Crisis fase 1: comienzan a verse movimientos hacia una dolarización de los ahorros

 

Enero de 2010

 

 

 

Tras meses de letargo y en medio de la actual crisis política, se despierta la demanda minorista de dólares. En el sistema financiero hay inquietud y alertan que, de continuar el affaire Redrado, esto derivará en una salida de pesos desde los plazos fijos hacia un "viejo amigo": el billete verde.


Un antes y un después. Eso es lo que el “affaire Redrado” significó para los escenarios político y financiero. Y lo que los expertos del mercado sospechan es que falta poco tiempo para percibir que también pudo haber sido un punto de inflexión en la economía real.


Es que el ruido político y la complicación en el proceso del canje de deuda pueden llevar a una modificación de las expectativas en la población. Y, lo demuestran décadas de crisis, los cambios de humor en los argentinos son casi un sinónimo de dolarización de carteras.

Hasta ahora, las señales son incipientes, pero inequívocas: aumento de la demanda de billetes verdes a nivel minorista, intervenciones del Banco Central en el mercado de futuros (que cuadruplicaron a los niveles pre-crisis) y el freno en el pasaje de pesos en colocaciones a plazo.

“Habrá que estar atento a la evolución de la percepción del público en general, de aquél que busca proteger sus ahorros y que por cultura muy nuestra decide hacerlo a través de la compra de dólares. Este mercado viene aumentado día a día, sin nada extraordinario es cierto y más lejos aún del nerviosismo y la tensión de otras oportunidades, pero igualmente no debemos dejar de percibir que la demanda de dólares billetes salió del letargo de meses y viene creciendo”, indicó Carlos Risso, analista de Zonabancos.com.

También la consultora Econviews advirtió que no hay que minimizar la posibilidad de que la incertidumbre política lleve a dolarizar los ahorros.

”Sabemos que cada vez que se produce un problema de este tipo la gente va y compra dólares (por las dudas). Por ahora, el Central viene piloteando la situación vendiendo divisas y apreciando la moneda (especialmente los futuros), pero en la medida que esta “fiesta” siga va a llevar a que caigan las reservas y que eventualmente la política tenga que revertirse. Por el momento, la situación no se ha escapado de control, pero habrá que monitorearla día a día”, señaló un informe publicado por la consultora ayer.

Y Eric Ritondale, uno de los autores del mencionado documento, advirtió sobre los riesgos de un deterioro en la situación económica, en especial, la posibilidad de una aceleración inflacionaria. “La gente empezó a demandar divisas y en una semana el BCRA pasó de comprar a vender”, alertó a iProfesional.com el economista.

En el mismo sentido, Daniel Marx, cuyo paso por la renegociación de la deuda pública en el Gobierno de Fernando de la Rúa le permite acreditar una amplia experiencia en este tipo de procesos, consideró que se está ingresando en una fase de mayor incertidumbre, que será perjudicial para el mercado financiero.

“Estas situaciones generan vulnerabilidad. Y hay que tener cuidado, porque si bien hasta ahora el movimiento en el mercado de cambios no fue grande, nunca se sabe cuándo empiezan estas cosas”, afirmó.

El ex funcionario atribuyó al contexto externo favorable el hecho de que se perciba una calma en el mercado cambiario. Además, consideró que en este momento, en comparación con otras crisis históricas, hay menos activos pasibles de ser dolarizados.

La visión pesimista fronteras afuera
Entre las opiniones que llegan desde el exterior, se destaca la de Alberto Ramos, ejecutivo del banco de inversión Goldman Sachs, quien advirtió sobre el riesgo de una corrida a dólares. “Todo esto se ha manejado muy mal y existe el riesgo de que renueve la huida de capitales y afecte a la moneda”, sostuvo Ramos desde Nueva York, según citó la agencia Bloomberg.

Su pronóstico recuerda al que el fin de semana hizo Claudio Loser, ex director para el Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, quien había dicho: "Espero equivocarme, pero me temo que va a haber una corrida en contra del peso y a favor del dólar, porque la gente va a pensar que el Gobierno se va a gastar las reservas".

En definitiva, la crisis política desatada en torno al Fondo del Bicentenario y a la permanencia o no de Martín Redrado al frente del Banco Central empieza a mostrar sus consecuencias sobre las variables económicas.

Ya hubo correcciones al alza en las proyecciones de inflación. Y se está percibiendo que el segundo efecto será una reversión en la tendencia que el Gobierno festejó durante el últimos trimestre de 2009, cuando se pasó de una salida de capitales a una entrada neta.

Ya son muchos los que comparan la situación actual con el del conflicto de 2008 entre el Gobierno y el campo, cuando la incertidumbre llevó a una presión sobre el tipo de cambio y a un afán de los argentinos por tener dinero líquido.

En estos días me hicieron consultas de todo tipo, desde si hay que vender los bonos argentinos hasta si existe el riesgo de un nuevo corralito”, dijo el jefe de research de una de las principales firmas bursátiles que pidió mantener su nombre en reserva.

