnología de punta que multiplique en forma geométrica su productividad generando saldos exportables destacados.
En consecuencia, atraerá capitales locales hoy derivados a destinos no productivos sino especulativos, y por supuesto capitales extranjeros hacia inversiones de riesgo. Independientemente del origen geográfico de los capitales invertidos, esa capitalización orientada hacia las distintas ramas de la producción afirmará condiciones de bienestar general y mejores prioridades a las distintas zonas del país que se dirija.


Tal vez sea muy difícil que algún integrante de este gobierno renuncie a sus privilegios personales sobreponiendo un acto patriótico de humildad ó decline a sus intereses personales ó simplemente resigne el deliberado ocultamiento ideológico que conlleva el accionar de esta administración. Pero abrazamos fuertemente la esperanza que vamos a despegar como nación si llevamos a cabo el gran cambio: la CADENA ALIMENTICIA.
castropintos@yahoo.com.ar

 

 


 

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