UN SINDICALISTA Y UN MINISTRO

 

Julio de 2009

 

 

Con razonable frialdad y  perspicacia en el análisis que reproduzco  Rosendo Fraga analiza porque  Boudou no puede ser el Erhard que la situación argentina exige. Proveniente de  la escuela económica liberal, con escaso contacto con un sindicalismo en crisis   este hombre joven se enfrenta  con la realidad de un presidente y ministro de Economía clandestino a la vez, que es Néstor Kirchner. Ideológicamente debe combinar su formación monetarista de base con la heterodoxia de  recrear un Banco Nacional de Desarrollo que catapulte las exportaciones,si esto es posible.La alternativa,que desecha por ahora , es devaluar. Pero en lo político   la  solución monárquica para un planteo de este tipo, el doble comando o el comando encriptado  que nutre la atipicidad argentina y que nos semeja a la Filipinas de Marcos o a la Rumania de Ceaseuscu  -ya lo tuvimos con López Rega ,la figura mas parecida a Néstor que ha producido la Argentina en los últimos 40 años -exige un descabezamiento total de su poder residual  ,su desguace económico ,su procesamiento como usurpador  y la liquidación definitiva de un sistema de gobierno basado en la clandestinidad, en las llamadas telefónicas  sesgadas y en una extraña superchería que han convertido al país en el ultimo refugio de la izquierda sectaria.

La otra ,mas razonable, espera confiadamente en la liquidación de esta  ultima para simplemente retomar sus banderas pero desde otras posiciones y una metodología diferente.Desde 1922 el país  tiene dos líneas sindicales diferenciadas: los comunistas de la Segunda Internacional y el anarco-sindicalismo inspirado en Sorel,Bakunin,Kropotkin. Los primeros apoyaron a Uriburo y a Justo, los segundos,equivocados por partida doble  entre Vietnam  y Cuba , cayeron en una épica mortuoria que llevaría al país al fracaso social y político a la vez.

 

El  conflicto  desatado dentro de la CGT entre  mafias y  un movimiento obrero organizado que quiere participar del poder es la expresión mas clara de este conflicto   de antaño pero que  ahora incluye a Israel –vía Delia –un nazi  de izquierda- y a la eterna fantasía de algunos  intelectuales  de  encontrar un Espejo que  pilotee   al movimiento  hacia posiciones   muy cercanas al Bebe Cooke y que costaron al peronismo una larguisima resistencia que podía haberse evitado en solo seis años.

Paladino y Jorge Antonio bien conocian el asunto.

Gorilas de izquierda son funcionales  coquetamente a una derecha simplemente anticomunista que sigue pensando como si los tanques de Moscú  amenazaran Paris.

 

Con respecto al espejismo de Espejo Juan Perón solía decir con  sarcasmo: " cuando yo lo tome  usted era buena leña, quebracho colorado, pero la política es un horno, ahora usted es pura ceniza, ya no lo preciso mas..”

Por la misma época ,Vandor ,asesinado por los montoneros ,igual que Rucci  y tantos otros,  sostenía que el movimiento obrero era parte de un estado bonapartista que había incautado al anquilosado movimiento obrero de 1944  y al nacionalizarlo, imponer las tratativas entre  el Estado, ellos mismos y los sectores patronales.De forma curiosa Perón creo  el derecho obrero en la Argentina y por eso  los sindicatos  eran su verdadera ala izquierda.Pero esos mismos obreros acataron velozmente a Lonardi y predicaron el acatamiento a las nuevas autoridades surgidas del golpe del 55.En noviembre de 1955  se percibieron de su error.

En las próximas días  veremos de que madera esta hecho Moyano y luego  cual es el margen real  que tiene el joven ministro de Economía para impulsar un desarrollismo que se basa en hacer circular el mismo capital dentro de un presupuesto labil que tiene fecha de vencimiento sin distribucionismo ni productivismo alguno.Diciembre del 2009.

 

Estamos terminando  un ciclo de   años de desunion.El presidente en las sombras debe elegir si quiere terminarlo sosegadamente o  provocar el estallido final entre los argentinos.

A lo que  tenemos cierta edad el asunto nos da exactamente igual.El peronismo se esta agotando  en una serie de fumatas negras hasta un elegir un papable para el 2011.Queda por ver si  la conflictividad social tolera esta extraña acefalía del partido de gobierno.

.Pudimos con López Rega.

Podremos ,de la misma forma, con Kirchner.

No somos   tiernas doncellas  menstruantes salidas de un comité radical.

El país puede soportar quinientos muertos como lleva casi 200  transportados  al mundo prometido simplemente por la gripe con la absoluta desaprensión de la secretaria de Kirchner que oficia como presidente y que ahora busca  plata en las cajas de investigación y desarrollo  que en su momento  apoyaron desesperadamente a Menem.

 ¿2016 era la fecha limite  para las patentes ?

 Edgardo Arrivillaga.

 

 


 

Para analizar el significado, entidad y alcance de la designación del nuevo ministro de Economía, es conveniente primero revisar la estabilidad de sus antecesores.

