LA IZQUIERDA CIPAYA CONVIERTE A LA ARGENTINA EN UN TERRITORIO CLAVE EN LA PRODUCCIÓN NARCO

 

Mayo de 2009

 

La irresponsabilidad administrativa hace que hoy la Argentina sea un país clave en la producción y comercialización de drogas. Cuenta ,de hecho ,con un régimen de excepción. Justificada por la izquierda como un elemento antiimperialista- esta bella gente se remonta a la guerra del opio en China para justificar sus divagues superclasistas-la izquierda kirchnerista con sus antecedentes montoneros,añejados en el narcotráfico cubano y mejicano sucesivamente , han elegido ser la vanguardia de una fuerza cipaya al servicio de la droga.Con la visión caníbal de la vida que los hace justificar cualquier temeridad en beneficio de los pobres abstractos  que ellos  no son ,el sitio del combate contra la droga no esta en ninguna parte.Una maraña de instituciones que incluye a la SIDE,  a Seguridad,a las Fuerzas y a estructuras antilavado carentes de personal  impiden que los resultados se conviertan en hechos concretos y lapidarios por simple balcanización administrativa. Criminalizar a los delincuentes,perseguirlos,procesarlos , abatirlos simplemente. Pero la táctica montonera es otra .Travestidos a los  tics derechohumanoides en los que no creen traen como  estandarte de triunfo a los carteles de la droga envueltos entre sus banderas de justicia social e antiimperialismo a la violeta.Estoy esperando que  sus explicadores   nos den una sesuda conferencia sobre el tema.¿O es que la droga genera una inevitable plusvalía social  de características básicamente  antiimperialistas? ¿Desde cuando la droga forma parte de la  “ comunidad organizada “ ? ¿Desde cuando la droga es esencialmente policlasista ?

Y si  es   así, ¿para beneficio y  desarrollismo  exactamente de quien?

Lo cierto es que casi no  hay controles sobre los envíos a Bolivia y Perú de sustancias indispensables para elaborar cocaína. Se comercializan a través de empresas fantasmas o  simplemente  se  contrabandean por  las porosas fronteras argentinas.Las mismas por las cuales penetra,con impunidad , armamento ligero y sobre todo documentación -pasaportes-muchos de ellos ,   impresos por la Casa de la Moneda Cubana que acaba de firmar un convenio por el cual se hace cargo de esos menesteres por cuenta de las autoridades de  La Paz.

 Edgardo Arrivillaga y Virginia Messi

 

 

Durante 2008, Argentina importó 11.000 kilos de efedrina. En lo que va de 2009, apenas dos, según datos de la Secretaría Antidrogas (SeDroNar). El triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en agosto del año pasado, y su indisimulable relación con el tráfico de efedrina y metanfetaminas a México, no sólo derrumbó el comercio local de este químico. También obligó a las autoridades a reconocer la magnitud de lo que se desviaba hacia las manos de los narcos y, en consecuencia, a reforzar los controles. Tras el triple crimen, la atención y las regulaciones se centraron en la efedrina y la pseudoefedrina. Lo curioso es que ahora, mientras las importaciones de efedrina bajaron drásticamente, van en camino a duplicarse las de pseudoefedrina, que tiene menos restricciones pero igual utilidad para la fabricación de drogas sintéticas. Los asesinatos de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón revelaron que Argentina no es sólo un país de "tránsito" en el mapa mundial del narcotráfico. La envergadura de la industria química local la convierte en proveedora de precursores indispensables para la elaboración de drogas. A través de empresas fantasma, sobre todo radicadas en la frontera con Paraguay y Bolivia, o echando mano del tráfico hormiga, "los químicos argentinos pasan a los laboratorios clandestinos bolivianos y peruanos", evalúa Marcelo Saín, jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y experto en narcotráfico. "Ya de por sí, parte de nuestra industria química se maneja en negro para cualquier negocio. Así es muy fácil desviar precursores para el narcotráfico". Para fabricar un kilo de clorhidrato de cocaína hacen falta entre 250 y 400 kilos de hojas de coca, según se use el método boliviano (pisar la hoja entera) o el colombiano (se cortan las hojas con una podadora de césped para que se embeban mejor, por lo que se necesita menos materia prima). Pero la hoja de nada sirve si no se cuenta con los químicos para hacer la pasta base y luego refinarla hasta llegar a la cocaína.

 

Así, sustancias como el permanganato de potasio o el ácido sulfúrico son para los narcos dedicados a la coca tan importantes como la efedrina para los productores mexicanos de metanfetaminas. "Lo sucedido con la efedrina mostró lo importante que es controlar los precursores para jaquear las actividades del narcotráfico. Lo que pasaba con esa sustancia, enviada desde Argentina a México, es lo mismo que pasa hoy con los químicos que mandan a Perú o Bolivia para hacer cocaína", explica a Clarín Mónica Cuñarro, coordinadora del Comité Científico Asesor de Control de Tráfico Ilícito. Este comité, creado por el Ministerio de Justicia, está elaborando un crítico informe sobre la fiscalización y control de las 60 sustancias que integran la lista del Registro Nacional de Precursores Químicos, a cargo de la SeDroNar. Por este tema, la Secretaría ya recibió cuestionamientos, incluso judiciales, en el marco de una feroz interna con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández. "Para la elaboración de la cocaína son necesarias diversas sustancias químicas de las que tanto Argentina como Brasil son los principales productores de Sudamérica", plantea un estudio preparado por el Observatorio Argentino de Drogas de la SeDroNar. Los químicos pasan la frontera hasta de formas rudimentarias. Hace apenas dos semanas, Gendarmería secuestró 51 kilos de permanganato de potasio (se usa para blanquear la cocaína) que un hombre intentaba pasar desde Salta a Bolivia en el baúl de su coche. "La zona del límite con Salta es muy vasta. Creemos que por allí entran el ácido sulfúrico, la acetona y el éter que a veces se encuentran después en los laboratorios descubiertos aquí", señala a Clarín el coronel Oscar Nina, jefe de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico de Bolivia (FELN). Nina aporta un dato clave: "El permanganato de potasio no es considerado un precursor en Bolivia, no se lo persigue".

 

Pero también existen envíos sofisticados: ventas a curtiembres, pinturerías o ferreterías truchas, que los desvían a los laboratorios clandestinos de drogas. El jefe de la Agrupación Salta de Gendarmería, Julio Cesar Leguizamón, apunta: "Bolivia no tiene industria química. Por lo tanto recurre a Brasil y a la Argentina para comprar los precursores. Los compran empresas bolivianas, cuyo control deberían hacer las autoridades de ese país. El contrabando hormiga sólo nutre a los laboratorios más pequeños". En la SeDroNar, a cargo de controlar los envíos, se atajan: "No cualquiera puede comercializar precursores. Además de tener que anotarse en nuestro Registro, se hacen inspecciones. Eso sí, si una empresa argentina dice que va a exportar ácido sulfúrico a Bolivia y las autoridades de ese país no ponen objeciones ni nos llaman en los cinco días posteriores


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