TIROTEOS, DESENCUENTROS, CREPÚSCULOS

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

 

 

Las armas están en todas partes; el orden y la seguridad en ninguna. Esa es una primera lectura de la debacle que se desencadenó hace unos años en Virginia Tech -diminutivo del Instituto Politécnico de Virginia, una verdadera ciudad universitaria de más de 1000 hectáreas o equivalente a casi todo el sur de la ciudad de Buenos Aires-, cuando un alumno retraído y mentalmente perburbado de 23 años y origen asiático salió en una cacería de dos horas que terminaría con la muerte de 33 personas, él mismo incluido. Una tarjeta verde (o permiso de residencia) en perfecto orden legal, una chequera, una libreta de conducir y la falta de cualquier antecedente criminal fueron los únicos elementos necesarios para que el surcoreano Cho Seung Hi adquiriera en minutos dos pistolas con las que mes y pico después desataría la matanza, desigualmente repartida en un primer ataque, consumado a las 7:15, en que las víctimas fueron sólo dos, y en el segundo, a las 9:15, -y alrededor de un kilómetro de distancia del primero- donde cayó el resto. Esas asimetrías temporales -un mes y poco desde la compra de las armas, intervalo de dos horas entre el primero y el segundo de los golpes- encierran parte de la clave de la tragedia.

 

Primero, la facilidad en la compra de las armas. En las Constituciones de la mayoría de los Estados Unidos está consagrada la libertad de portación de armas para los ciudadanos. Esa libertad está lejos de ser defendida por las mayorías electorales, pero a estas mayorías aquella libertad no les resulta suficientemente molesta para ir a votar contra ella; sin embargo, los que sí favorecen la libertad de portación de armas constituyen una minoría muy militante, bien financiada y altamente disciplinada que jamás faltará a un referéndum en que se toque su tema. Desde el punto de vista político, los armamentistas se ubican en la derecha, desconfiada del gobierno y feroz defensora de todos los principios individualistas; los opositores, en cambio, caen dentro de los “liberals”, nomenclatura que en Estados Unidos designa al progresismo. Los grados de permisividad sobre la tenencia de armas varían de acuerdo a los Estados -Virginia es uno de los más laxos y, como en el resto, lo que se permite y lo que no depende de un delicado trabajo de compatibilización entre lo que es ley federal y lo que es ley estadual. Las paradojas no se agotan allí: en algunos Estados existe la pena de muerte -que, irónicamente, tiende a ser defendida por los antiestatitas defensores de las armas en manos de los individuales, y opuesta por los “liberals”- y en otros no, sin olvidar una amplia gama entre los Estados donde la pena de muerte se cumple con más rigor -la Texas de Jimmy Bowie ,el general mexicano Santa Ana y el Alamo es uno de ellos- y otros donde tiende a desdibujarse en una ambigua cadena perpetua o en una dilatación permanente de la aguja con cloruro de sodio que a veces se cumple decada y media mas tarde al menos.

 

Pero lo importante es que el principio sociológico y de ciencia política de que el Estado debe ser el aparato que retiene el monopolio del uso de la fuerza, y por lo tanto de las armas, es bastante ignorado en los superfederalistas Estados Unidos porque en el fondo ese federalismo descree en el Estado porque su origen fue una revolución genuinamente republicana y antimpositiva que selló su nacimiento . Guiñemos un ojo entonces al excelente racista que fué Griffith y que la zurda escamotea en el Nacimiento de una Nación -con la primera guerra de masas cruel y genuinamente apartada de las normas europeas del siglo de las luces.
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Así, un estudiante desconocido , ampliamente sospechado por sus pares y profesores -por el contenido altamente perturbador de sus composiciones literarias- y destinatario de al menos dos advertencias psiquiátricas pudo adquirir sus pistolas Glock -arma austriaca policial y prefecturiana en la Argentina desarmada y una Walther sin merecer la menor curiosidad por parte de su vendedor, en una zona de Estados Unidos donde tampoco se requiere el “cooling off”- o tiempo de enfriamiento- de 48 horas que otros Estados imponen para que el comprador de un arma se tome su tiempo de decisión y finalmente pueda desistir de armarse frente a lo imponderable.

