Tambien para los alemanes, la Argentina dice basta a los Kirchner

 

Por Cristina Papaleo para © Deutsche Welle

 

 

La clara derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas en Argentina abre muchos interrogantes. El gobierno de Cristina Fernández tendrá que compartir el poder y cambiar su rumbo.

El resultado de las elecciones legislativas de este domingo 28 de junio en Argentina se tradujo en una derrota para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y para el ala oficialista del partido peronista. Esto significa para el gobierno la pérdida de alrededor de 22 bancas, y con ellas de la mayoría absoluta, en la Cámara de Diputados, y de 4 escaños en el Senado nacional. Si bien estas cifras no son definitivas, ya que al momento se escrutaron el 88 por ciento de las urnas, no se esperan grandes modificaciones. Sin el apoyo del Congreso será difícil para la presidenta llevar a la práctica sus planes económicos hasta el fin de su mandato, en 2011, sin acordar con la oposición.

En lo que puede interpretarse como el resultado de un plebiscito, casi 28 millones de argentinos fueron a las urnas y expresaron así su voluntad de cambio con un voto castigo para la política de los Kirchner. Este es el panorama con un conteo del 88 por ciento de las urnas.

El gobierno de Cristina Fernández había adelantado las elecciones legislativas, que iban a celebrarse en octubre de 2009, a este 28 de junio, en un intento de sondear la intención de voto de los argentinos de cara a las elecciones presidenciales de 2011. A lo largo de la campaña salió a la luz la gran división interna dentro del movimiento peronista, una de las dos grandes corrientes políticas del país, junto al radicalismo. Un escenario con nuevos partidos y alianzas hace difícil prever las consecuencias de estas legislativas en el contexto político argentino actual.

 

Una vuelta a la montaña rusa

Partiendo de esta nueva constelación política en el Congreso, son muchos los interrogantes que se abren sobre cómo se desarrollarán los próximos dos años hasta que se celebren elecciones presidenciales en Argentina. DW-WORLD habló al respecto con la analista política argentina Mariana Llanos, del Instituto de Estudios Latinoamericanos GIGA de Hamburgo.

 

“En estas elecciones parlamentarias no había tantas bancas en juego, pero el gobierno perdió la mayoría absoluta en las dos cámaras, la de diputados y la de senadores. Tendríamos que esperar desde el gobierno una actitud más negociadora, o que den marcha atrás a proyectos como el de la Ley de Radiodifusión.”

 

Ya que estas elecciones representaron un plebiscito sobre la política oficial, no se sabe si los diputados de la bancada kirchnerista van a acompañar hasta diciembre las decisiones gubernamentales. El bloque comenzaría a realinearse esta semana.

 

En cuanto a la posibilidad de que se produzcan cambios económicos de peso, Mariana Llanos opina que “en este contexto no sería prudente plantear proyectos controvertidos, como más estatizaciones”. La experta opina que más bien se daría un status quo. Y el otro escenario podría ser el de un enfrentamiento. “El último gobierno peronista que salió vencido en elecciones legislativas fue el de Carlos Menem en 1997, que perdió así popularidad. Y esto es lo que está sucediendo ahora con Cristina y Néstor Kirchner. Pueden pasar muchas cosas, ya que ahora las fuerzas políticas empiezan a deslizarse en una especie de montaña rusa. En el 97 el país perdió mucho dinero en la pelea política entre Menem y Eduardo Duhalde, cuando Menem, después de ocho años y de haber perdido las elecciones legislativas, intentaba afirmar su poder. El país sufrió mucho entonces. Ahora no es Menem contra Duhalde, sino que el polo opositor se diversificó”, comenta Mariana Llanos.

El otro polo peronista, con De Narváez-Macri, también quiere ganar en liderazgo. Se puede pensar en un escenario complicado, en el que Cristina Fernández no logre gobernar estos dos años a través de consensos. Si el gobierno comenzara nuevamente con una actitud de confrontamiento, como lo hizo el año pasado con las retenciones al agro, podría darse una situación difícil.

En cuanto a la confianza perdida a través de las estadísticas supuestamente manipuladas sobre pobreza e inflación del INDEC, Llanos piensa que “allí tocaron una de las pocas instituciones con credibilidad del país, y es muy difícil recuperar esa confianza. Más manipulación sería lo peor que podrían hacer”.

