Mientras Poliarquía otorga la victoria a De Narváez en Buenos Aires

LOS FUSILADOS DE LA PATAGONIA REBELDE LEVITAN CONTRA KIRCHNER

 

Por Juan I. Irigaray

 

El  trabajo de  investigación de Irigaray  simplemente documenta  el contrasentido subyacente en esta historia de familia enriquecida por la violencia y las maneras fuertes.Mala noticia para los que todavía esperan  recetas cómodas,píldoras o curas dietéticas para recuperar la alegría de vivir de un progresismo  socialdemócrata de fachada ,cincelado desde el gobierno. Dueño ,todavía pero cada vez menos ,de los servicios secretos -que no lo son tanto  ya - la semana inicia con un conflicto insoluble; la provincia de Buenos Aires podría ser el Caseros kirchnerista y si la  sutil línea que liga a intendentes , sindicalismo y gente de a pie  se quiebra ,  la inversión de las alianzas es casi inevitable y en ese caso simplemente habrá que tener en cuenta dos factores.Solo dos en verdad .El tamaño de la rebelión  de los gobernadores y  la revuelta social y parlamentaria  contra K  que obligara a tomar posiciones claras al poder sindical y obrero que ,circunstancialmente , lo apoya todavía.

 

No es necesario que todo esto ocurra exactamente el día 29 como especulan algunos;pero está claro  que hoy por hoy los montoneros no son exactamente los Jóvenes Turcos sino mas bien los Viejos Turcos. Envejecidos  y habituados a la conspiración permanente .El informe que reproduce  hoy La Nación  efectuado por la consultora Poliarquía marca  la posible victoria de Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires como  esencial captador del voto juvenil.Esta claro entonces  que la amplitud de la crisis y victoria  determinara exactamente el tamaño,los limites  exactos de la rebelión política que , al parecer, se acerca.

 

Desechando todos los caminos de integración que acompañaban exactamente al esquema desarrollista frondizista reproducido posteriormente por Perón en La Hora del Pueblo en 1972 -  y sin entender los mecanismos socialdemócratas que-en alianza con los liberales ,aniquilaron  a dentelladas sociales  y religiosas al poder moscovita en los 80 , la historia de la gente ,al parecer,se encuentra en sus genes.

 

Y los de este  alemán,nieto de  aventureros y usureros,sobre todo esto ultimo,privilegian tanto el dinero como las uniformidades regimentadas.Esa receta  escapa de igual forma al progresismo juvenil como a la  socialdemocracia que  algunos imaginaban , este gobierno  de diletantes aún  podía representar.Los genes usureros  marcan  como ceniza del pasado hirviente  que envuelven la realidad contradictoria,anticonvocante de este  curioso   socialfascista ágrafo  del presente.Es bastante probable  que el peronismo comience su propio correctivo y reencauce su sistema de liderazgo.Entre tanto  releamos la historia de una usura,un despojo,en definitiva ,un crimen.

Strategicos. 

 


 

Al contrario del caso del abuelo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que murió fusilado en la Guerra Civil española y se ha convertido en un símbolo de la defensa de la legalidad, la historia del abuelo del presidente argentino Néstor Kirchner juega últimamente en contra de su popularidad y le acarrea algunos quebraderos de cabeza. Ayer salió a la luz que el suizo Karl Kirchner colaboró en 1920 con el Ejército argentino en la matanza de trabajadores en la Patagonia y fue prestamista en la ciudad de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, en la que Néstor Kirchner nació y llegó a ser alcalde y gobernador, antes de llegar a la Casa Rosada. Esa historia negra del abuelo del presidente fue destapada por el historiador Osvaldo Bayer, considerado un intelectual de prestigio en su país y Alemania, donde vive la mitad del año, por su labor de exhumar varios escándalos de corrupción y matanzas de jornaleros en La Pampa y en la inabarcable meseta del fin del mundo. En 1974, Bayer publicó su obra de investigación La Patagonia rebelde revelando los fusilamientos de miles de peones rurales por el Ejército en 1920 y 1921, porque hacían huelgas revindicando mejores condiciones de trabajo. De aquel lamasacre se salvó de milagro el gallego Antonio Soto Canalejo, uno de los líderes de la protesta. En base a aquella investigación se realizó la película homónima La Patagonia rebelde que fue prohibida por el entonces Gobierno de Juan Perón.

 

Amenazado por la banda terrorista Triple A, en 1975, Bayer debió refugiarse en Berlín hasta el final de la dictadura militar en 1983. «Karl Kirchner era el fotógrafo de los militares. Los acompañaba y sacaba las fotos de los obreros que eran detenidos ilegalmente y luego fusilados» detalló Bayer, y mostró a la revista Noticias los retratos de aquellas capturas, a cuyo pie el propio reportero escribía «los revoltosos» en referencia a los huelguistas. Bayer también explicó que el abuelo de Kirchner facilitaba dinero a quien se lo pidiera en Río Gallegos a cambio de una devolución con suculento interés. «Tenía un restaurante con señoritas ¿Me entiende?», dijo el historiador para referirse en forma elegante al tipo de actividad a la que se dedicaba Kirchner abuelo y agregó: «Además era prestamista o usurero, como se decía en aquella época».En los panfletos que la Sociedad Obrera de Río Gallegos repartía por entonces puede leerse hoy que ese sindicato llamaba al boicot contra Karl Kirchner y otros cinco comerciantes de renombre en la ciudad, a todos los cuales acusaban en el lenguaje propio de la época de «explotadores» y «zánganos de la colmena social». «Como mi padre también hablaba alemán se juntaban a charlar.Y un día el viejo Kirchner le pidió prestados 10.000 pesos (unos 24.000 euros de hoy en día). Era mucho dinero. Con eso se podía comprar una casa. Después nunca la devolvió por eso fue la persona que más odió mi padre», asegura Bayer. La publicación de este pasado hizo que tanto Kirchner como su esposa, Cristina Fernández, trataran de cambiar la opinión de Bayer. «El presidente me invitó a la Casa Rosada, me abrazó con fuerza y me dijo al oído: No era mi abuelo sino mi hermano. Y yo lo miré como diciéndole: Vamos a tu familia la conozco bien». «Y a ella le dije: el abuelo de tu marido era un atorrante (timador)». La estela de estas anécdotas también salpicaron al propio presidente y su patrimonio. Muchos argentinos comentan, aunque no está documentado, que Kirchner trabajó en una financiera durante la dictadura militar y que se habría apropiado de las casas de los morosos. Hoy reconoce tener 22 propiedades y su hijo las administra.


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