MODELO KIRCHNERISTA KITSCH, ELECCIONES Y DEUDA EXTERNA, CORTO VIAJE DEL DIA HACIA LA NOCHE

 

Por Alberto Tosti

 

 

 

La alianza y dependencia de los gobiernos de turno en relación al Capital Financiero se pone particularmente en evidencia en los períodos electorales, que son momentos sensibles clave para la toma de ciertas decisiones internas, reservadas y/o secretas que las administraciones políticas necesitan dejar acordadas previamente para no estar sujetas a los Golpes de Mercado y poder contar así con el apoyo de las grandes estructuras de poder.

 

En este sentido, el adelantamiento de las Elecciones Parlamentarias del 2009 por el Gobierno Kirchner no hace sino confirmar esta regla de condicionalidad financiera dadas las incertidumbres que debe afrontar durante el resto del tiempo de su gestión: 2009-2011.

 

 

Con fecha 26.3.09 el Congreso sancionó la ley 26.495, que fue promulgada el mismo día. Esta Ley es la que adelanta las elecciones legislativas de Octubre al 28 de Junio fijando esa fecha “por única vez y con carácter excepcional”.

 

En los Fundamentos del Proyecto – enviado por el Poder Ejecutivo el 16.3 (diez días antes) y aprobado con urgencia – se dice expresamente que el motivo de este adelantamiento de fecha de los comicios es “la profundidad y la extensión de la crisis económica internacional”.

 

La Argentina sería el único país del mundo que ha tomado una medida de este tipo invocando la Crisis Mundial (que, por otra parte, no es Económica sino Financiera). Y tal medida la toma precisamente un gobierno que se jacta de no estar tan expuesto a los cimbronazos externos como los Países Desarrollados y el resto del planeta.

 

El propósito de esta nota es analizar brevemente si, además de la maniobra partidocrática de anticipar las elecciones para estrangular los tiempos de organización y respuesta política de la Oposición, existe también en el Gobierno Kirchner otra motivación o necesidad del adelanto, ligada más específicamente a la Crisis de la Deuda Pública.

 

 

LOS VENCIMIENTOS DEL 2009.

 

El Estado Argentino tiene que afrontar este año vencimientos de Capital de su Deuda por más de 25.000 millones de dólares (MD) y de Intereses por un piso de 10.000 (la cifra de Intereses Devengados – nunca informada por el Gobierno – en realidad no sería menor a los 10.500 MD).

 

El Presupuesto 2009 – como es regla permanente dentro del Sistema de la Deuda – no prevé amortizaciones de Capital durante el Ejercicio (el Principal se refinancia en su totalidad) y sólo contempla pagar servicios de Intereses, aunque no en forma completa sino por el equivalente de 7.700 MD, capitalizando la diferencia por anatocismo.

 

Pero las dificultades de acceso al financiamiento externo (hoy, según los indicadores de Riesgo-País, la Argentina sólo podría tomar nueva Deuda pagando más del 30 % anual de intereses), el canje incompleto de los Préstamos Garantizados, el jaqueo legal por los juicios de los Acreedores que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005 y que están pleiteando contra la Argentina (los Holdouts), las presiones para el arreglo de la Deuda Externa con el Club de París, la definición pendiente de los nuevos paquetes de préstamo del BID y el Banco Mundial, y la posible vuelta a requerir créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI), configuran un nuevo cuadro de condicionamientos que se cierne sobre nuestro país.

 

Este conjunto de presiones combinadas no es casual ni coyuntural sino que forma parte del tejido permanente que condiciona cada vez más los ciclos políticos subordinándolos a los ciclos de Crisis de Deuda, que comunmente tienen una periodicidad entre 3 y 5 años.

 

Lo que en este momento la Administración Kirchner tiene en juego es el problema de su supervivencia financiera para el período de gobierno faltante 2009-2011.

 

Hoy estamos viviendo el fracaso del Megacanje de Junio de 2005 – suscripto por la actual administración - que, a tres años de presentado como la panacea o remedio exitoso para la salida del default, se revela sin embargo incapaz de responder a los compromisos financieros crecientes; y ello, en gran medida, es un derivado de las cláusulas pactadas en dicha reestructuración de Deuda.

