Argentina refuerza tardiamente sus fronteras por miedo al 'narco'

 

Mayo de 2009

 

 

El Gobierno aprueba el trasvase de información de los radares militares a la Secretaría de Seguridad Interior . La propuesta es vieja y se remonta a los Comités de Crisis de los 90.La radarización argentina quedo paralizada por la puja entre  funcionarios del Estado   que  no supieron conjugar avaricia con eficiencia.Esta  costumbre nacional  atravesó diversas administraciones pero sin mayor  solución para el problema.En principio ,por la permanente disputa administrativa entre  la responsabilidad primaria  de las fuerzas de seguridad operativamente operacionales y el poder político que las controla.Actualmente ya no se trata de elegir entre las comisiones de la Siemens o el grupo francés que  el ex montonero   Gasparini denuncia al revelar los acuerdos secretos entre  Kirchner y Menem en territorio helvético.El problema es que la situación ha rebasado  toda posibilidad de  prevención y contención .El segundo, es que la seguridad de los ciudadanos de clase media tiene un bajísimo coeficiente de popularidad en el actual elenco gobernante argentino.

 

Sabedores  de que la clase media les es adversa,saturados de una hipócrita reconversión a los derechos humanos que jamás les interesaron demasiado, el gobierno argentino sigue atado a consignas del pasado como   " la violencia de arriba  genera la violencia de abajo" y otras frases de pancarta maoísta que ya hicieron historia.Ahora ,una vez mas y sobre todo frente a la presión  de  las clases medias  el gobierno adopta la enésima disposición en materia de   supervisar y  trazar líneas maestras para la llamada seguridad interior.Pero el problema es también ideológico.Saturado de  envejecidos funcionarios pertenecientes a las organizaciones guerrilleras de antaño estos han otorgado cierto certificado de legitimidad y dignidad a la delincuencia y al crimen organizado.Hasta que la violencia los rozo .Hace pocos días,  la hija de la presidente formal del país se vio envuelta en un confuso episodio en donde la custodia enfrento a la marginalidad con un intercambio de mas 40 disparos en brevísimos segundos. Allí ,la pareja gobernante tomo conciencia de que la violencia de arriba era inexistente,violencia periodística a lo sumo , pero la violencia de abajo bien concreta.Pero además de la radarizacion es necesario enfrentar el problema carcelario.La saturación,la promiscuidad, la cercanía con las grandes urbes conforman una contradicción penosa e ineficaz.En Gran Bretaña,Holanda y Estados Unidos el nuevo modelo carcelario es el establecimiento de cárceles flotantes. El sistema es de fácil aplicación y ya los ingleses lo han  adoptado con buques transporte fuera de servicio que sirvieron de apoyo logístico en la guerra de las Malvinas. Pero nada de esto pasa por la cabeza de los funcionarios argentinos.Mientras las fuerzas de seguridad se han capacitado ,los funcionarios que manejan el asunto son en general improvisados  carentes de vocación de servicio.El informe de la periodista española ha sido  a todas luces dictado por ellos.Esta inevitablemente sesgado.Pero contiene elementos reales que conviene destacar.La sociedad argentina esta harta de la retórica sociológica y el gobierno se enfrenta ante la imposibilidad de sustentar el criterio ideológico que  dicta sus  pautas de seguridad.Y las elecciones llegan.

Strategicos.  

 

 

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 16/05/2009

El miedo a que los carteles mexicano y colombianos, cada día más perseguidos en sus países, intenten extenderse por otros países latinoamericanos ha llevado al Gobierno argentino a reformar su legislación para permitir que la información recogida por los radares militares pase, en tiempo real, a manos de la Secretaría de Seguridad Interior y permita organizar la reacción de la gendarmería nacional y de las 23 policías provinciales de que dispone el país.

El acuerdo se firmó esta semana y tiene un alcance limitado porque las enormes fronteras argentinas están lejos de estar impermeabilizadas, por muchos esfuerzos que se realicen, entre ellos la instalación de nuevos radares fijos -dos cedidos por España- que permiten destinar a ese trabajo radares móviles del Ejército, más aptos para esa función.

 

 

Las fronteras de Argentina con países limítrofes como Brasil, Paraguay -probablemente el mayor productor de marihuana del mundo- o Bolivia -fuerte productor de pasta de coca- han sido siempre motivo de quebraderos de cabeza, porque su difícil control las convierte en coladeros de droga, por supuesto, pero también de cigarrillos, personas y todo tipo de contrabando. Desde que los narcotraficantes latinoamericanos manejan formidables cantidades de dinero, el principal problema no son las carreteras y los camiones, sino las avionetas que transportan hasta 600 kilos y son capaces de tomar tierra en cualquier pista o camino, o en las enormes fincas y explotaciones agrícolas privadas.

 

La fuerza área argentina posee, por motivos de seguridad nacional, un listado de centenares de "lugares no declarados, aptos para operaciones de aeronaves". Sólo en la provincia fronteriza de Chaco hay más de 140 lugares de este tipo. En la zona de Santiago del Estero la prensa local informó recientemente de la detección de 40 pistas "ilegales" presuntamente utilizadas en operaciones de contrabando, droga incluida. La zona más protegida del norte es la frontera marítima con Brasil, porque las autoridades brasileñas disponen de un avanzado sistema de radares cuya información "fronteriza" facilitan a sus colegas argentinos.

 

La enorme extensión del territorio argentino, relativamente poco poblado, hace que resulte imprescindible la cooperación entre las distintas policías federales y locales y, sobre todo, que fluya la información de que disponen las fuerzas armadas, imposibilitadas por ley a intervenir en asuntos de seguridad interna. Por el momento, las autoridades argentinas aseguran que no se ha detectado la instalación de nuevos carteles, aunque algunas operaciones policiales han señalado la presencia de algunos "enviados" de México en operaciones relacionadas con la compra de efedrina y de componentes químicos necesarios para procesar drogas sintéticas. Una de esas "operaciones" acabó con el asesinato, o "ejecución", de tres personas en un barrio de la capital federal.

 

El mayor problema de droga en Argentina se sitúa en Buenos Aires, en las llamadas villas miseria, donde hace estragos el paco, un subproducto de la elaboración de cocaína, altamente tóxico y muy barato, que se ha infiltrado entre los jóvenes marginales de la zona del conurbano y provocado un verdadero problema de salud pública.


Portada