¿SON EMBARGABLES LAS JOYAS DE LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO ?

 

Por Gerardo José González

 

 

 

 

 

Es difícil jugar con las metáforas entre las aves y el dinero, pero existen desde el origen del mundo moderno.

Las águilas alemanas y americanas, el cóndor chileno, el quetzal mejicano, están en sus monedas de plata y oro.

El buitre merodeaba las cornisas de Wall Street, hasta que se corporizó.

 

No es el “never more” de Poe, es la eterna carroñera que acecha a los animales moribundos.

Evita la imagen, se presenta en la forma de apacibles golden boys neoyorkinos que dicen batallar por recuperar los ahorros de los plomeros americanos, aunque les compraron sus créditos a precio de ruina.

La apuesta del buitre es muy simple: espera que la vaca expire.

 

El negro plumaje del buitre es el tradicional de los abogados, llamados en la Argentina “cuervos”.

Estemos atentos al accionar de esta siniestra especie.

Invirtieron hace diez años y atiborran a Griesa con sus medulosas presentaciones.

Algo salió mal, temo que muy mal, en el intento del Fondo BIC.

 

La vaca argentina quedó malherida por el temerario intento de Aimé Bidú, o Bolú, como algunos lo apodan.

Por supuesto que esto será, por lo menos, una salida de dólares y una corrida contra el peso.

Tal vez mucho mayor de la prevista.

Además, la imposibilidad de colocar nueva deuda externa estilo Cavallo.

 

Pero, si se lee la letra grande del último fallo de Griesa, el terrible peligro de que nos embarguen las joyas de la abuela en cualquier tribunal del mundo.



 

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