Los depósitos a plazo, bajo la mira
En estos tiempos, como ilustra el gráfico, es relativamente alto el stock de dinero de los ahorristas en los plazos fijos y otras colocaciones en pesos, sobre todo teniendo en cuenta que en el primer semestre de 2009 la tónica del mercado era la huida de capitales.

“En la medida en que esta situación se prolongue y pueda impactar sobre la negociación de la deuda, es obvio que el veranito de la entrada de capitales se terminará”, indica Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb.

La verdad es que, hasta ahora, el Gobierno ha tenido un relativo éxito en cuanto a evitar que la crisis política no se haya reflejado de manera más drástica en un pánico de los ahorristas, pero los expertos del mercado creen que el tiempo juega en contra.

Por lo pronto, están volviendo los rumores a los bancos. El que ha cobrado más forma en los últimos días es el de un bono que el Gobierno podría llegar a colocar, de manera compulsiva, para aprovechar la alta liquidez del sistema.

“Escuché alguna versión sobre este tema. Pero lo que creo es que la Argentina no tiene necesidades perentorias de financiamiento, lo que hay es una preocupación por la tasa de interés de la economía, y para solucionar eso lo que hay que hacer es dar previsibilidad”, apunta Marx.

También Ritondale sugirió que el Gobierno debería agotar otras instancias antes de adoptar una medida que afecte activos privados. En este sentido, recuerda que hay recursos del Banco Central, como las utilidades, que suman $ 10.000 millones.

Pero, más allá de que se concrete o no, ya la crisis política instaló un manto de inquietud, lo cual suele tener como consecuencia directa una menor propensión a permanecer en colocaciones como los plazos fijos.

“Todo esto genera ruido, y lo que prevemos es que la gente va a tratar de estar en posiciones más liquidas, o de pasar de colocaciones más largas a las de corto plazo para exponerse menos a un riesgo. Si hay una salida fuerte de depósitos estará vinculado a cómo evolucionen en las próximas semanas las tasas de interés”, comentó Guillermo Guichandut, gerente de Supervielle Asset Management.

Estos días de enero son típicamente tranquilos en movimiento bancario, pero se espera que en febrero, cuando venzan colocaciones a plazo, seá el momento en el que los ahorristas sopesarán el riesgo y podría darse un punto de inflexión en el flujo de capitales del sistema.

“Si se soluciona rápido la crisis, no tendríamos que esperar una corrida. Pero la verdad es que nadie está en condiciones de afirmar que estamos a resguardo. Cuando empezó el conflicto del campo, pensamos que se resolvía rápido, y luego fue lo que fue. Así que nuestra expectativa es que, si este contexto sigue, podamos ver una dolarización”, dijo un gerente de inversiones de un banco, que pidió quedar en el anonimato.

Lo cierto es que, incluso antes de que estallara el “affaire Redrado”, el ritmo de invesiones en plazos fijos venía disminuyendo, como consecuencia de la falta de atractivo que estaba experimentando esta colocación.

Una tasa declinante, que para 30 días está en un nivel de 8%, conviviendo con un pronóstico de inflación que ahora está más cerca del 25% que del 20%, según el consenso de los economistas privados, constituye un fuerte desestímulo para permanecer este tipo de colocación.

La primera consecuencia de esta situación es que se nota un freno en el pasaje masivo de ahorristas que estaban en dólares y se pasaban a los plazos fijos en pesos. Esa había sido una tendencia muy fuerte del último trimestre, pero en las últimas semanas se verificó un cambio cuando el volumen de depósitos, que venía subiendo en forma consistente, pasó de $64.765 M a $64.658 millones.

Mientras duró el aluvión de fondos hacia los plazos fijos, la tónica dominante del mercado era la de una búsqueda de preservación de los patrimonios, medidos en dólares. Esto hacía que cualquier tasa de interés, por encima de la devaluación esperada (es decir, entre 8% y 10%), fuera aceptable. De modo que el plazo fijo fue la opción preferida para aquellos que, al no temer una devaluación brusca, preferían pesificar su cartera para ganar una renta real en dólares.

Carlos Raunich, ejecutivo del área financiera del Banco Privado de Inversiones, dijo que fue claro durante el final de 2009 que los depositantes ya no eran los típicos conservadores que buscan posiciones defensivas: “El perfil de inversor que se acercó en las últimas semanas fue diferente al habitual. Son montos más altos, de entre $100.000 y $300.000, y se trata de ahorristas que antes se habían pasado a dólares y luego vieneron en busca de rentabilidad”.

La pregunta es si la percepción del público podrá cambiar. Hasta ahora, parece claro que el Banco Central pudo anestesiar cualquier intento de suba en la cotización, pero lo que no puede hacer es borrar la inquietud en el plano político.