 

El Ministerio de Economía ha sido la cartera más inestable en seis años y dos meses de ejercicio del poder por parte del kirchnerismo.

 

Néstor Kirchner hereda como una suerte de imposición de quien lo precediera en la presidencia, Eduardo Duhalde, a Roberto Lavagna como titular del área económica: un hombre de personalidad y prestigio, quien permanece dos años en el cargo.

 

Desde aquel momento, el entonces presidente prefirió optar por figuras de bajo perfil, para sustituirlo. Primero fue Felisa Micheli, quien llega al cargo desde la presidencia del Banco Nación y lo deja tras una denuncia por corrupción; la sustituyó Miguel Peirano, quien ocupaba en ese momento la Secretaría de Industria y se ve obligado a abandonar la función al enfrentarse con el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno y finalmente, designa a Martín Lousteau, hasta entonces presidente del Banco Provincia de Buenos Aires. Da un promedio de un ministro cada año y dos meses.

 

Cristina en un año y medio comienza con Lousteau, quien renuncia durante el conflicto con el campo y tras públicas diferencias con Moreno; es sustituido por Carlos Fernández, quien se desempeñaba en el área impositiva y posiblemente pasará a la historia como el ministro menos locuaz o comunicativo. Finalmente llega Amado Boudou, desde la titularidad del Anses.

 

La inestabilidad del Ministerio de Economía con la Presidenta, ha sido más marcada que con su marido, ya que en año y medio ha tenido tres ministros.

 

Pero la señal más clara de la falta de voluntad de cambio que la designación de Boudou implica la da el limitado margen de acción que ha terminado teniendo.

 

Como sucediera al comienzo del gobierno de Cristina Kirchner con el entonces ministro de Economía Martín Lousteau y con el ex jefe de Gabinete Sergio Massa después del conflicto con el campo, asume diciendo lo que quieren tanto escuchar mercados e inversores como la opinión pública. Como ha mostrado la elección, hoy están menos distantes y más coincidentes, que en los primeros cinco años de poder del kirchnerismo.

 

Por esta razón, el nuevo ministro dio a entender que sería reemplazado el Secretario de Comercio, saneado el Indec, que el gobierno argentino restablecería las suspendidas relaciones con el FMI y que habría una propuesta para los tenedores de bonos que quedaron fuera del canje de deuda,

 

Con el pragmatismo propio de alguien ligado a la Ucedé, es decir la derecha liberal, que pasa a ser funcionario clave de un gobierno populista con sesgo de centro-izquierda como se proclama el kirchnerismo, Boudou percibe los problemas y trata de responder con anuncios concretos, aunque estos después no puedan concretarse.

 

No es el único nuevo miembro del gabinete con esta impronta. Que Moreno se va y que el Indec será reformado, lo dicen también a pocas horas de jurar, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak.

 

Es así como los tres nuevos integrantes del gabinete propusieron con matices lo mismo: sincerar los números y remover al funcionario más conflictivo, el que ha adquirido un significado negativo no sólo para el campo y el empresariado en general por sus métodos coercitivos, sino también para el público en general por la ostensible negación de la inflación real.

 

Giro. Este intento de moderación político-económica duró poco. Antes de cumplir cuatro días en el cargo, los funcionarios dieron un giro drástico, anunciando que Moreno seguiría y que no habría cambios sustanciales en cuanto al funcionamiento del Indec.

 

En el caso de Boudou, su esbozo de relativa independencia, duró menos que las semanas que en su momento tuvieron Lousteau y Massa.

 

La designación de su equipo se demoró durante dos semanas, al ser cuestionado su asesor jurídico y mano derecha en el Indec (Guiñazú), por ser hijo de un marino retirado que está en prisión domiciliaria, acusado de violaciones de los derechos humanos en las Base Naval de Mar del Plata.

 

No es un hecho nuevo y Boudou lo defendió con fundamento, argumentando que no se puede castigar a alguien por portación de apellido. Entonces el argumento del oficialismo pasó a ser que había ocultado esta vinculación familiar.

 

Mientras sufría este cuestionamiento, fue excluido del primer encuentro de la Presidenta con empresarios y sindicalistas, realizado después de la elección del 28 de junio, al que sí asistió Julio De Vido.

 

Recientemente, se vio obligado a negar la posibilidad de que se implementara algún tipo de ajuste, al que economistas y operadores económicos, consideran necesario.

 

Continuidad. La expectativa de cambio que puede haber generado la designación de Boudou se ha diluido rápidamente, incluso con mayor velocidad que en el caso de Lousteu y Massa y ello ha servido para confirmar una vez más, que Kirchner no cambia y que no está dispuesto a resignar poder, aunque el resultado de las urnas indique que no sólo es conveniente, sino también necesario.

 

En este marco, las medidas anunciadas para corregir el Indec, poniéndolo bajo la supervisión directa del ministro, pero con su dirección a cargo de un hombre próximo a Guillermo Moreno, ratifica una vez más la tendencia a la continuidad de esta administración, pese a la categórica derrota electoral que ha sufrido.

 

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

 


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