CONSEJOS PARA KIRCHNERISTAS, COMO EMPIEZAN LAS GUERRAS, CIVILES Y CONVENCIONALES

 

Por Bartleby

 

 

Algunas guerras viejas empezaban con alaridos, pero otras con los susurros propios de la diplomacia.

Ejemplo sublime de la última fue el comentario del embajador del Japón ante los EEUU, al salir de una reunión en el Departamento de Estado, en 1941: "A partir de ahora los sucesos ocurrirán automáticamente".

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Bueno, acá hay una situación que se fue desarrollando muy lentamente.

Rechazo por principio filosófico toda comparación con otros países, e incluso con la Argentina de otras épocas. Que hagan eso los intelectuales. Bah, no es que me disguste, pero lleva a controversias enredadas llenas de malentendidos.

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Veo dos fenómenos que se fueron entrelazando de modo muy complicado desde la asunción de Kirchner:

-El resurgir de la vieja izquierda.

-La complacencia del gobierno con ella. Mezquina, conducida tácticamente por Parrilli.

Pero tantos años de franela cotidiana hartaron a los zurdos. Sienten que trabajaron mucho (algunos) y lograron poco.

Si se esperanzaron con ser la polea de la distribución de la riqueza, se frustraron.

Por eso, en su rabia, Alderete amenaza ocupar el ministerio de Desarrollo Social.

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Kirchner sabe que la izquierda no tiene votos y que -además- no lo votan a él.

Siempre creyó que los podría controlar. De hecho, tiene sumiso, transitoriamente, a la mitad del piquete.

Pero en la últimas votaciones buscó votos y los ladeó en las listas y la guita.

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Este largo proceso señala el agotamiento simultáneo de ambos. Si Kirchner arregla con ellos, el peronismo entero se encolumna detrás de Duhalde. Y la izquierda, a su vez, no puede seguir postergando sus aspiraciones, porque corren riesgo de asfixia.

El peronismo es histórica, doctrinariamente y de sentimiento anticomunista. No aceptará en 2009 lo que rechazó y superó en 1946.

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El telón de fondo de esta puja anacrónica entre la izquierda antediluviana y un gobierno que se dice de izquierda es el país.

Que de izquierda tiene un 4% de la población, dividida en treinta variantes, aunque unida por la bronca.

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Parece que en las próximas semanas habrá episodios de prueba de fuerzas.

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Es una paradoja interesante que Kirchner, que eligió como enemigo a "la derecha", termine siendo definido como enemigo por la izquierda.


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