ONGANIA, UN GENERAL SIN HEREDEROS

 

Julio de 2009

 

 

Conocimos al General Onganía caido del poder, en 1970.
Nos recibió en su departamento de Belgrano. María Emilia Green trajo personalmente el café.
El hombre, cabezón y mas bien bajo, nos escuchó.
Éramos unos ocho y llevamos a las chicas.
El estilo del ANG era biendemocrático: hablábamos cada uno. Hubo risas juveniles.
Estaban los jorges y el líder era Castro, off course.
Pasada una hora, el Onga dice: "Estoy asombrado. Creía que El Político la escribía toda entera Montemayor. Créanme que si hubiera sabido que Castro, Bolívar, González, eran ustedes, le hubiera indicado a Mariano entrevistarnos. Estoy perplejo. Ocurre que la presidencia es un lugar muy solitario. Todos me mentían, algunos más otros menos".
María Emilia lo había metido en la construcción de un chalet costoso y debió pedir un préstamo bancario que se lo gestionó un amigo. La obra se demoró y eso fue un gran disgusto para él. Estaba muy preocupado por pagar la cuota.
Había quedado en soledad casi absoluta.
Oh !, amigos, no había afanado ni un peso durante cuatro años en la presidencia !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Debo dar testimonio que quién lo acompañó en los detalles de su ostracismo fue Santiaguito. Y Sanguinetti.
Tuvo un hijo chorrito, pero lo sofrenó.
Y agrego esta perla para la historia: Doll, casado con una de sus hijas, planteó alegremente un día tomar vacaciones separado de su mujer. Lo llamó y le dijo que si hacía eso él no lo recibiría mas.
Prefirió envejecer sin escribir sus memorias, teniendo bastante para decir, creo.
Esa tarde dijo:
"No saben lo que tuve que insistir para construir El Chocón. Tenía a todo el gabinete en contra. El único que me acompañó fue Emilio Van Peborgh, un liberal, pero patriota".
"Los militares crecemos aislados de la sociedad. Cada tantos años nos mandan a otro lado y allá vamos con la mujer y los hijos a un chalet militar. Pero cuando llegamos a coronel, aparecen ofrecimientos de autos y créditos bancarios para comprar departamentos, e innumerables invitaciones sociales. Tenemos cuarenta años y no sabemos nada del país".
"Creo que las mejores cosas de mi gobierno las hice con los liberales, no con los nacionalistas como yo".
 
Acoto al respecto que el tante Adolf odiaba y destruyó a los nacionalistas alemanes. En sus charlas de sobremesa aparecen unas definiciones admirables.
Siento que los vernáculos fueron una lacra espantosa. Tanto los de izquierda como los de derecha. Otro día entraré en detalles históricos, como el boicot feroz al canciller Bramuglia.
Soy patriota pero  no  en el concepto hegeliano del termino.
Perón tardó, pero se los sacó de encima .
Ares no pensaba la politica exterior como Remorino  o como Bramuglia.
Es tema de viejorros como nosotros.

 


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