Los argentinos perdieron 30 empresas líderes

 

Diciembre de 2009

 

 

 

 

Las hamburguesas Paty, la cerveza Quilmes y las zapatillas Topper son una pequeña muestra de marcas controladas por firmas extranjeras. Brasil se hace fuerte y continúa con su avanzada sobre las compañías locales. Ahora apunta sus cañones a La Serenísima. ¿El país seguirá perdiendo símbolos?

 

 

Tras siete años de un modelo productivo basado en un tipo de cambio competitivo, el "sueño" que impulsaron las dos últimas administraciones de contar con una industria nacional fuerte y con marcada proyección a nivel internacional, no logró madurar.

Sucede que gran parte de las marcas más tradicionales del país, las verdaderas naves insignias que supieron darle una identidad clara al "made in Argentina", en la actualidad están controladas por capitales extranjeros.

Este fenómeno de desnacionalización, lejos de ser un hecho aislado, es una tendencia que avanza a paso firme. Según especialistas consultados por iProfesional.com, el traspaso de compañías locales mantiene su curso y podría profundizarse durante la segunda mitad del año.

 

 

Ropa, cemento, carne, acero, telefonía móvil, alimentos, bancos, materiales para la construcción y combustibles, son algunos de los numerosos segmentos considerados estratégicos para la economía de un país que hoy aparecen controlados por capitales foráneos de manera parcial o total.

Loma Negra, Paty, Quilmes, Bieckert, Palermo, Imperial, Topper, Flecha, Acindar, Blaisten, Milkaut, Disco y hasta Pago Fácil son algunos de los tantos ejemplos.

El traspaso de firmas locales a corporaciones externas es preocupante, según la visión de empresarios y analistas locales. Tal es así que el Centro de Estudios para la Producción (CEP) del Ministerio de Economía, dio cuenta que del centenar de compañías que se vendieron durante 2008, el 66% fueron adquiridas por capitales extranjeros.

 

Además, la tendencia, que cobró mayor velocidad a partir del año 2000, contará con un nuevo ejemplo, si finalmente se concreta lo que hasta ahora es una negociación incipiente: la venta de la simbólica La Serenísima al gigante brasileño Brasil Foods, compañía surgida hace muy pocos meses producto de la fusión entre Sadia y Perdigao.

Avanzada Más allá de la crisis global, Brasil sigue y seguirá pisando fuerte, buscando hacerse con marcas líderes en sectores claves de la economía local. A punto tal que la soja argentina ya tiene parte de ADN brasileño: recientemente, Investimento em Participacoes compró un porcentaje de Los Grobo, una de las principales compañías agropecuarias del país.

 

 

Sin embargo, la avanzada de Brasil no sólo se limitó al "yuyito". También venía dejando su sello en otros rubros claves como el siderúrgico, alimenticio, textil, cementero y bancario.

* Siderúrgico: merced a los movimientos comerciales de la firma ArcelorMittal. A principios de febrero de 2008 dicha compañía aumentó su control sobre la Acindar, de la que ya poseía el 64.5% de acciones. Vía su representación en Brasil, el gigante pasó a dominar el 99.5% de la tradicional empresa argentina.

* Alimentos y bebidas: en el negocio de la cerveza, Quilmes controla el mercado con una participación superior al 80%. El dato a destacar es que desde 2002 pertenece al coloso cervecero InBev, una compañía de capitales belgas y brasileños.

Por otra parte, en 2007 se profundizó la extranjerización de los frigoríficos con la compra de Quickfood –productor de las hamburguesas Paty– a manos de Marfrig y JBS-Friboi, también oriundas de Brasil.

-¿Quién es Marfrig? Es un jugador brasileño de gran peso mundial. Tiene plantas en tres países y faena 21.100 cabezas diarias, casi la mitad que lo que se mata en toda la Argentina.

-¿Quién es JBS-Friboi? es la nave insignia de la industria frigorífica del país vecino, al tener la mayor capacidad de faena del mundo (47.100 cabezas por día).

* Textil: agosto de 2007 fue el mes elegido por el gigante textil Grendene para concretar su desembarco en la Argentina con la compra del polo industrial de la ex Gatic.

Grendene, a través de su subsidiaria Vulcabras, invirtió u$s60 millones junto a Indular, hasta 2007 la dueña de esas fábricas. Tiene la licencia de la marca Reebok para la región, con lo cual transformó a Coronel Suárez en el principal centro de producción de calzado deportivo.

 

 

 

En octubre de ese año se dio la gran operación en este rubro: la compra de Alpargatas por parte de Camargo Correa en una suma cercana a los u$s51,7 millones.

Alpargatas era dueña de Topper, Flecha y Pampero, y fabrica indumentaria para otras importantes empresas internacionales deportivas, por lo cual la adquisición claramente asumió la posición de estratégica para la empresa brasileña.

* Cemento: Camargo Correa se hizo de Loma Negra y pasó a controlar la porción más grande del cemento que se produce en la Argentina a partir de abril de 2007.

* Servicios: en el sector servicios se dio la compra del banco del Buen Ayre por parte del Itaú.

