La Tarde, el diario procesista que dirigió Héctor Timerman y algunas precisiones

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

 

Hay algunos detalles que esta nota de Clarín soslaya. El oficial interrogador de Timerman fue un experto de la policía bonarense que tuvo un trato bastante mesurado con Timerman. La Embajada se apresuró a difundir la especie -Sergio Ceron que había estado en Israel conoce bien el asunto -de que si bien a Timerman se lo había privado de la ciudadanía argentina ,ya no solo tenía ciudadanía israelí sino que se lo había nombrado coronel de inteligencia en la estructura del gobierno israelí.El objetivo era claramente salvar su vida .Darle un rapido paraguas para que no fuera asesinado.

 

El problema de Timerman,como la mayor parte de la dirigencia politica y periodistica de la epoca es que apostaban a un golpe lanussista y no contaban con el creciente desarrollo del nacionalismo en función de la guerra contrarrevolucionaria que ya llevaba mas de 900 muertos antes del 24 de marzo y sería implacable con los cuadros revolucionarios de origen judío.Rota la correa de transmisión con el peronismo al cual habian abatido la doctrina Genta llegaba para quedarse.

 

El complejo Bristol,del cual nadie parece acordarse también estaba en el asunto y el descubrimiento de las cuentas de Timerman padre en el Banco Para América del Sur de Graiver,eran depósitos de 5.000 dólares cada uno - selló la suerte de Jacobo que vía Heriberto Khan pasaba información reservada a la Armada para voltear el gobierno de Isabel Perón al cual calificaba de fascista.

 

De hecho la Armada pugnaba por la libertad de Timerman porque consideraba que enfrentar a la colectividad era un error de alcances imprevisibles que acentuaría el aislamiento internacional argentino.

 

El joven Timerman,en aquel entonces era realmente muy joven no podía prever el curso real de los acontecimientos.

 

Guillermo Patricio Kelly ,que llevaba a su mujer a Israel para curarla de un cáncer, viajó igualmente a Estados Unidos para buscarlo a Graiver pero este ya había desaparecido para morir en un extrañó accidente de aviacion en Mexico.Igualmente el actual embajador argentino,que carece de inmunidad alguna, conviene releer Diplomacia Consular de Antokovetz o la ley de Servicio Exterior ,un clásico -tendrá serios problemas con la justicia por sus calificativos hacia terceros y por haber movilizado apresuradamente tanto a la DAIA como al Centro Wiesenthal en una maniobra destinada a cercenar parabolicamente la libertad de prensa.Los dramas familiares no deben confundirse con las responsabilidades de la función y tanto Michele Bachelet como José Mujica están allí para demostrarlo.

 

Edgardo Arrivillaga.

 

 

 

CLARÍN.

 

El primer número se publicó ocho días antes del golpe. Sólo duró cinco meses.

 

Por: Ricardo Mosso *

 

Todo empezó a gestarse a fines de 1975, cuando el huevo de la serpiente del golpe ya permitía vislumbrar las garras del horrror. El diario vespertino La Tarde de Buenos Aires se publicó en la Capital Federal entre marzo y agosto de 1976. Pero durante todo el verano la redacción trabajó a pleno produciendo números ceros (pruebas, simulaciones del diario real, en la jerga periodística)

Así de efímero como fue, casi no tiene lugar en la bibliografía relativa a la prensa durante aquellos años negros. Fue Jacobo Timerman, el periodista y editor que lo creó y sacó a la calle, luego de crear medios escritos que habían funcionado como mutación cualitativa del periodismo, en los años 60 y 70, como las revistas Primera Plana y Confirmado primero, y luego el diario La Opinión.

 

Sin embargo, analizar el vespertino La Tarde sirve para comprender de qué manera el Proceso diagramó su modus-operandi sobre la prensa. El diario fue lanzado con la misión evidente de apoyar al golpe –que era un secreto a voces desde fines del año 1975- pero no sólo eso: el proyecto apuntaba a la consolidación en la opinión pública del gobierno militar que lo seguiría. En mayor o menor medida los medios gráficos, en ese momento, padecieron la censura y también la autocensura. Pero La Tarde fue otra cosa: salió para respaldar a la dictadura. Se expandía una situación delirante y aberrante. La condición "procesista" de La Tarde no fue un obstáculo para que su dueño fuera secuestrado por los militares pocos meses después del cierre de su vespertino, el 15 de abril de 1977.

 

 

Jacobo Timerman cayó en las siniestras garras de Camps y de Etchecolatz.Tras un inmenso tormento, Timerman volvería a dirigir un diario recién a su vuelta al país, en 1984, cuando intentó -sin éxito- convertir al antiguo vespertino La Razón –instalado en el mismo edificio de Barracas donde en los '70 había funcionado La Opinión- en un éxito editorial.La Tarde llegó a los kioscos ocho días antes del golpe: el 16 de marzo de 1976. El diseño estaba basado en el del diario alemán Bild Zeitung, con títulos impactantes, grandes fotografías y poco texto, lo que en esa época se percibía como sensacionalista. En el staff figuraba como director Héctor Timerman, uno de los hijos de Jacobo, que en ese momento tenía 22 años. Hoy es el embajador del gobierno K en los Estados Unidos. Según él mismo dijo en una nota al diario Perfil, en noviembre de 2007, en ese momento casi no había ejercido el periodismo, aunque aceptaba, como director que fue, "las responsabilidades por el contenido de las notas". Héctor Timerman se justificó en aquella entrevista diciendo que el vespertino de su padre utilizaba "términos no diferentes a los demás medios que no apoyaban ideológicamente a Videla, pero se autocensuraban para seguir funcionando".

 

 

Periodistas que se desempeñaron en La Tarde explicaron que el manejo cotidiano y efectivo de la publicación estaba en las manos del director periodístico, Luis Clur, que había sido fundador de los exitosos noticieros televisivos Reporter Esso (1963) y Telenoche. Clur reconoció en 1999 que aun siendo oficialista, debían "ir a la Secretaría de Guerra a que revisaran las páginas". Tras la muerte de su financista David Graiver (ver recuadro "El socio muerto"), Jacobo Timerman comenzó a temer que el "secreto" fundacional de su empresa periodística –su relación comercial con el empresario que tenía también como clientes a los Montoneros- fuera castigada por los militares y que la confiscación de los activos del grupo Graiver -que efectivamente siguió a la muerte de su fundador- terminara matando a sus criaturas de papel La Opinión y La Tarde. La tragedia efectivamente fue atroz: Timerman fue "chupado" por un grupo de tareas, torturado y finalmente expulsado del país, mientras que La Opinión se publicó durante poco tiempo más a cargo de un director militar.

 

 

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