Peligrosa tergiversación de Timerman (e ignorancia de Víctor Hugo)

 

Febrero de 2010

 

Precisamente por cuestionar a Grupo Clarín desde mucho antes que Héctor Timerman y Víctor Hugo Morales, Urgente24 puede participar con autoridad en este debate sobre blogs, antisemitismo e inexactitudes diversas en el embajador argentino en Washington DC y su entrevistador. Resulta muy peligroso manipular el antisemitismo para obtener réditos en disputas políticas.

 

Aquella noche cuando los efectivos del Ejército y la Policía Bonaerense se llevaron a Jacobo Timerman de su vivienda en la torre de Ayacucho y Posadas, sus hijos Javier y Héctor bajaron a la casa de José Mourelle Ruano para pedir ayuda y un teléfono.

La primera llamada que hicieron, recordaba Mourelle, un gentilhombre amigo de los Timerman y que fue funcionario de Continental Grains y de Bear & Stearns (curiosamente donde se desempeñó Javier Timerman. Hoy día integra el JP Morgan Chase), fue a Emilio Eduardo Massera.

 

No fue una casualidad: quien era el jefe de la Armada Argentina era de la confianza de los Timerman.

Por entonces, Héctor Timerman dirigía el vespertino La Tarde, y su padre Jacobo, el matutino La Opinión.

Timerman tenía una antigua relación con los militares y gracias a ellos pudo fundar revistas como Primera Plana y Confirmado. Su socio en la Editorial Olta/La Opinión, David Graiver, había sido funcionario de la Revolución Argentina (junto a Francisco Manrique, en días de Alejandro Agustín Lanusse).

 

Los militares argentinos, al menos en su ala nacionalista, tenían casi una tradición de desconfianza hacia los judíos, por expresarlo con eufemismo. Sin embargo eso nunca impidió que Timerman mantuviera buenas relaciones con los uniformados.

 

Las diferencias de los Timerman con José López Rega o las denuncias sobre la Triple A no fueron a causa del antisemitismo de los parapoliciales peronistas sino eran parte de una disputa interna de poder en el peronismo. Los Timerman eran aliados deJosé Ber Gelbard y, cuando avanzaba el deterioro del gobierno del Partido Justicialista, de Massera. Para mantener ese nexo se encontraba Heriberto Kahn en la redacción de La Opinión.

 

Y Jacobo Timerman nunca planteó la cuestión del antisemitismo hasta su libro 'Preso Sin Nombre, Celda Sin Número', con sus experiencias como detenido no desaparecido pero sí ilegal de Ramón Camps, dentro del Proceso de Reorganización Nacional, ciclo de facto que él había recibido con alborozo.

 

La prisión ilegal de Jacobo Timerman ocurrió en el marco de una investigación sobre la administración de dinero supuestamente de la organización Montoneros que realizaba David Graiver.

 

Nada de toda esa cuestión justifica el antisemitismo del que dice haber sido víctima el hoy embajador argentino en Washington DC, Héctor Timerman, en un sitio web para blogs que creó Clarín con el objetivo de participar del universo de las redes sociales. Pero al menos el entrevistador Víctor Hugo debería tener presentes los datos indispensables de su entrevistado a la hora de informar sobre los problemas y sus protagonistas.

 

Pero Víctor Hugo Morales ignoró todo el contexto cuando entrevistó a Timerman por Radio Continental en la mañana del jueves 18/02, y solamente le animó su deseo de mantener sus críticas a Grupo Clarín.

Minutos antes, Víctor Hugo Morales había entrevistado al jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, Aníbal Fernández, quien había abundado en críticas a Grupo Clarín y a su vicepresidente y accionista Héctor Magnetto.

 

Víctor Hugo Morales afirma que él no es kirchneristay que le anima una suerte de '3ra. Posición', recordando aquel "ni yankis ni marxistas, peronistas", que entonaban en los años '70 todos aquellos seguidores de Juan Perón que cuestionaban la "patria socialista" que reivindicaban los Montoneros y la Juventud Peronista.

 

Sin embargo, por estos días la '3ra. Posición' tal como la entiende Víctor Hugo (no hay una única forma de comprender esa '3ra. Posición') comienza a resultar, según muchos de sus oyentes, una posición bastante cercana a uno de los bandos en pugna, el de los Kirchner.

 

Al menos varios funcionarios hoy día prefieren, inclusive, hablar con Víctor Hugo antes que con Oscar González Oro, por Radio 10, aún cuando Continental tenga una audiencia apreciablemente menor.