 

En cuanto a la actitud conciliadora del ex presidente Kirchner, la analista opina que “en la práctica no sabemos en qué resultará. Se puede pensar que aplicará políticas menos agresivas o dará señales de que no van a llevar adelante proyectos, o realizará alianzas a nivel político, como darle un ministerio a la oposición.”

“Aún no es posible imaginarse cómo gobernará el kirchnerismo sin la mayoría en el Congreso. El año pasado, debido a la crisis del campo, se esperaba que tomaran una actitud diferente, que nunca llegó. Con estos antecedentes, ¿por qué habría que esperar que eso pase ahora? Pero eso sí, no deberían hacerse los distraídos ante este resultado electoral”, agrega Llanos.

 

En cuanto al triunfo del cineasta Pino Solanas en Capital Federal, es interpretado como la desilusión de la centroizquierda, que normalmente hubiera votado al Frente para la Victoria, de Kirchner.

Al no tratarse de una elección en la que hubiese estado en juego un programa de gobierno, el pueblo argentino expresó su disgusto con la política del gobierno. El futuro del panorama económico argentino a raíz del cambio producido en el Congreso incluiría cuidar las relaciones con los organismos internacionales de crédito, y tal vez algo más de sensibilidad en cuanto a las protestas de trabajadores y empresarios del sector agropecuario. En este aspecto es donde sería urgente, opina Mariana Llanos, pensar bien en los pasos a dar en un futuro inmediato.

 

Un llamado a compartir el poder

En la Provincia de Buenos Aires, clave para toda elección en Argentina por ser la más poblada del país, el peronismo oficial, representado por el esposo de Cristina Fernández y ex mandatario Néstor Kirchner, resultó vencido por un escaso margen. Su opositor, el peronista disidente Francisco de Narváez, salió vencedor por 2,4 puntos con el 34,56 por ciento frente al 32,30 por ciento obtenido por Kirchner, según las cifras al momento de haberse escrutado un 88 por ciento de los votos. El millonario de Narváez manifestó su deseo de “sentarse en una mesa con ella (C. Fernández) y con su gabinete para colaborar”. A pesar de la diferencia de 2,4 puntos, la derrota es un duro revés para el partido gobernante, tradicionalmente hegemónico en el conurbano bonaerense.

 

En la Ciudad de Buenos Aires fue clara la victoria del PRO (Propuesta Republicana), agrupación de centroderecha presidida por el actual intendente de la capital argentina, Mauricio Macri, en una lista encabezada por Gabriela Michetti, con un 31,1 por ciento. Y los porteños constataron con sorpresa que el partido Proyecto Sur, que lidera el cineasta Fernando Pino Solanas, canalizó un 24,2 de los votos. El Acuerdo Cívico y Social, alianza del movimiento radical que lideran Elisa Carrió y Alfonso Prat Gay se llevó un 19 por ciento. El kirchnerista Encuentro Popular para la Victoria, con Carlos Heller, obtuvo el 11 por ciento y Aníbal Ibarra un 3,3. "Se acaba la hegemonía, regresa el diálogo", dijo Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente Raúl Alfonsín y candidato a diputado del Acuerdo Cívico y Social.

 

Los candidatos oficialistas también perdieron en la provincia de Santa Fé, donde el ex piloto de Fórmula Uno Carlos Reutemann, del peronismo disidente, salió triunfante y se perfila como un posible candidato a presidente. Julio Cobos, vicepresidente de Argentina, por fuera del arco peronista y real candidato opositor, se llevó la mayoría de los votos en Mendoza, su provincia, y también aspiraría a ser candidato en 2011. En Córdoba y  Entre Ríos también salieron derrotados los candidatos oficialistas. El ex presidente, Néstor Kirchner, mostrándose conciliador ante la derrota, llamó a “profundizar la gobernabilidad, a respetar la institucionalidad, a respetar la convivencia democrática”.

 

Más tarde, se dio a conocer que Néstor Kirchner había renunciado a la presidencia del Partido Justicialista (PJ), pidiéndole al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que asumiera la conducción del mismo.

 

Notas relacionadas: Argentina 2009, la era del cambio


Portada