Incertidumbres, el G-20 y los teatros líricos en Amazonas

 

Septiembre de 2009

 

 

 

LONDRES/PARÍS (Reuters y medios propios ) - El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo el martes que existía un apoyo importante entre los países del Grupo de los 20 (G-20) para crear un nuevo marco que sirva para responder a los desequilibrios económicos mundiales.

 

Sin embargo, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, dijo temer que las crecientes señales de recuperación económica pudieran debilitar los compromisos para redefinir y aumentar la regulación del orden financiero global.

"Este encuentro es un verdadero desafío", dijo la ministra en una rueda de prensa. "Actualmente estamos viendo, sobre todo en Estados Unidos, suficientes señales de recuperación (y) muchos actores están diciendo (...) volvamos a los viejos hábitos y sigamos con nuestro negocio como en el pasado", añadió.

 

La iniciativa de Estados Unidos para acordar una hoja de ruta hacia una economía mundial más equilibrada podría encontrar resistencia de China, que difícilmente dará su apoyo a reformas que puedan amenazar a su crecimiento, según analistas.

Washington quiere que los líderes del G-20 reunidos en Pittsburgh esta semana discutan fórmulas para resolver los desequilibrios económicos que, según sostienen muchos, desataron la crisis financiera.

 

Un documento que explica la posición estadounidense antes de la cumbre del 24 y 25 de septiembre dijo que los grandes exportadores, entre ellos China, Alemania y Japón, deberían consumir más, mientras que deudores como Estados Unidos tendrían que incrementar el ahorro.

En declaraciones a los periodistas antes de volar hacia Estados Unidos, Brown, actual presidente del G-20, dijo que un nuevo acuerdo global era clave para proteger el empleo y el crecimiento.

 

"He estado hablando con muchos países en Asia, y también en Europa, y he estado hablando con el presidente (de Estados Unidos, Barack) Obama y otros y creo que existe respaldo para ese marco", declaró.

"Estamos viendo cómo podemos aplicar el mecanismo o el camino para el futuro, que nos pueda llevar a tomar decisiones sobre mejores formas de crear crecimiento", declaró. La idea atrajo la atención de los mercados financieros el martes.

 

El euro marcó un récord en un año contra un debilitado dólar antes de un encuentro de la Reserva Federal estadounidense y de las conversaciones del G-20 sobre el reajuste global, un proceso que probablemente requiera un debilitamiento del dólar.

 

¿DECISIONES CONCRETAS?

Pero los analistas se mostraron escépticos sobre la posibilidad de que salgan decisiones concretas de Pittsburgh.

 

"Estas ideas, de que Estados Unidos y Europa pueden presentar un acuerdo para resolver los desequilibrios, son un sueño imposible de llevar a la práctica", dijo Maurice Pomery, director general de Strategic Alpha en Londres.

 

"Una discusión en el G-20 sobre las monedas, y especialmente el dólar, no sólo es apropiada, sino que es esencial, pues este movimiento podría acelerarse rápido", dijo Pomery con respecto a la caída del dólar.

 

Responsables franceses han dicho que la cumbre de Pittsburgh debería preparar el camino para una discusión posterior sobre las divisas, aunque no se abordará de forma explícita este fin de semana.

Si bien la mayoría de los países podrían estar dispuestos a aceptar la idea de resolver los desequilibrios, aún es una incógnita cuánto avanzarán en la práctica.

 

China, pletórica de confianza por ser la economía de crecimiento más rápido en todo el mundo, podría extender una mano de cooperación, pero los analistas dudaran de que tuviera una disposición real a abandonar fácilmente su tipo de cambio administrado y su enorme superávit comercial.

 

"China deseará desde luego entender mejor qué está proponiendo Estados Unidos antes de hacer cualquier compromiso", dijo Wang Yong, profesor de economía política de la Universidad Peking.

 

"China deseará asegurarse que no haya condiciones vinculantes ni posibilidades de que el documento sea usado como un pretexto para el proteccionismo comercial", agregó.

Otro tema de la agenda en la cumbre serán los problemas de los mercados emergentes y su necesidad de nuevos recursos.

 

Argentina está buscando volver a los mercados internacionales de crédito pero su capacidad para hacerlo se ve obstaculizada en parte porque aún no ha resuelto la deuda incumplida con el Club de París.Pese  a ellos la posición argentina es bastante mas complicada de lo que parece.Con un mercado interno que se achica por vía de la demanda y el alza de precios,la única apuesta valida es la reactivación de la demanda agropecuaria que en Asia  prosigue insaciable e incesante.Pero la indefinición del poder de veto dentro del país lo hace poco apo para elegir  estrategias perdurables.Basicamente la disputa entre globalizadores del mercado y el colbertismo intervencionista al estilo francés con la agricultura no ha cesado.

 

En esencia el partido peronista que gobierna –una escisión minoritaria aliada al progresismo de gente que conformaba el Frepaso anteriormente,debe replantearse una opción tan dura como la que efectuó el propio Perón en 1952 que abrió el camino a Gomes Morales.

La opción es dejar una economía en piloto automático –los cimbroneos en torno al dólar apuntan  a eso y que en el peor de los casos  se avizore un desagradable plan Mondelli ultradevaluatorio  en el horizonte.

 

Atrapado en esa contradicción el gobierno actual descubre que solo interesa como Australia o Canadá.

Exactamente al revés del Brasil que  avanza con una economía integrada y una política exterior y militar  coherente.

 

La Argentina sigue queriendo estrenar teatros líricos en el Amazonas.


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