Brasil no fue el único país que vino de shopping El proceso de desnacionalización no sólo fue aprovechado por el país de Lula.

México hizo lo propio. El magnate Carlos Slim adquirió la compañía de celulares CTI, Ertach y Techtel. A la par, la también azteca Televisa pasó a manejar las acciones de Editorial Atlántida.

 

 

Chile, caracterizado por su desarrollo de políticas a largo plazo, también entró en el juego. La trasandina Cencosud se quedó con la firma de materiales de la construcción Blaisten, al tiempo que desembarcó en distintos puntos del país con sus cadenas Jumbo e Easy. Además, controla supermercados Disco y Plaza Vea.

En tanto, Falabella hizo lo propio adquiriendo Pinturerías Rex.

En el sector alimentos, las cervezas Bieckert, Palermo e Imperial comenzaron a formar parte de la cartera de empresas controladas por el grupo chileno Compañía Cervecerías Unidas (CCU).

Otro movimiento se dio cuando la tradicional firma láctea Milkaut pasó a manos de Bethia, también del país vecino.

Perú fue otro que vino con el carrito de compras: es así como la empresa de alimentos Alicorp pagó u$s65 millones por The Value Brand Company, que en la Argentina comercializa la línea de cuidado del cabello Plusbelle, los detergentes Zorro, y el lavavajillas Cristal.

 

 

 

Si de facilitar el pago de servicios se trata, también emerge el nombre de otro país. La estadounidense Western Union adquirió Pago Fácil, hasta ese momento controlada por el Grupo Macri.

Estos son algunos de los casos que sirven para ejemplificar cómo el modelo productivo, que fue impulsado tras la crisis, no pudo materializarse. De hecho, pocas empresas argentinas hicieron lo propio adquiriendo firmas extranjeras.

Desembolsos, aterrizajes, participaciones, fusiones, compras totales y más inversiones. ¿Se mantendrá la tendencia? ¿La desnacionalización continuará con este ritmo de cara a los próximos meses?

 

 

 

Brasil, el gran jugador A la hora de evaluar quiénes son los más agresivos en términos de inversiones a largo plazo en la Argentina, tal como quedó demostrado, Brasil aparece como el protagonista excluyente de la escena local.

Desde la devaluación hasta la fecha las empresas brasileñas llevan invertidos más de u$s8.000 millones en la compra de firmas argentinas

 

 

 

¿Acentuará los desembolsos durante la segunda mitad del año? Pablo Rojo, economista y ex presidente del Banco Hipotecario, lo dá por descontado.

“Brasil se recuperó rápidamente de la crisis. Y cuenta tanto con liquidez como con capacidad financiera. Por ende, sus compañías disponen del suficiente respaldo como para poder mantener la política de expansión iniciada hace unos cuantos años”, dijo a iProfesional.com.

Rojo visualizó como muy viable la posibilidad de que La Serenísima también pase a manos brasileñas. “La empresa está muy barata. Y las políticas impuestas por Moreno no tienen mucho futuro. La venta no es más que una apuesta hacia delante, porque la política de regulación de precios ha profundizado el momento crítico de la firma”, aseguró.

 

 

 

Para Jorge Castro, analista internacional, la permanente apuesta del país vecino tiene sustento en el conocimiento que esos empresarios tienen del rumbo económico local. “En Brasil saben que cuando la Argentina adquiere un poco de estabilidad política, económica y social, su economía tiende a crecer por encima del promedio mundial”, comentó.

“Por eso ellos invierten mucho y a largo plazo. Dan por hecho que habrá un momento económico malo en la Argentina y uno sucesivo muy bueno. Entienden y dan por descontadas las crisis, pero también el crecimiento inmediato”, aseguró Rojo.

En un tono similar, el economista Tomás Bulat sostuvo a iProfesional.com que “ahora que está volviendo el financiamiento, la desnacionalización puede llegar a intensificarse”.

 

 

“Las empresas argentinas no tienen respaldo para mantenerse con solvencia. La multiplicidad de impuestos que domina la escena local, el no pago de reintegros a las exportaciones, y otros mecanismos de ahogo financiero deja las compañías locales en una situación muy delicada. Eso le abre la puerta a los inversores externos, principalmente a los brasileños”, puntualizó.

¿Por qué Brasil? Según Bulat, el país vecino tiene, en principio, una estrategia de expansión orientada a diferentes mercados en todo el mundo. Y no le teme a los grandes desembolsos de capital.

“Brasil compra una empresa grande en Canadá, luego otra en la Argentina, donde está todo muy barato. O sea, no tiene ningún problema en hacerlo. Y las condiciones existentes casi obligan a los empresarios argentinos a vender”, destacó.

Castro explicó el por qué de esta avanzada y dio su pronóstico: “Los activos de la Argentina, a pesar de la recesión mundial, tienen un valor muy por debajo del promedio mundial. Muchos ven esa potencialidad, pero la clave pasará por Brasil. Ellos dan por descontado el riesgo argentino, y por eso compran a los grande y a largo plazo. Y lo seguirán haciendo”.


 

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