HELLER, UN COMUNISTA QUE VUELVE DESPUES DE LA CAIDA

 

Por Alberto Buela

 

 La CGT realizó un acto impresionante el 30 de abril para pedir que los obreros voten por los candidatos oficialistas del gobierno actual y, de paso, para que Kirchner, que es el que maneja la lapicera en la confección de las listas del Partido Justicialista, se honrara en designar a candidatos propuestos por la CGT.

En definitiva Moyano quiso hacer un milagro: transformar la cualidad (los obreros) en cantidad (votantes) cosa que por su irracionalidad no le puede salir.

 

La consecuencia política de semejante acto fue que días después, el largo dedo de Kirchner, nombró a Carlos Heller, un activo miembro de la Federación Juvenil Comunista y simpatizante del Partido Comunista como primer candidato a diputado por el peronismo. Mientras que al discípulo amado de Moyano, Julio Piumato, lo ubicó en tercer lugar.

¿Está obligado, política y moralmente, el peronista porteño a votar por un candidato que siempre fue antiperonista por no decir gorila como han sido históricamente los simpatizantes del PC en Argentina? No.

 

Y sobre todo tratándose de la postergación inmerecida de un peronista reconocido como Piumato. Un hombre honesto por donde lo miren, buen amigo y mejor compañero. Que hizo grande a un sindicato, el de los judiciales, que antes de su gestión era un sello de goma. Un hombre cincuentón, inteligente y militante como pocos. Convencido visceral de todas sus acciones políticas, hoy a favor de K como ayer a favor de Rodríguez Saá.

 

¿Cuál es la razón de esta vergonzosa postergación en un puesto de la lista en que probablemente no llegue a ser electo?.

 

En primer lugar porque la CGT no tiene el poder de condicionamiento y coerción sobre K. que uno puede pensar que posee. Luego los rasgos positivos que se le pueden apuntar a Heller que no tiene Piumato.

Claro está, el abuelo de Julio tenía un circo en Montevideo en donde se disfrazaba de gallina y un gringo que lo estaba mirando exclamó “Oh, guarda il piumato”, Oh, mira el emplumado, mientras que el abuelo de Heller era un prestamista en la Galizia polaca que le cobrara hasta el último centavo de interés, de ahí la expresión Heller und Pfennig (hasta el último céntimo).

 

Heller que transformó la cooperativa Credicoop de la colectividad judía argentina en un banco (el negocio más rentable hoy en Argentina) afirma que tiene en su banco 700.000 afiliados, Piumato solo tiene en su gremio unos miles de laburantes nomás.

Heller, como el PC, usufructuó de la Dictadura Militar de Videla y Martínez de Hoz en su apoyo irrestricto a la a la Rusia bolchevique, Piumato por el contrario fue uno de los perejiles de la “juventud maravillosa” que padeció siete años de cárcel. Y su grandeza estriba en que “nunca trabajó de víctima”.

 

Los peronistas porteños, que los hay de todo pelaje y condición, pueden actuar de dos formas o lo votan a Heller, por “obediencia debida”, o manifiestan su disconformidad tachando su nombre o escribiendo “voto por Piumato”.


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