 

En la actualidad la Argentina no cubre en forma  completa los Intereses Devengados por año: sobre un total estimable en 10.500 MD anuales, el país está pagando las 3/4 partes (7.700/10.500). La diferencia – 2.800, casi 3.000 MD – la capitaliza por anatocismo.

 

Y los vencimientos de Capital no se amortizan sino que se cancelan con nuevas operaciones de Novación de Deuda, contraídas a tasas más caras.

 

Los Servicios de Intereses tienen así una inexorable tendencia creciente, que actualmente no baja de un piso del 15 % anual (lo mismo en Bonos del Tesoro que en Letras de Tesorería y del Banco Central).

 

Algunas operaciones recientes de importancia demuestran este cuadro en la práctica.

 

 

LAS NUEVAS OPERACIONES DE DEUDA.

 

Entre Febrero y Marzo pasado el Gobierno ha canjeado Préstamos Garantizados (PGN) por valor de unos 19.000 M$ (millones de pesos), cambiándolos por Bonos BOCAN 2014 que difieren esas obligaciones a 5 años aceptando el primer año una tasa fija del 15.4 % y para los restantes una tasa variable BADLAR (tasa mayorista entre Bancos Privados) más 2.75 puntos. Como la BADLAR está hoy en el orden del 12 %, la tasa resultante estaría así en el nivel o piso del 15 % citado.

 

Esto significa - en términos simples – que, sobre la base del Capital refinanciado de 19.000 M$, cuando llegue el año 2014 la Argentina habrá pagado 15.000 de Intereses (unos 3.000 por año durante 5 años) y estará debiendo los 19.000 originales. A la fecha de vencimiento del bono el quantum de los Intereses pagados durante el quinquenio equivaldrá así a un 80 % de la Deuda reprogramada (15.000/19.000: 79 %), cuyo Principal estará todavía a pagar.

 

El Gobierno Kirchner no ha explicado cuál es la capacidad de repago estimada para afrontar este compromiso a su fecha de vencimiento.

 

Días pasados se anunció otra operación relevante, antes de la fecha de las Elecciones, referida a los títulos BODEN 2012.

 

A principios de Agosto próximo caen vencimientos de BODEN 2012 por  2.250 millones de dólares (MD), producto de pagos concurrentes de Capital e Intereses; y los compromisos por este título son igualmente elevados en los próximos años. El Gobierno acaba de ofrecer el pago anticipado de este vencimiento, que se produce el 3.8, y estaría negociando un posible canje de las obligaciones remanentes por un nuevo Bono. La emisión de este eventual nuevo título, sin embargo, se encuentra condicionada a poder otorgar una tasa de “sólo” el 15 % frente al doble que hoy le marca la tasa de riesgo-país.

 

Los fondos previsionales traspasados del Sistema de Capitalización Privado constituyen otra fuente de financiamiento del Estado.

 

El Gobierno está canjeando las Letras de Tesorería emitidas a un año de plazo, por un valor total de 8.450 M$, por Bonos a 7 años: los BONAR 2016. Estos títulos pagan Tasa de Interés variable BADLAR más 325 puntos básicos (pb), lo que también confirma una Tasa total de no menos del 15 % anual; y son comercializables en Bolsa, de modo que la ANSES puede venderlos a Inversores Financieros Privados.

 

Todos estos ejemplos, tomados de las operaciones acordadas por la Administración Kirchner en los últimos tiempos, prueban la aseveración que nuestro país hoy está colocando Deuda Pública con el piso citado del 15 % de Interés anual y bajo vuelta al mecanismo de Tasa Variable, la modalidad de contracción de obligaciones que más graves problemas le ha traído históricamente a la Argentina y de la que las autoridades se jactaban hasta hace poco tiempo de haberse desprendido. 

 

 

LA DEUDA INTRA-ESTADO.

 

El Gobierno viene apelando en forma creciente a la denominada Deuda Intra Sector Público: la colocación de Letras y Bonos en Organismos de la propia Administración del Estado.

 

Este procedimiento involucra principalmente al Banco Central (BCRA) y a la ANSES pero también, en menor medida, a otros Entes (como la AFIP y Lotería Nacional) y también Fondos Fiduciarios (como el de Reconstrucción Empresaria).

