MALVINAS EN LA UNIÓN EUROPEA

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

 

 

La Argentina se enfrenta hoy a la realidad de que la Unión Europea estableció en su Constitución que las Malvinas son territorios de Ultramar.

 

Tienen, por lo tanto ,el mismos status que Guyana, Tahití o la Polinesia .

 

En general en las sociedades abiertas, las teorías de las conspiraciones circulan y, aún más, conspiraciones verdaderas; en las sociedades cerradas, en cambio, todo es conspiración, o al menos su teoría.

 

El desembarco del 2 de abril fue interpretado por muchos desde la izquierda como un desvío para alejar la presión social ante un plan económico agotado , como si un día bastara para montar la compleja operación logística de semejante empresa-Malvinas era un plan de operaciones que se venía bosquejando desde 1975 al menos ,se estudio exactamente en ese año en la Escuela de Defensa -;en tanto que la derrota de mediados de junio posterior, fue vista por la City argentina como una puñalada en la espalda de los sectores más "conservadores" (léase anglófilos, o atlantistas) del poder norteamericano.

 

En este sentido, la guerra de 1982, que precipitó el final de los siete años de gobierno castrense, fue la contracara del Mundial de Fútbol de 1978, del cual sólo la cobardía dubitativa de la Junta Militar y del videlismo en el gobierno le impidió arrancar un referendo político de legitimación, en el estilo en que Augusto Pinochet en Chile había empleado para legitimarse a sí mismo y a su Constitución en forma sucesiva por casi veinte años.

Pero lo verdaderamente notable de Malvinas ,cuando reflexiono retrospectivamente , fue el modo en que la clase dirigente nacional se autoengaño a sí misma.

Primero pensaron que los ingleses no iban a responder por falta de petróleo-explique a quien quisiera oír , que Esso y BP eran británicas y no exactamente argentinas o de Europa del Este ; después cuando respondieron, que la Argentina iba a contar con apoyo norteamericano; luego, cuando este último asunto estaba en debate doctrinario y anacrónicamente ideológico , se ilusionaron con la importancia de la "guerra sucia" con que la Argentina entrenaba a los militares para combatir en el Salvador.

 

Creyeron también en las simpatías de un sector del gobierno norteamericano (encabezado por la embajadora a la ONU Jeane Kirkpatrick,una especie de Guillermo Patricio Kelly o Bebe Cooke americano,es decir una militante irlandesa ) contra las del verdadero Establishment (el del secretario de Estado Alexander Haig, ex jefe de la NATO ), que veía a El Salvador y Honduras como teatros marginales de una guerra, fría pero mucho más temible, que se desarrollaba en Europa, contra la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia.

 

Una guerra en la cual habían surgido tendencias pacifistas en el sector occidental a raíz del despliegue de los misiles Pershing , y donde Gran Bretaña era la principal aliada de Estados Unidos, pero teniendo a la vez un plan de lluvia que simplemente se llamaba finlandización del pulmón capitalista complementario del sistema comunista en Occidente si advertía que USA no estaba dispuesta a arriesgar su seguridad por los intereses europeos.

 

El mismo razonamiento motivo a De Gaulle a desarrollar una fuerza nuclear independiente y a mejorar sus relaciones con China,Vietnam,Laos y Tailandia.

 

La crónica que recuerdo no está exenta de detalles de vaudeville, como la compra apresurada de mapas modernos de Malvinas por agentes argentinos en librerías británicos y cadetes navales que llegaron como turistas al descubrir que los que poseía la Cancillería estaban ¡¡¡ obviamente ¡¡¡ anticuados, o la pregunta en un ascensor de la ONU del entonces Canciller Nicanor Costa Méndez a un conocido periodista sobre la posición de la flota inglesa, o la transmisión por mi mismo de la fecha exacta del desembarco inglés en las Islas.

 

Es que una sociedad cerrada,procesista o kirchnerista,conservadora en esencia , se cierra ante todo, frente a la información.Se autoformatea en sus propio sistema de creencias desdeñando la realidad de los hechos bajo la retórica.

 

La derrota que vino pudo haber abierto los ojos de muchos, pero sólo los cerró más aún parafraseando a Kubrick en con los " ojos bien cerrados".

 

Gran parte de la izquierda argentina aplaudió la gesta malvinera con la misma ingenua realpolitik que había movido a Costa Méndez a abrazar a Fidel Castro, sin detenerse a pensar por un momento que en el sistema de inversión de las alianzas es necesario invertirlas de forma total aunque sea por breve tiempo.

 

Churchill y Stalin son un claro ejemplo del asunto.

Si la Argentina quería jugar al antiimperialismo debía enfrentar de lleno al imperialismo pese a la minidemocracia ateniense de los insignificantes kelpers que entran todos juntos en cinco torres del barrio porteño de Belgrano y recostarse sobre Israel,Siria, el Perú y Venezuela pero a la vez.

 

El vicealmirante Montes estaba muy preocupado porque yo tenia la información exacta del despliegue británico en Malvinas y de las líneas de resistencia argentinas como informe telefónicamente a Buenos Aires.

Montes ignoraba que la Argentina no era el centro del conflicto.

 

Era la periferia,era un conflicto como el combate de box de Ali Mohamed Cassius Clay en el Sudan y era absolutamente innecesario,inadecuado,ingenuo y presuntuoso creer que la censura de prensa interna sobre la guerra implicaría una censura de prensa integral sobre la situación militar anglo-argentina en el mundo entero.

 

Ese tipo de razonamientos-quedarnos siempre a mitad de camino entre la realidad de los hechos y las fantasías epistemológicas de Derrida - son los hechos básicos que nos llevan a la derrota y no las explicaciones de teta abierta de las madrecitas conmovidas por la suerte de los pobres conscriptos que empataron la lucha con los británicos en las islas y que encima deben sufrir la ignorancia de una sociedad que el otro día no reunió a mas de 300 personas para lamentar la incorporación de los kelpers a la Unión Europea,(hecho sobre el cual volveré y explicare adecuadamente sus consecuencias ) constituyen los nudos gordianos que finalmente nos llevaron a la derrota.

 

La indiferencia de los políticos argentinos ante la gravedad del asunto es bastante lógica,su irrupción en la vida política llego de la mano de los cañones ingleses.

Si ,Julia Roberts , 1806 y 1810 están lejos pero no están tan lejos si vemos acción,consecuencia y realidad.

Archive ese discurso suyo en Lisboa porque podrá repetirlo el año próximo y nadie notara estrictamente diferencia alguna.

Ni siquiera Saramago.


 

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