DESDE EL SPA DE MARCOS PAZ, PORQUE EN LA ARGENTINA HAY PRESOS POLITICOS DE LA INEXISTENTE DERECHA MILITAR

 

Febrero de 2010

 

 

 

Aspecto a considerar y en el sentido de este escrito es que la InstituciónPenitenciaria es desgraciadamente una Institución deformada. Esta deformación no por los principios que reciben seguramente en la Instituciónsino por el contacto permanente con delincuentes de distinta índole, algunos de gran peligrosidad, otros con un elevado grado de inmoralidad y la mayoría sin ningún tipo de arrepentimiento. Casi con seguridad podemos pensar que este tipo de presos obedece al personal penitenciario sólo por el rigor y así es que no se produce el que pareciera como un lógico acercamiento en el tiempo dado que, de alguna manera, conforman caminos que recorren juntos.

 

En el caso del personal de las FFAA, Seg, y Pol(s), presos en su gran mayoría de jerarquía intermedia a alta, es “manejado” en las cárceles por personal penitenciario de jerarquía baja a muy baja, con escasa capacitación respecto de las relaciones humanas; ello los coloca -por lo general- en una posición de superioridad dominante, la cual no da respuestas abruptas por el hecho -precisamente- no de sumisión sino de comprensión de la posición de dicho personal penitenciario.

 

El personal superior de la Institución penitenciaria o es muy escaso en la dotación o bien no se hace ver ante el pabellón de presos militares, por lo que no existe interlocución válida entre los que podríamos llamar con cierta cercanía -como “in illo témpore” (acanoma)- los pares.

 

La totalidad de los integrantes de las FFAA presos entraron a sus respectivas instituciones, en conocimiento y aceptación de normas fundamentales que a partir de ellas hasta su misma vida era regida por esas normas; tal es el caso de los más antiguos, a quienes una norma les impedía contraer matrimonio hasta que no cumpliesen  el tiempo mínimo que se les exigía permanecer en servicio activo, Otro y fundamental caso que adquiere especial incumbencia en la actualidad, es que todo militar estaba sujeto (aún retirado) al Código de Justicia Militar mediante el cual toda acción antijurídica o no, se sometía al fuero militar: de allí, la conformación -dentro de la orgánica de las FFAA- de los penales de las FFAA.

 

En ellos, se sometía a los que delinquían, a la privación de la libertad y a disposiciones inherentes al penal propiamente dicho, pero en ellos no se despersonalizaba al detenido sino que, por el contrario, se consideraba su grado y el respeto que por persona y por jerarquía le correspondía.

 

Es por ello también, y valga como ejemplo, que una gran cantidad de hombres de las FFAA transformados en presos políticos por diferentes acontecimientos fueron privados de la libertad en cuarteles y/o buques de la Armada o Prefectura Nacional porque así lo permitía y/o establecía el CJM.

 

Los PP actuales, en un principio, fueron considerados por la Justicia Militar, pero poco a poco y no muy sutilmente, fue ganando terreno la venganza que se impuso a las Instituciones, no sólo militares sino también la Judicial. Dehéroes pasaron a ser represores y luego a ser asesinos y/o torturadores y luego, a pedido de las ordas y del perjuro de la masa de los jueces, a las cárceles comunes.

 

Podríamos mencionar como el final a toda orquesta la derogación del Código de Justicia Militar, dando por tierra sin contemplaciones principios básicos que se creían inconmovibles como la Disciplina, la Subordinación y la Lealtadpor mencionar algunos de los más representativos.

 

Los explicitados son algunos de los motivos por los cuales los PP de las FFAA nunca deberían estar en cárceles comunes afines a la escoria de nuestra sociedad, sino en sitios adecuados a su investidura y jerarquía de acuerdo al contrato que rigió sus vidas (entiéndaseme bien a fin de no desnaturalizar el sentido del presente: me refiero exclusivamente a los PP y no a los militares de cualquier jerarquía que delinquen realizando acciones que los iguala a la escoria que ya tratamos).

 

La máxima seguridad que la venganza reclama para los PP no tiene en cuenta l honor que todos conservan bajo el respeto que emana de la adopción de una posición sanmartiniana que hace que, esté donde esté, cumplirá estoicamente con las disposiciones vigentes a su realidad, pero no es no por asomo el contrato por el cual él ató su vida. Esa posición que adopta no es de ninguna manera sinónimo de claudicación.

MARCOS PAZ, 21 de enero de 2010-01-26

Escrito en cautiverio

Jorge Toccalino

Coronel de la Nación (R) PP

 

 


 

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