 

En la actualidad, el BCRA posee Títulos Públicos en cartera por unos 44.000 M$ y lleva dados otros 30.000 millones por Adelantos Transitorios a la Tesorería: un total de 74.000 M$ (equivalentes a unos 20.000 MD).

 

Paralelamente, la ANSES tiene Deuda Pública en cartera por unos 60.000 M$ (equivalentes a unos 16.000 MD): es el 60 % sobre el total de 101.000 $ del Fondo de Garantia de Sustentabilidad (FGS) del Sistema Previsional. Y las sumas prestadas por la ANSES a la Tesorería han venido teniendo un ritmo rapidamente creciente.

 

Las Deudas intra-Estado, en su mayoría Letras de Tesorería colocadas a  plazos menores o iguales a un año, devengan intereses a tasas del 12.8 % y/o el equivalente de las LEBAC y NOBAC del BCRA, que hoy oscilan entre 14.5 y 16 % anual.

 

Este procedimiento generalizado de tomar fondos de la propia Administración como Deuda Pública obliga algunas consideraciones especiales.

 

 

QUÉ SIGNIFICA LA DEUDA INTRA-ESTADO?

 

La Deuda Pública de la Administración Central crece inercialmente al  ritmo de unos 9.000 MD por año: 3.000 por Capitalización de Intereses, 4.000 por indexación de la Deuda en Pesos ajustada por CER (que se calcula con el IPC del INDEC y no por la Inflación Real, que lo duplica) y unos 2.000 de los pagos por cupones ligados al Crecimiento (UL PBI).

 

Sobre el stock total de la Deuda, que al 31.12.08 era de 175.000 MD, se estima que la Deuda Intra Sector Público es casi la tercera parte: el equivalente a unos 50.000 MD.

 

Cuál es el significado de esta importante proporción de Deuda Pública que está, directa o indirectamente, en manos del propio Estado?  

 

En principio, el Gobierno pareciera haber “inventado”, no descubierto, algo así como la Piedra Filosofal: tomar dinero prestado de la propia Administración.

 

Pero, a poco que se analice, de este procedimiento surgen serios interrogantes y temores; y también explicaciones.

 

Cuando se dice que está aumentando la Deuda intra-Estado pero, a la vez, no decrece sino que sigue aumentando la Deuda Pública Total, eso quiere decir que no solamente se están tomando nuevas obligaciones con dinero público sino que esos fondos se están utilizando, en gran medida, para pagar “Deuda de Terceros”. Y esta deuda es la que corresponde a Acreedores Privados.

 

Dicho en buen romance: que el Gobierno está pagando Deuda a Inversores Financieros Privados con dinero que sustrae de otros fines del Gasto Público.

 

No se sabe a quién está comprando Deuda el Gobierno Kirchner a través de este traspaso de obligaciones con Acreedores Privados a nuevas obligaciones a cargo del propio Estado.

 

Pero, además del destino de estos pagos que se compensan con emisión de nueva deuda que se coloca en la Administración Pública, está el problema del endeudamiento interno público en sí mismo.

 

En la medida que crece la Deuda intra-Estado ello significa que la prioridad de pago a determinados acreedores privados está restando fondos a otros rubros de la Administración para cumplir con esos acreedores a costa del desfinanciamiento de otras áreas u organismos.

 

Así, el aumento de la Deuda con la ANSES implica que los fondos que el Gobierno debiera aplicar a la actualización de haberes jubilatorios – Fallo Badaro y conexos – se están demorando y desviando al pago de la Deuda Pública, con fuerte peligro de descapitaliación del Sistema Previsional dado que el Gobierno Argentino carece de la capacidad de pago para amortizar el Capital de la Deuda Pública.

 

Igualmente, el aumento de la Deuda con el BCRA implica que los Activos Financieros del Banco que están colocados en la Tesorería son de baja calidad (Valor Real de Cotización menor que el Valor Nominal) y no sólo afectan el Patrimonio Neto sino que comprometen el respaldo de la Base Monetaria, que es un Pasivo del Banco Central.

 

Paralelamente, la aplicación de fondos de la ANSES a sostener Líneas de Préstamos a Tasa Subsidiada implica la pérdida de rentabilidad de los ahorros previsionales que debieran garantizar el poder adquisitivo de los haberes jubilatorios mientras se convalidan los márgenes de ganancia bancaria, precisamente en un momento en que los bancos tienen excedente de Liquidez.

