Islandia, Grecia y el síndrome Ceaucescu

 

Por Alfredo Carella

 

 

 

 

Las crisis de Islandia y Grecia y los sucesos rumanos de 1989 tienen causa común: la deuda externa. Aunque difieren los métodos de solución.

 

En 1989 el último dictador comunista Niolae Ceausescu decidió cancelar los préstamos del FMI y Banco Mundial que le fueron facilitados por separar a Rumania del bloque soviético y que ascendían a u$s 11 bn. A costa del hambre de la población exportó la totalidad de la producción agrícola, rebajó salarios, racionó electricidad y combustibles, colapsó la prestación de salud, educación y producción y reprimió brutalmente la protesta. El triunfo de resistencia se tradujo en su fusilamiento.

 

El FMI y el BM ignoraron el procedimiento de reembolso cuya mora habían tolerado. Ahora el Fondo no advirtió, en el caso de Islandia, que hipotecas subprime otorgadas por Incesave subsidiaria del Landsbanki constituían un factor de alto riesgo que arrastraría en el 2008 a la bancarrota porque buscó restringir la repercusión mundial del terremoto artificial provocado en EE.UU. por la banca especulativa.

 

Mantiene silencio ante el salvataje de u$s 5.3 bn otorgados a Reykiavik por Gran Bretaña y Holanda para compensar a los mutuarios de ambos países en esa plaza, declaró que “nunca” había intervenido en el acuerdo pero demora desde setiembre del 2009 el desembolso de SRD 1.718 billones del stand by otorgado en mayo del mismo año por 24 meses por SDR 11443 bn.

 

En ocasión del préstamo angloholandés luego de haber señalado que el 240% de deuda respecto del PBI era insustentable a los cuatro meses consideraba que Islandia no se encontraba sola entre los países con una relación deuda PBI del 200% y que lo importante era establecer un programa de recupero nacional de la recapitalización bancaria para asegurar el reembolso de los empréstitos.

 

El acuerdo internacional de rescate aprobado por el Parlamento consistía en pagos escalonados de u$s 5.4 bn. (40% del PBI) hasta el 2024 y siete de gracia siempre que el PBI no cayera por debajo de cierto porcentaje. A pesar del “extremo desagrado” y acusación de ilegalidad de la medida efectuada por Londres, el presidente Olafur R. Grimsson se allanó al pedido de veto efectuado por el 10% de la población y sometió la cuestión a referéndum no sin declarar que se le pide al pueblo griego “asumir con impuestos una carga creada por banqueros irresponsables y codiciosos”. Dado el pronóstico de rechazo por el electorado, solo el 1,8% lo aprobó, la autoridad económica había tratado de tornarlo abstracto anunciado una renegociación sobre la base de acelerar los pagos a una tasa de interés inferior al 5.5%. De no alcanzarse un nuevo convenio Reykiavik deberá hacer frente a una deuda impuesta por bancos negligentes que alcanza el 140% de su PBI o quedará sancionada con el aislamiento financiero.

 

Grecia. La obligación de supervisión de la calidad económico financiera de los países miembros que le impone el artículo IV y la correspondiente a la Unión Europea ha sido incumplida toda vez que ni el FMI ni la UE detectaron el fraude estadístico con el cual el anterior gobierno conservador, ocultó el déficit fiscal sobre las cuentas públicas (en lugar del 3.5% del PBI resultó del 12,7%) con la aparente colusión de Goldman Sachs (habría cobrado u$s 300 millones) y las agencias calificadoras de riesgo. El FMI confesó que“inmediatamente después de la crisis financiera, ni nosotros ni las autoridades contaban con un balance cierto del sistema bancario, ni con el desglose de las obligaciones de residentes y no residentes”. La posición del presidente del Eurogrupo, Jean -Claude Junker, fue honesta: admitió haber cometido un “error de negligencia grave” por no ocuparse de la situación.

 

El tres veces incrementado ajuste de la economía plasmado en el Programa de Estabilidad y Crecimiento lleva a recordar la irónica denominación del Título VI de la ley 25453 de Equilibrio Fiscal con Equidad del ministro Cavallo. Resistido por el 53% de la población en nada se diferencia de las condionalidades más estrictas que el FMI declaró superadas y encamina hacia la impunidad la responsabilidad en los fraudes contables que permitieron el acceso de Atenas a la UE. La reducción del déficit demanda este año la venta de deuda por un valor de ¥ 53 bn. El Parlamento ya suscribió un paquete adicional de medidas de austeridad exigidas por Bruselas para que acotar el déficit para el corriente año al 8,7% del PBI y al 3% en el 2012. Los legisladores alemanes sugirieron que antes de recurrir a la asistencia de la comunidad deben vender “algunas de sus islas”.

 

Fitch y S & P no solo favorecieron la agresión contra el euro sino que la intensificaron en la primera emisión de bonos con tasas punitivas aplicadas en virtud del aumento de cotización de los instrumentos que permiten especular contra el riesgo de default (greecesCDO’s). La segunda emisión de bonos efectuada a principios del corriente mes para pagar próximos vencimientos fue calificada de exitosa porque la colocación se logró al 6.37% a diez años contra el 7% que se demandaba una semana antes y fue adquirida por compañías de seguros, fondos de pensión y no por meros especuladores como los hedge funds.

 

El panorama social está lejos de lucir luminoso pero el gobierno socialista se considera el único capaz de moderar la furia reinante en la comunidad griega pese a emplear medidas de ajuste de extrema ortodoxia. Difícil tarea porque no se pone coto a la especulación dañosa ni a la agresión contra las monedas cuyo efecto devastador directo y colateral no solo se mantiene impune sino que se honra deuda deshonestamente contraída.

 


 

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