MONARQUÍA O REPÚBLICA?, ZAFFARONI PROPONE UNA REPUBLICA PARLAMENTARIA

 

Por Gerardo José González

 

 

Cuando los burgueses bastante ilustrados reinventaron en Francia la república buscaban impedir para siempre el retorno de la monarquía de los luises. Luego de diez años de sangre, pólvora y guillotina, les salió Napoleón, que fue emperador, mucho más que rey. Pero cuando echan al gran corso por primera vez, los franceses no reimplantan la república: trajeron del exilio inglés al viejo Luis XVIII y lo pusieron al frente del país.

Bastó que un día oportuno Napoleón decidiera regresar a Francia de Elba para que el hombre se fuera de nuevo.

 

Napoleón era profundamente republicano. Amaba al pueblo francés, de cuyo seno sacó sus mejores generales. Carlos Marx acuñó el concepto de bonapartismo para señalar una forma nueva de gobierno, mezcla de monarquía y república. Porque Bonaparte se hacía votar frecuentemente y, por supuesto, ganaba. Perdió el poder en los campos de batalla marinos y terrestres, no en el favor del pueblo. La monarquía vuelve nuevamente con Luis Bonaparte, y allí acabó. Finalmente Francia asume la forma republicana de gobierno para siempre.

 

Estos recuerdos tan conocidos pretenden dar marco a unos apuntes sobre la república en nuestro país.

 

Los destituyentes de don Juan Manuel, que decían guiarse por los ejemplos francés y norteamericano, la mancaron de entrada al no aceptar Buenos Aires el principio federal. Sostuvieron una república mastuerza hasta 1880 –treinta años-

hasta que el argentino Julio Roca, cordobés y militar moderno, los derrotara en los arrabales porteños.

 

Roca fundó el presidencialismo actual. Irigoyen y luego Perón siguieron ese modelo. Contaron con un poder legislativo propio, el General de entrada, don Hipólito después de varias elecciones. Alfonsín y Menem fueron presidentes poderosos, pero tributarios de los fundadores de la UCR y el peronismo.

 

Néstor Kirchner es un líder peronista de tercera generación, un nieto de Perón.

Irigoyen resucitó con Alfonsín, mutatis mutandi, porque ni Illia ni Frondizi fueron presidentes plenos. Hijos del fraude institucional, de la proscripción del peronismo,

fueron depuestos sin dignidad.

 

Hay un telón de fondo en las elecciones próximas en el cual las grandes figuras muertas interrogan a los candidatos como categorías, como los dioses griegos.

No es casual que Raúl Alfonsín haya ingresado al Panteón popular.

 

Como nadie da la talla, todos improvisan mentiras tan gastadas que nadie las cree.

Si resultara cierto que Kirchner quiere hacer de estas elecciones una mascarada, cosa que aún no está definida, recibirá, por supuesto, un rechazo masivo.

La sensatez indica que es preferible perder algunos diputados que todo el poder.

 

Creo que él está a tiempo para retroceder.

Porque si la elección se planteara como una especie de plebiscito simbólico, lo perderá.

Y lo que puede venir detrás de Kirchner ni el mismo Diablo lo sabe

 

Aunque Zaffaroni acaba de marcar un rumbo sorprendente, la consolidación de una Republica Parlamentaria.Eso obligaría a los partidos políticos a definirse, terminar con el movimientismo a la violeta, cerrar en torno a dos grandes coaliciones

El país socialcristiano y  el país socialdemócrata.

 


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