 

El crimen de Virginia Tech que fue genuinamente precursor ,el de ayer también en una institución universitaria americana ,la secuencia de tiroteos entre jovenes y en el país del gran futuro sepultado -la Argentina- entre barras bravas y los mas recientes protagonizados por un medico psiquiatra de militancia musulmana que debía ser irresponsablemente trasferido a Irak mostró que esa liberalidad en la adquisición de las armas -un hecho de derecha en la sintaxis política norteamericana- se entrevera de modo complicado con una simétrica flojedad de sesgo “garantista” en los procedimientos policiales. La pronta emergencia de un primer sospechoso en el primer tiroteo -el novio de la chica asesinada, aficionado él también a las armas y a los polígonos de tiro- circunscribió la investigación a este solo individuo, sin considerar la posibilidad de que pudiera haber habido otro loco suelto y armado haciendo de las suyas en el extenso campus. Los primeros asesinatos debieron haber bastado para imponer el estado de emergencia, paralización de clases y montaje de retenes y puestos de revisión en todo el campus. En lugar de eso, el verdadero asesino pasó parte del hiato fotografiándose, redactando justificaciones de extraño tono clasista inevitablemente antimundialista ,jugando a Taxi Driver y dejando atrás la clase de diarios intimos que consumirá la atención de especialistas y morbosos comunes por décadas.

 

Irónicamente, envió el paquete por correo a la NBC, no a la policía o al FBI; esta clase de gente sabe con precisión de target no solo disparar sino tambien a quién dirigirse si quiere que el mensaje llegue… exactamente a quienes quiere que llegue.

 

Involuntariamente, el sistema obró a su favor.

Entre tanto el presidente Obama se manifiesto consternado por la incursión de un terrorista que no sabía siquiera mezclar la nitroglicerina en una avión que tenía la interesante intención de hacer estallar sobre Detroit. La capital del automovil y de los sindicatos americanos del sector.

 

Tanto en el caso de los jóvenes asesinos como en el caso del psiquiatra militar o el del joven nigeriano mentalmente perturbado también el demuestra qué el actual presidente Obama-pese a su simpática negritud que tanto conmueve a los progresistas argentinos no puede escapar a la lógica de la guerra en la cual se encuentra inmerso Occidente.

 

El reciente ataque en Egipto ,ayer mismo ,de asesinos a una iglesia cristiana copta en Egipto demuestra que las causas de la violencia están lejos de ser yuguladas y -por el contrario-con o sin progresistas aumentaran porque la caracteristica de la globalización consiste en generar parias al costado del camino,un claro darwinismo revisitado por la realidad del uso y desecha al mismo tiempo .La gente son hamburger basura,comida chatarra y solo así pueden ser considerados .Es logico que busquen su minuto de gloria erostratiana por medio de asesinatos,violaciones y desmenbramientos como ocurrio con los chinos enterrados en una casa del Bajo Flores aquí en la Argentina en las ultimas 48 horas.

 

Occidente con sus sociologos bienpensantes creen que las soluciones solamente políticas o socioeconómicas pueden centrifugar las contradicciones siguiendo las pautas de una nueva moral de Estado Nacion cuya consigna seria mas o menos , ” incluye,excluye,alarga el perímetro ” como sospechan los jóvenes militares argentinos entrevistados por nuestro insistente cronista ( ver www.harrymagazine.com) y luego lo mas rápidamente posible cierra la puerta.

 

El olor de la basura reciclada tiene el olor del inmigrante,del extranjero para las personas medianamente integradas y con esa perspectiva de malones y de indios que es lo que se visualiza desde la optica de Ruiz Moreno,un buen divulgador del extenso trabajo sobre los Malones que en 3 tomos publicó la biblioteca del Circulo Militar hace 70 años mas o menos , la violencia no solo aumentara sino que será una realidad con la cual hay que habituarse a convivir como algunos conviven con las desagradables hembras pluriparidoras con su inevitable menstruación.

 

En ausencia de ley y de gente con vocación legal solo queda la simple ley del mas fuerte.

A criar musculos politicos y mentales entonces porque el futuro nos espera pero no será el futuro de Cabaret sino el futuro excluyente de rejas,barrricadas,muros y cementerios.

 

Les gustaba leer a Deleuze ?, Marcelo Sain y Chacho Alvarez y Nildita Garre ,pues ahi tienen a Deleuze.¡



 

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