“El nuevo año nos recordó cuando el Banco Central tenía que lidiar con la preferencia por comprar dólares de los minoristas cuando crece la incertidumbre. No se llegó al extremo de observarse colas en las casas de cambio, pero los bancos volvieron a vender dólares por ventanilla y hubo un cambio en la posición de la autoridad monetaria, ya que revirtió completamente su intervención en los mercados de futuros para bajar la curva de depreciación implícita”, señaló Econviews.

Y su analista Ritondale agregó que al Banco Central le resultará crecientemente difícil sostener la calma: “Cada vez que se escucha un ruido como el que apreciamos ahora, la gente se refugia en dólares; y en la medida en que se prolongue el conflicto, el Central puede ver caer las reservas”.

La paradoja del dólar planchado
En definitiva, la respuesta a todas las dudas de estos días llevan siempre a la misma cuestión: si la crisis política interferirá de manera demasiado grave en el canje de la deuda en default y en el regreso de la Argentina a los mercados de capitales.

La visión de los economistas es que, a mayores problemas en este plano, peores serán las consecuencias a nivel macroeconómico y también mayor la inquietud en las expectativas de los ahorristas.

Marx no tiene dudas sobre la gravedad de la situación: “Yo creo que esto lleva a una demora en el proceso del canje, por dos razones. Una son las cuestiones administrativas correspondientes, dado que ahora hay que incluir en el prospecto de la oferta pública una serie de hechos que ocurrieron, y que van a ser objeto de consulta. La segunda razón es una cuestión más comercial de fondo, y es si se va a seguir adelante con esta incertidumbre y cuál va a ser la reducción de precios de los títulos nuevos”.

El experto relativizó el rebote de los precios que vivió ayer la bolsa, y consideró que la lectura que está haciendo el mercado es, efectivamente, la de una complicación en el canje.

Desde Nueva York, el director de calificaciones soberanas de la agencia Standard & Poor’s, Roberto Sifon Arevalo, manifestó que tras los eventos de esta semana “hoy muchos actores del mercado ven que las cosas están siendo más difíciles de lo que se esperaba”.

Ante un contexto en el que se empezaron a prender luces amarillas, ayer el ministro de Economía, Amado Boudou, se sintió obligado a transmitir calma. Aseguró enfáticamente que no habrá problemas con el dólar, gracias al "sistema económico que es muy fuerte y resistente a todas las piedras y los palos en la rueda que le quieran ir poniendo”.

El ministro obvió decir que mantener al dólar en su situación actual está empezando a costarle más caro al Banco Central. Pero es cierto que la cantidad de reservas hace que no pueda pensarse en una devaluación brusca.

El tema es si esta estrategia del Gobierno podrá evitar que la gente compre dólares. Porque puede darse una situación paradójica: a mayor intento de generar calma por la vía de fijar la cotización del dólar, la avidez por los billetes verdes puede ir subiendo.

Algunos economistas de primera línea, como Ricardo López Murphy, explicaron que esto ocurre como consecuencia de la aceleración de la inflación. Ante una tasa devaluatoria que va mucho más lento que la suba de precios, el público no sólo no se aleja del dólar, sino que se siente atraído, porque lo ve barato. En una reciente entrevista con este medio, hecha tras el anuncio del Fondo del Bicentenario, pero previa al conflicto del Banco Central, el ex ministro pronosticó que hacia mediados de año se notará una fuerte dolarización de los ahorros familiares. (Para leer más haga clic aquí).

Entre Chávez y el fondo anticíclico
Finalmente, lo que todos se están preguntando es cómo salir del empantanamiento en que entró el Fondo del Bicentenario y todo el proceso del canje. A la propuesta del economista radical Mario Brodersohn, que sugirió que el Banco Central emitiera Letes como forma de eludir el pago con reservas, empezaron a surgir otras ideas.

Este miércoles, Enrique Szewach hizo circular un documento en el que planteó que es errado enfocar el problema como una disyuntiva entre “reservas o default”.

“El dilema es reordenamiento gradual del gasto público, con eventual uso transitorio de reservas y endeudamiento o la solución Chávez”, afirmó el economista.

Su propuesta puso foco en la contención del gasto público, y admitió una aceleración inflacionaria como forma de permitir un equilibrio en las cuentas, simultáneamente con una leve depreciación de salarios y jubilaciones.

“La tarea no es sencilla, ni mucho menos. Pero queda claro que el camino de liquidar las reservas del Banco Central en los próximos dos años –si finalmente triunfa la tesis oficial y de parte de la oposición- con una expansión ´chavista´ del gasto, termina muy mal”, dijo Szewach.

Marx, por su parte, destacó que la solución al conflicto es formar un fondo soberano anticíclico, al estilo del que creó Chile, utilizando dólares del superávit comercial. Y aseguró que, en este caso, no habría inconvenientes legales en utilizar estos dólares para la cancelación de deudas.

De todos modos, la coincidencia es que el actual nivel de conflictividad política sólo puede llevar a un final: la dolarización de los portafolios de inversión y de los ahorros familiares. Como siempre.


Fernando Gutiérrez

© iProfesional.com


 

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