Cromagnon II:Confusión en Argentina sobre la magnitud de la gripe y la desinformación gubernamental.

 

Por Damián Wroclavsky,con fuentes de Reuters y Strategicos

 

 

 

La violenta expansión de la gripe H1N1 en Argentina trajo consigo un rápido aumento de las muertes, forzó la salida de una ministra y  el presuroso nombramiento de otro  ,diplomado en medicina este ultimo es cierto ,la anterior no lo era , detuvo el flujo de información pública, instalando una densa ola de desconcierto en la población acerca de la real magnitud de la epidemia.Básicamente las vacilaciones argentinas se deben a  la estrategia a adoptar .  Para algunos es indispensable  adoptar un criterio  unitario frente a la epidemia,para otros se trata de minimizar la crisis intentando regionalizar  la cosa para diluirla y que la inmensa geografía argentina la sepulte crematisticamente  en el mismo anonimato con que sepulta sus bolsones de miseria y sus extragancias de imprevisión a la napolitana  que ,con demasiada frecuencia, asaltan  los  nervios de la sociedad argentina.  

 

Mientras la Casa Rosada lanza nuevas medidas sanitarias e intenta retomar el control de la situación, la Organización Panamericana de la Salud envió una reprimenda al país por celebrar una elección nacional en pleno brote del virus, una combinación que el organismo consideró "no recomendable". Muchos argentinos pensaban lo mismo  pero  la minoría ilustrada que gobierna el país ,conservadores de izquierda caviar  envueltos en un ropaje dialéctico y algo pasatista sostenían con voluntarismo que era necesario profundizar el modelo revolucionario  a pesara de todo .Y en esencia cueste lo que cueste.Nadie supo muy bien en que consistía ese modelo pero lo cierto es que la única actividad  de servicios con crecimiento exponencial  fueron la funerarias en donde los argentinos ,aterrados por el contagio, sepultaban sus cadáveres a cajón cerrado ,cosa bastante inusual en el país.

 

Además de costarle al oficialismo vagamente centroizquierdista  una dura derrota,en los comicios del domingo último tal como habiamos vaticinado  ,  el hecho  coincidio con la desinformación sobre los números de la pandemia, que alimentó la desconfianza de una población  saturada que ya no cree en las estadísticas públicas porque las ve --simplemente -como un subproducto de la superstición estadual. 

Lo cierto es que poco antes de la votación dejó de publicarse el reporte diario con la cantidad de infectados y fallecidos, y 24 horas después de cerrado el acto electoral la entonces ministra de Salud dejó su cargo intempestivamente en el momento de mayor propagación de la gripe, en pleno invierno austral.

 

"La mejor medida para evitar el desconcierto de la población, si es que lo hay, es informar", dijo a Reuters Eduardo López, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica.

 

"Tanto los expertos, como los políticos, como el periodismo, deben tratar de informar en tiempo y en forma sobre un proceso tan dinámico y tan difícil como es una epidemia", añadió.

 

Mientras el país trepaba al tercer lugar mundial en cantidad de muertes y amenaza con descontrolarse aun mas , la confusión también aumenta.

 

El Gobierno instruyó a la población para evitar contagios durante las polémicas elecciones, con consejos como evitar saludar a las autoridades electorales luego de votar. Pero la propia presidenta Cristina Fernández besó una por una a todas las que estaban en la mesa de la escuela donde sufragó en una clara demostración de omnipotente narcisismo que cincelan su obstinación. 

Días después, en medio de una profunda confusión sobre la amplitud de la epidemia, un medio llegó a reportar la inexplicable cantidad de 320.000 casos en el país, el cuádruple del total mundial.

 

Para agregar más confusión, el nuevo ministro de Salud, Juan Manzur, aseguró el sábado que, desde que la gripe H1N1 llegó al país en mayo último, los casos denunciados en hospitales -sin confirmación- llegan a alrededor de 100.000.

 

CRISIS DE DIMENSIONES CHINAS, PERO SIN OPORTUNIDAD.

También las medidas adoptadas unilateralmente por distintos distritos y su diferente magnitud hicieron su aporte.

 

Cuando el nuevo ministro de Salud aún no había asumido, un día después de las elecciones, las dos mayores localidades del país -la Ciudad de Buenos Aires y la provincia homónima- decretaron la emergencia sanitaria y varios municipios también adoptaron medidas unilateralmente.

 

"Necesitamos conducción, de esto no me cabe la menor duda", dijo esta semana Claudio Zin, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, en una entrevista con radio Mitre.

 

Zin no es infectologo y   cubre un cargo en el Parlamento italiano,lugar al cual accedió impulsado por Pallaro ,un viejo senador  que vive en la Argentina y  esta impulsando las cooperativas democrata cristianas desde  hace años. Zinn ,es cierto,es un hombre amable ,de aspecto friuliano  con atildados cabellos canos bien distribuidos y pasa bien por los estudios de television. 

Tras la asunción del nuevo titular de la cartera nacional de Salud, el número de fallecidos saltó a 55 desde los 26 previos, y los infectados a 2.800 desde los 1.587 anteriores, mientras que las clases fueron suspendidas en todo el país luego de que varios distritos lo habían hecho por propia iniciativa.

 

Con las mascarillas y el alcohol en gel virtualmente desaparecidos de las farmacias y la televisión transmitiendo en cadena cada mínimo detalle vinculado a la gripe H1N1, la psicosis pareció filtrarse por todas partes.

 

"El Gobierno no está manejando bien el tema, definitivamente. Ni tomo en consideración lo que dicen, no les tengo confianza. Mandé a mis hijos a San Martín de los Andes (en la Patagonia) para que estén lejos de acá", dijo Leopoldo Fernández Suárez, un ingeniero de mediana edad.

 

Las sospechas sobre el encubrimiento de información pública están arraigadas en muchos argentinos debido a los cuestionamientos que desde hace dos años y medio reciben las estadísticas oficiales del área económica que elabora el ente estatal Indec.

 

La Casa Rosada intervino el organismo en el 2007 para modificar la metodología de medición de la inflación, lo que le valió una lluvia de acusaciones de manipulación.

"Hay mucha manipulación y desinformación, y esto tiene que ver con el Indec. Ahí empezó la debacle", dijo Andrea, una abogada de 44 años, en Buenos Aires.

 

Las dudas existentes sobre la inflación se trasladaron a otros indicadores después, y en el verano llegaron al área de salud con una epidemia de dengue, otra enfermedad de origen viral, que afectó a miles de argentinos.

 

Lo cierto es que para un gobierno que se jacta de ser centroizquierdista y de admirar   la planificación  sanitaria cubana  ha demostrado menor  eficacia que   las medidas adoptadas por Fidel Castro en su pequeña isla.

( INFORME BASICO de Nicolás Misculin y Gabriel Burin)

 

Notas relacionadas: http://harrymagazine.com/200907/peste.htm

 


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