MARTÍN BALZA JARUSELWSKY

 

Por Edgardo Arrivillaga y fuentes de reunión de información.

 

 

“Muchachos que visten el uniforme, lo único que queda para salvar la dignidad propia y la de la Institución es un autoacuartelamiento general, caiga quien caiga, y si cae toda la cúpula mejor, no se dejen basurear. Basta ya de ser el pato de la boda”. Este es el texto que algunos mails  recogen  de uno de los cientos de mails que circulan convocando al autoacuartelamiento de la policía bonaerense. La medida de fuerza tiene su epicentro en la zona del Gran Buenos Aires, particularmente en Quilmes y Avellaneda.

La reaparición del gremialismo policial contra la conducción de Carlos Stornelli y Juan Carlos Paggi tiene en esencia  varios motivos: bajos sueldos, falta de equipamiento, traslados, bajas arbitrarias.

Pero la molécula que hizo estallar el vaso fue la estrategia elegida por Stornelli para sobrevivir en su cargo y tratar de engañar a la opinión pública.

 Esto es, culpar a la policía del auge de los delitos violentos y en particular de utilizar sistemáticamente a los pibes chorros. ¿Como es que acaso estos chicos que matan sin pestañear  no eran producto de las condiciones socioeconómicas o del garantismo judicial?, pues, parece que no, son un simple producto de la oxidada  maldita bonaerense.

Un resabio de los adolescentes khmer rouge en la provincia más dilatada del país.

 

Los uniformados ven que se van a convertir otra vez en el pato de la boda, como ocurrió durante la gestión de León Arslanián quien relevó a más de 309   jefes policiales para salvar su propio pellejo y el de su estudio especializado, justamente, en la defensa de delincuentes.

 

El sistema de ofrecer cabezas de rehenes  es simple y recuerda bastante las maniobras de Frondizi cuando decapitaba a las cúpulas militares que le eran afines para finalmente ser derrocado por el incipiente  bando colorado de los hermanitos Toranzo Montero que era su verdadera oponente. Lo recuerdo  a Sánchez Sorondo  anticipando: “basta verle la cara   angulosa para entender que  las personas son piezas de ajedrez, un ajedrez del cual terminará con su propio rey ahogado…” suspiraba con sonrisa educada.

 

 También hoy, como en aquella vez, el poder político  vuelve a disimular su fracaso a través de purgas en la institución y acusa públicamente a la policía para que la sociedad la ultracondene.

 

La protesta policial sería ahora el nuevo frente de tormenta que avanza sobre la ruinosa gestión de Daniel Scioli en el momento crítico del año, que son las fiestas y el comienzo del movimiento turístico.

Ya se sabe, al respecto, que la avanzada de violencia sobre Pinamar, Mar del Plata, Villa Gesell  y otros centros de turismo  de la clase media será inevitable.

Simultáneamente, los grupos piqueteros anti K levantaron el jueves pasado el acampe en la 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo, sin que el gobierno haya cedido -aparentemente- ni un centímetro.

Presionado por el creciente malhumor de los intendentes peronistas, Néstor Kirchner cerró las puertas a un acuerdo para darle a los piqueteros que no le responden mayor participación en los 1500 millones del Plan Argentina trabaja que administran los intendentes. Son 1400 pesos por familia aproximadamente.

 

Tanto el ex presidente como Aníbal Fernández conocen de memoria hasta dónde llega el tira y afloja con los grupos piqueteros.  Al darles con la puerta en la cara, Kirchner está poniendo a Juan Carlos Alderete (CCC) Néstor Pitrola (Polo Obrero) Raúl Castells (MJID) y Roberto Baigorria (Barrios de Pie) ante un dilema. Los cortes de los accesos a la Ciudad y los acampes en la 9 de Julio fracasaron, porque no sirvieron para que el gobierno ceda. Ahora los piqueteros deben optar: si disminuyen las protestas empezará la crisis interna y los pases de facturas por la falta de resultados. Si, por el contrario,   aprietan el acelerador, se verán obligados a ir por todo. Es decir, pasar al siguiente nivel del juego de la gimnasia revolucionaria, que es sitiar literalmente la Capital y empezar a saquear supermercados.

La venida  al país del general Martín Balza, el hombre que reprimió con dureza a los caras pintadas, en este caso de la mano del Golem  americano  Horacio Vertvitsky demuestran que el gobierno   atrapado en sus propias contradicciones de clase   esta buscando un  represor que pueda ser –a la vez –un general eficaz pero  lo suficientemente derechohumanoide como para evitar  el mote de fascista que ya no  se usa  mas por estas latitudes.

 

Balza esta protegida por la masonería caribeña, la Logia de West Point en Washington a través de ciertos entrecruzamientos familiares y -por al menos - dos empresas  petroleras que trabajan  en la Argentina, Bolivia y el Caribe.

Una de ellas también de forma consorciada, en Malvinas.

La vuelta de Martín Balza Jaruselsky cierra la primera  etapa del golpe institucional con un final manifiestamente incierto.

 

La revolución nacional-sindicalista  polaca  se disparó cuando el trade - unionismo de los sindicatos católicos descubrió que   el   comunismo moscovita de partido y sindicato único   eran gemelos muertos dentro de un útero sin sangre ni placenta viva.

 

El partido kirchnerista esta atrapado entre dos fuegos-los intereses oligárquicos de la  modesta burguesía nacional que por ahora lo acompaña dubitativamente  y  sin demasiada convicción ,los residuos del partido comunista que como Heller  o Filmus no tienen mayor espacio de maniobra fuera del frentismo  inventado de los K ,las fintas del ex montonero Kunkel con los militares y policías  en la provincia de Buenos Ares y el creciente divorcio entre la estructura sindical  oficial y los comités de base que  apuntan ,a la vez,  a la  reivindicación  política y a la  distribución del ingreso.

 

Pero hay otro elemento para tener en cuenta .El simple factor humano .Balza no es  Pilsudsky ni De Gaulle pero ha sido consecuente-como en su momento Alejandro Agustín Lanusse- para remozar, por izquierda,  a un Ejercito desprestigiado.

 

Traidor a sus camaradas del pasado, se ha afincado en no ser traidor a la sociedad del presente.

Kirchner  ,que ha jugado a Trostsky ,se encuentra en una encrucijada en la cual el desmoronamiento del Estado no da tiempo a la renovación política como distractivo demoliberal  porque el republicanismo de los tiempos pluscuamperfectos  y la revolución distributiva-aun en tiempos de escasez –son  emblemas hipnóticos que se anulan prolijamente entre si .

 

Cuando en Polonia el precio de la carne vendida  en las fábricas se niveló con la de los comercios, familias enteras salieron a la calle.

 

Ya las bases sindicales, que  están operando en la OIT, exactamente como hizo Solidaridad entre  Varsovia, Cracovia, Gdansk  y Ginebra  – juegan sus propias bazas de triunfo.

 

Pocos días quedan para Navidad y la corriente reformista kirchnerista  sucumbe por no haber sido  demasiado revolucionaria  ni tampoco estrictamente  reformista en el estilo tradicional de las  socialdemocracias  europeas.

El orden civil es inexistente y el  poden militar ha sido  derretido como un  muñeco ciego  con ojos de conejo  enrojecido  bajo el sol.

 

Se acercan tiempos  para que la clase política descubra  que desde el 28 pasado nada han hecho en rigor de verdad y que la democracia en si misma no es una panacea.

 

Es  poco probable que en el país no haya sangre en esta muerta lenta del kirchnerismo, no con anestesia indolora, sino con simple acupuntura


 

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