 

Siguiendo la lógica teórica de la Ley de la Oferta y la Demanda, las Tasas de Interés debieran tender a la baja en momentos como éste, en que existe dinero sobrante no colocado en la Economía a través del Crédito. Pero el Gobierno, con fondos de la ANSES, subsidia las tasas privadas garantizando así el mínimo de rentabilidad financiera bancaria y sosteniendo en la práctica el alto nivel de dichas tasas de interés.

 

Y el Banco Central, que está colocando semanalmente Letras y Notas a tasas que van entre el 14.5 y el 16.2 % frena simultaneamente el ritmo de devaluación del peso manteniendo elevadas las tasas de interés de plaza como forma de contener la Fuga de Capitales y de atraer Dinero Especulativo que ingresa para lucrar con el arbitraje de las altas tasas locales y el tipo de cambio real retrasado.

 

Por eso las Tasas de Interés, que se encuentran hoy a niveles bajísimos en el Mundo, ofrecen  márgenes récord de ganancia especulativa en la Argentina.

 

 

EL PANORAMA INMEDIATO y HELLER.

 

Cuando se observa este tipo de comportamiento gubernamental, no resulta extraño que los sectores productivos - del Agro y la Industria - estén protestando mientras las Entidades Financieras permanecen calladas.O que  Heller ,un comunista reciclado que viene por la vuelta  sea el candidato de excepción  del Frente Refundación Comunista o SocialFascista para la Ciudad de Buenos Aires pese a que será sepultado electoralmente entre la izquierda nacionalista de Pino Solanas y el centrismo administrativista de la licenciada  Michetti.

 

Es que el alto piso de las Tasas de Interés, que es un derivado directo del nivel y costo del Endeudamiento Público, fija no sólo el Gasto del Fisco en Servicios de la Deuda del Estado sino también el piso de todas las tasas de interés del Mercado; y determina así el mayor  Costo Financiero que pesa sobre la Economía en general.

 

La encerrona fiscal ante el grave perfil de vencimientos de la Deuda – merma en los superávits gemelos (Fiscal y Externo), cierre de los mercados de capital para reestructuración de pasivos y altas tasas de interés – determina las decisiones de gobierno para el corto y mediano plazo.

 

Cuando, en medio de una nueva Crisis de Deuda – concentración de vencimientos superiores a los flujos financieros fiscales – un Gobierno adelanta Elecciones la presunción lógica es que va a tener que tomar algunas decisiones que pudieran serle desfavorables ante la Opinión Pública si las comunicara antes de los comicios.

 

La Administración Kirchner habría cerrado ya trato en casi todos los principales frentes de sus problemas inmediatos relacionados con la Deuda Pública: canje parcial de Préstamos Garantizados (en su mayoría en poder de Bancos y Compañías de Seguro locales) por BONAR 2014, oferta de pago anticipado de los cupones por Capital e Intereses de los BODEN 2012, acuerdo en principio con la propuesta de los Bancos Barclays-City-Deustche para la reestructuración de parte de los Holdouts, pre-acuerdo de refinanciación de la Deuda Externa con los países del Club de París, nuevos paquetes de préstamos del Banco Mundial (por 4.000 MD) y del BID (por unos 2.000 MD), mantenimiento de las líneas de credito contingente del BCRA con el BIS de Basilea y swaps de monedas con China y con Brasil para refuerzo de reservas internacionales; e incluso una eventual vuelta al FMI.

 

Estaría todo “abrochado”, los pre-acuerdos en cada uno de estos frentes ya estarían cerrados, los compromisos de base – y también de procedimiento – se encontrarían allanados. Sólo falta esperar el resultado de las Elecciones del 28.6 para transmitirlos a partir de esa fecha a la Opinión Pública.

 

Se trata, como siempre, de lograr una prueba de apoyo del electorado o demostración de fuerza interna que los grandes Acreedores de la Argentina exigen periódicamente a los gobiernos de turno para acordar nuevas reestructuraciones de la Deuda Perpetua del país, cuyos resultados deberán ser presentados luego como “éxitos de negociación” y “confianza” de los Mercados de Capitales.

