HACE 17 AÑOS SE HIZO CONTRA EL CÓLERA LO QUE NO SE HACE HOY CONTRA EL DENGUE

 

Por Víctor Luís Lapegna

 

 

El 31 de enero de 1992, en el noroeste de la provincia de Salta se registró el primer caso de cólera en el territorio argentino. Apenas tres días después, el 3 de febrero, el ministro de Salud y Acción Social de entonces, Julio César Aráoz, se instaló en persona en Tartagal, que pasó a ser la base de operaciones desde la cual funcionarios, médicos, enfermeros y agentes sanitarios desplegaron la tarea de prevención y atención de la población, para lo cual se instalaron dos hospitales de campaña y centros de atención, además de proveerse de medicamentos, insumos sanitarios, agua potable y alimentos en cantidad suficiente para atender la demanda.

 

Lejos de disimular u ocultar la amenaza que representaba el brote epidémico, el gobierno convocó a toda la comunidad nacional a enfrentarlo, partiendo de reconocer su gravedad.

En Salta primero y luego en Jujuy y Formosa – que fueron otros espacios con casos de cólera – se volcó todo el dispositivo del Estado nacional, provincial y municipal, así como medios y efectivos de las tres Fuerzas Armadas, la Gendarmería y la Prefectura Naval , en un despliegue que permitió llegar con prevención y atención a todos los puntos en los que fue necesario.

 

Carlos Saúl Menem, quien ejercía la Presidencia de la Nación , el 6 de febrero suscribió el Decreto 251 por el que se declaró a todo el territorio nacional en situación de emergencia sanitaria y facultó al Ministerio de Salud y Acción Social (MSAS) para coordinar la acción de todos los organismos oficiales en la lucha contra el cólera, tarea en la cual tuvo un rol de primera línea el Consejo Federal de Salud que reunía a todos los ministros provinciales del área.

 

La secretaría de Vivienda y Calidad Ambiental que dirigía el doctor Alberto Biagosch, apeló a los recursos FONAVI para financiar las obras de infraestructura (agua potable, cloacas, etc.) más urgentes y necesarias para evitar la expansión del brote epidémico, sobre todo en las grandes concentraciones urbanas.

 

Además, el decreto que estableció la emergencia sanitaria permitió la difusión en radios y televisión, gratuita y con marcada frecuencia, de mensajes de alerta y prevención sobre el cólera que elaboró un equipo interministerial de funcionarios de organismos del Poder Ejecutivo, que configuraron una campaña de notable eficacia. La publicación de solicitadas en los diarios costaron 126.000 pesos (eran épocas del 1 a 1); en tanto que la campaña de educación y difusión sanitaria en TV, que se desplegó en 12 piezas difundidas en 100 a 145 pasadas diarias en los cinco canales de aire de Buenos Aires y 45 canales abiertos del interior, más numerosos canales de cable, costó apenas 5.980 pesos (para la producción de los mensajes), ya que la difusión era obligadamente gratuita.

 

La participación activa y conciente del pueblo en la lucha contra el cólera a partir de la acción intensa y coordinada que llevó a cabo el Estado en todos sus ámbitos y niveles, permitió circunscribir el brote y evitar que la enfermedad se expandiera a todo el país y tuviera consecuencias que podrían haber sido gravísimas.

 

A juzgar por lo que viene sucediendo estos días con el dengue, no parece que la máxima conducción del Estado nacional haya aprendido de lo que se logró en aquella lucha contra el cólera de hace 17 años.

 


Portada