Urgente24 no cuestiona las decisiones periodísticas individuales de Víctor Hugo pero sí se pregunta si la tan floja entrevista a Timerman no estuvo condicionada por su decisión previa de apuntar a Clarín y por eso le faltó un rigor imprescindible a la denuncia que se difundía.

 

Desde hace varios días Timerman denuncia que fue víctima de contenidos antisemitas lanzados desde ClarínBlogs por un blog que tenía Edgardo Arrivillaga, ya fuera de la web.

 

Timerman se dijo “ofendido por el silencio de los periodistas de Clarín en temas relacionados con la dictadura y la discriminación”, aunque -con igual derecho- muchos judíos argentinos podrían exhibir su enojo con los Timerman por haber simpatizado con militares antisemitas en el pasado.

 

“Había blogs antisemitas que formaban parte del contenido editorial de sus empresas. Me ofendió como ser humano e hice una denuncia pública, no lo haré penalmente”, aclaró Timerman.

 

Urgente24 ha padecido el tema de la opinión de los lectores cuando -antes que cualquier otro medio, mucho antes que el diario La Nación, mal que le pese a su periodista Héctor D'Amico- decidió liberar la recepción de comentarios a continuación de los contenidos periodísticos.

 

Por supuesto que existieron muchos contenidos antisemitas, críticas de lectores judíos, eliminación de centenares de comentarios, y mal se podría afirmar que por todo ello Urgente24 era/es un sitio antisemita.

Nunca un periodista de Urgente24 realizó un comentario antisemita pero hubo quejas y también acusaciones de que se le permitía un lugar de expresión al antisemitismo.

Pero la libertad de expresión tiene riesgos que quienes adhieren a ella deben decidir correrlos. En ocasiones se prefirió llegar a borrar 160 comentarios antisemitas -precisamente luego de declaraciones de Timerman durante un viaje de Cristina de Kirchner a New York, donde el ex director del vespertino La Tarde y es aliado político de Elisa Carrió era cónsul general-, antes que prohibir la opinión de otros.

 

Finalmente, y por la amenaza de que se denunciaría a Urgente24 ante la DAIA (Delegacion de Asociaciones Israelitas Argentinas), los comentarios de los lectores fueron suspendidos temporariamente porque se decidió replantear todo ese asunto en el marco de las redes sociales que hoy día se construyen precisamente en base a la participación de los 'internautas'. En marzo regresarán los comentarios, y si se filtra alguno considerado antisemita ¿eso hará antisemita a Urgente24? Una tontería de Timerman, quien prefirió la denuncia antes que comunicarse telefónicamente o vía correo electrónico con los de Clarín.

 

Es injusto considerar que Clarín hizo antisemitismo porque había una persona que tenía un blog desde el cual se insultaba a Timerman. Y Víctor Hugo Morales se equivoca al prestarse a la denuncia de Timerman, en nombre de su batalla con Clarín. Las disputas, antes que nada, deben ser leales aún cuando el rival no lo sea, porque eso califica a uno mismo.

Es probable que Víctor Hugo también simpatizara con Timerman porque días antes él se había quejado de comentarios de lectores de La Nación que lo cuestionaban y hasta insultaban al pie de una de las columnas que él escribe para el suplemento deportivo Cancha Llena.

 

Siempre pueden aplicarse restricciones para impedir las malas palabras y las ofensas groseras, y LaNación.com tiene eficientes mecanismos de limitación. Pero Víctor Hugo Morales no puede ignorar que Timerman intentó sumarse -y obtener provecho político personal- al combate de los Kirchner con Clarín y, por ese motivo, abusó de su condición de judío y del punto de vista de los 'internautas' considerados antisemitas, que nunca faltan.

 

Ocurre que Edgardo Arrivillaga es el director de la web HarryMagazine, y nunca ese conocido sitio que refleja las opiniones de un sector de la derecha-derecha, fue denunciado por Timerman.

 

Pero, además, Arrivillaga no se asume como antisemita sino como antikirchnerista, y de hecho reproduce habitualmente columnas de opinión de Marcos Aguinis. Y esto puede afirmarlo Urgente24 que ha discrepado con muchos de los comentarios de Arrivillaga.

La manipulación del antisemitismo para obtener éxito en la crítica a adversarios o en la victimización propia para el ascenso político personal es tan grave y condenable como el propio antisemitismo. Tanto uno como otro está abusando de la libertad de expresión. Y eso debieran considerarlo tanto Víctor Hugo como Timerman

 

 


 

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