 

Este conjunto de acuerdos, dada la gravedad de la nueva Crisis de Deuda Argentina, no podía esperar definiciones político-partidocráticas hasta Octubre: las cosas, según el dictado de los Acreedores, debieran ser formalizadas antes.

 

Después del fracaso del Megacanje Kirchner-Lavagna de Junio de 2005 (la salida del default), en medio de una fuerte presión financiera para que el país aumente los recursos fiscales que se aplican al Servicio de la Deuda y bajo el condicionamiento de los acuerdos sectoriales que ya habrían sido arreglados, el Gobierno Kirchner avanza confiado en un resultado de las elecciones legislativas del 28.6, que le sería favorable ya no por mérito propio de su gestión sino por la orfandad y vacío de alternativas de la Oposición Política.

 

Es muy probable que el resultado de estas elecciones no sea vital para la continuidad de la actual gestión de Gobierno - a menos que se dé el hipotético caso de una derrota significativa - de modo que tales resultados lo que realmente allanarían no es un cambio de Políticas pero sí un cambio de acciones o medidas concretas a tomar desde el Gobierno a corto plazo. Y estas medidas estarían ligadas directa y necesariamente con los nuevos arreglos pre-acordados en materia de Deuda Pública.

 

Por eso el Gobierno Kirchner (sintomáticamente ayudado por el desafío del Jefe de Gobierno de la CABA, Mauricio Macri) necesitaba una excusa para adelantar las Elecciones de Octubre, ya que la presión de los Acreedores y las decisiones a tomar en consecuencia no podían dilatarse hasta esa fecha en momentos que el país amenazaba incurrir de hecho en alguna nueva variante de default.

 

De allí la realización de todo un conjunto de pasos convergentes dados por el Gobierno desde el año pasado hasta ahora en función del replanteo del tema de la Deuda Pública: a) recompras parciales de títulos por licitación, como muestra de rescate y como forma de compensación del aumento inercial de la Deuda, b) estatización de los fondos jubilatorios de las AFJP, como forma de rescate de Bonos del Estado y garantía de mayor capacidad fiscal de repago, c) freno a la devaluación del peso por el BCRA, con baja del Tipo de Cambio Real, d) aumento del piso de las Tasas de Interés de la Deuda y del Mercado, e) mantenimiento de las colocaciones de LEBAC/NOBAC pagando altas tasas de interés mayoristas, f) sostén del nivel de las ganancias bancarias a través de  préstamos con fondos de la ANSES a Tasas de Interés subsidiadas, g) conversión de contratos de Préstamos Garantizados en Bonos cotizables en Bolsa, h) aumento sustancial de la Deuda Intra-Sector Público incrementando los pagos de Capital a los Acreedores Privados, i) conversión de Letras colocadas en la ANSES por Bonos también cotizables en Bolsa, j) pre-acuerdo con la propuesta bancaria internacional de reapertura del canje de bonos con los Holdouts, k) oferta de pago anticipado de los BODEN 2012, l) avance del arreglo de la Deuda Externa con el Club de París, y m) nuevos paquetes de préstamos de los Organismos Multilaterales de Crédito (Banco Mundial, BID y eventualmente FMI).

 

Los pasos ya estarían acordados, las señales ya han sido dadas, los arreglos ya estarían negociados: las concesiones ya fueron aceptadas por el Gobierno antes de las elecciones; y precisamente para poder llegar relativamente bien a esas elecciones.

 

La Administración Kirchner esperaría así confiada en allanar su gestión para el trienio 2009-2011, difiriendo fuertemente los compromisos de pago que le caen en un futuro cercano por medio de la emisión de Deuda Nueva, a tasa más cara, y  pateando para más adelante parte de su perfil de vencimientos bajo las nuevas formas de re-endeudamiento público en curso.

 

A pocos días de los comicios y en el marco de la dependencia cada vez más acentuada que existe entre los ciclos políticos de Gobierno y los ciclos financieros de Deuda – que son los que determinan las grandes decisiones de Estado - por el momento sólo resta esperar este nuevo acto de la puesta en escena de una partidocracia agotada y vacía para enfrentarnos a la realidad post-electoral del Sistema de la Deuda.-

 


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