LA INFORMACION ES PODER, EL INSTITUTO GEOGRAFICO MILITAR, ¿ NUEVA ENTREGA O UNA POSIBILIDAD PARA VENDER INFORMACION A TERCEROS PAISES ?

 

Julio de 2009

 

El Gobierno nacional decidió correr a las Fuerzas Armadas del control del Instituto Geográfico Militar, un área que maneja información muy sensible para la defensa de los intereses nacionales. Puso al frente a una economista sin experiencia

Pareciera que al Gobierno nacional no le alcanzó con destruir toda la credibilidad estadística que tenía INDEC, que era reconocida a nivel internacional. Tampoco quedó conforme con aplastar a las Fuerzas Armadas y ponerlas al borde de una crisis que la ubica a la retaguardia en capacidad de defensa, en comparación con otros países de la región como Brasil y Chile.

 

La administración  actual va por más. Ahora acaba de poner en una muy difícil situación al Instituto Geográfico Militar, un área que históricamente estuvo conducida por especialistas militares y que tiene una singular importancia en la defensa de los intereses nacionales.

 

Este instituto tiene a cargo todo lo referido a la cartografía de nuestro país, como así también los reglamentos militares referidos a ejercicios sobre terrenos, documentación sensible si las hay dado que es información clave  en momentos en que las riquezas que tiene la Argentina es codiciada por otras naciones.

Es más, las nuevas hipótesis de conflicto bélico a nivel internacional incluyen las disputas por las tierras deshabitadas (la Argentina es uno de los países con menor densidad poblacional del planeta), la minería y el agua potable. En otras palabras, la defensa del territorio y de los recursos naturales será una de las principales tareas que deberán cumplir las Fuerzas Armadas en el siglo XXI. Y, como es sabido, en la era de las globalizaciones, la información es poder.

 

Los expertos militares aseguran que es muy peligroso, valoración compartida en todas las regiones del mundo donde hay Fuerzas Armadas en operaciones, que la cartografía más detallada o los reglamentos confidenciales caigan en manos de eventuales enemigo potenciales, por lo que el acceso a ese material es muy restrictivo.

 

Pero la Casa Rosada, en una medida que no resiste la menor lógica, que no tiene antecedentes y que seguramente está motivada en cuestiones ideológicas trasnochadas, no tuvo mejor idea que sacar este Instituto de la órbita militar, y convertirlo en una entidad civil que pasó a denominarse Instituto Geográfico Nacional.

Eso no es lo más grave: mediante un decreto de la presidenta Cristina Fernández, desplazó de la dirección de ese organismo al Coronel VGM (Ingeniero Militar) Alfredo Stahlschmidt, que ocupaba eficientemente la dirección desde enero de 2004, y puso en su lugar a una licenciada en economía, Liliana Weisert, que no tiene antecedentes ni experiencia para esa función. La función de Stahlschmidt era estar a cargo del único Instituto responsable de la cartografía y el relevamiento del terreno de la República, así como de la impresión de los reglamentos y demás publicaciones militares.

 

“No se entiende cuál es la razón por la que se hizo un cambio tan importante, cuando el Instituto venía funcionando muy bien y cuando el personal es muy idóneo y profesional”, afirmó el ex viceministro de Defensa de la Nación, Angel Tello, ante una consulta. Y agregó:“Si bien el Instituto depende del ministerio de Defensa, siempre esa función fue cumplida por un coronel del Ejército con el objetivo despolitizar la función”.

 

El especialista, hombre de consulta permanente en temas de inteligencia y defensa, remarcó que la información que se maneja en esa dependencia es muy importante. “Pueden haber muchos mapas circulando. Pero los que tienen la información precisa, se encuentran en ese Instituto. Incluso en la disputa por los hielos continentales con Chile, la información precisa que permitió resolver esa disputa salió de ese Instituto. La decisión es muy peligrosa. En la UNLP existe un departamento de geografía con destacados especialistas y ni siquiera fueron consultados”.

 

Tello, que es docente de relaciones internacionales y fue vicerrector de la Universidad Nacional de La Plata, no dudo al afirmar que las políticas que está implementando el ministerio de Defensa, a cargo de la ex agente de inteligencia procesista  Nilda Garré, “está destruyendo  a las Fuerzas Armadas”.

 

El Instituto Geográfico Nacional se convirtió en un organismo descentralizado que opera bajo la órbita de la secretaría de Planeamiento del ministerio de Defensa.Antes de la llegada de los Kirchner, Weisert era una anónima docente, sin ninguna trayectoria destacable en el campo de la cartografía. Es más, fue subsecretaria de Acción Cultural de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, cargo en el que difícilmente habrá visto o analizado un mapa o un informe militar.

 

Una política sistemática

 

La política de devastación de las Fuerzas Armadas que lleva adelante los Kirchner mas alla de sus devaneos seudonacionalistas  se ve claramente reflejada al analizar los recursos económicos asignados. Un informe del Centro Nueva Mayoría, que dirige Rosendo Fraga, muestra que las FFAA tuvieron en 2008 un presupuesto de 2.830 millones de dólares que representaron 0,87% del PBI. En 2007, ese gasto significaba 0,92% del producto. Las cifras de la Argentina son las más bajas de la región, cuyos países, en promedio, destinaron 1,77% del PBI a gastos de defensa.

 

En el caso argentino, el 72,79% del presupuesto se gasta en personal (incluyendo prestaciones previsionales), 24,06% en bienes y servicios y 2,9% en inversiones. En este último ítem se cuenta la adquisición de equipo militar.

Como referencia, e independientemente de su volumen en dinero, Chile destina 24,6% de su presupuesto en defensa a esas adquisiciones, Brasil 9,07% y Ecuador 7,55%. Toda la región se está reequipando en el plano militar, debiéndose establecer diferencias entre quienes han decidido mantener su capacidad operacional, quienes no la consideran una prioridad nacional, y quienes claramente la están aumentando (por ejemplo, Venezuela).

 

Las Fuerzas Armadas están hoy cada vez más imposibilitadas de cumplir mínimamente su misión principal. El Ejército tiene escasa capacidad de combate y la Fuerza Aérea tiene operativos menos del diez por ciento de sus aviones, con un importante déficit de munición.

Además, los buques de la flota de mar casi no pueden disparan cañonazos de adiestramiento por falta de recursos; como así tampoco misiles o torpedos. La situación es muy complicada y los Kirchner han mostrado poca predisposición al cambio.

Es cierto que sus intereses pasan por Repsol y sobre todo España y el  viejo  activista  que cumple allí funciones de embajador con ciudadanía compartida.

“Es que el jefe de la banda es un Borbón “asegura un conocedor de los temas militares y energéticos.

Y en este juego de la oca, así probablemente debe ser.

 


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