PORQUE LA VUELTA DEL PROTECCIONISMO

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

Éste articulo tiene un   interés  que supera lo económico  porque las cosas no ocurren por azar.En realidad la actual crisis económica toma de una forma brutalmente  inesperada a las derechas e izquierdas. Sobre todo a las europeas  hasta hace poco tiempo  inmersas en una  mutación ideológica y doctrinaria bastante semejante a la  desarrollada por los socialdemócratas  de derecha de la línea  española, portuguesa  y franco-italiana ,en los años 80.

Como en aquella época los socialistas apuntaban a la descolonización parasovietica de los tics estaduales  remanentes en Europa Occidental que  eran poco aptos para encarar la reforma  del stalinismo residual  en el Este ,acompañar el desmantelamiento del bloque soviético  que  ya se veía venir en un  plazo quinquenal y, paralelamente, su absorción .    Hoy de la misma forma  ,casi vertiginosa  y con  una simetría  inesperada desde la dinamita monetaria que estalló  en septiembre pasado    , las llamadas derechas europeas, basta pensar en Merkel o  en Sarkozy o en la evolución  de los seguidores de Berlusconi  que se estaban gradualmente reconciliando con el libre mercado , apuntan     a  conformar una nueva constelación de partidos  que conjugan la  fuerte tradición  nacionalista-Dios,Patria,Comunidad y Familia  aliandose   con absoluto desprejuicio  con el liberalismo ,exactamente como había ocurrido  con  socialdemócratas y liberales  bajo los gobiernos de Schmidt,Craxi y Felipe González , en los 80.

En síntesis, tanto  con socialistas como con  conservadores el liberalismo se reconvierte rápidamente .Reconversión con claros objetivos de supervivencia. Ahora  con un dramatismo mayor.

Si todo esto es  relativamente cierto tendremos la gran paradoja que los intentos neoliberales  extremos  y casi monetaristas   partirán a suerte o verdad de Asia-allí  fue lanzada como un ejercicio escolar  la propuesta china de crear una moneda única mundial en reemplazo del dólar y el euro  , nada menos¡, mientras las economías europeas  con su bagaje político profundamente instalado en sus  discursos, tácticas y estrategias, difícilmente  podrán ser  portabandera de   una aglutinación de fuerzas progresista y esto también  toma a la Argentina y a sus  fuerzas políticas encerradas en el simple tacticismo  ,nuevamente , en absoluto  contrapelo de la Historia real.

Desprevenidas y desarmadas.

El caso  de Obama es absolutamente atípico y específicamente norteamericano  y no  configura exactamente una regla universal  pero allí también  observamos que gradualmente el progresismo ante los hechos reales -ver la ya prevista situación en Pakistán y Afganistán con el reforzamiento de las tropas imperiales y el  diseño de un gran teatro de operaciones  militares que incluye Afganistán y Pakistán a la vez ,pronto todos,absolutamente todos , habremos olvidado Irak -se diluye en beneficio de sectores industriales amenazados, de claras medidas proteccionistas y   de una especie de gigantesca ley de Aduanas  apta para todos y bajo todos los cielos.Estados Unidos se prepara para un   nuevo Vietnam en la zona AfghaPaki y quiere incluir a Rusia, a Europa y de alguna manera también a los sectores mas progresistas de Irán en la operación .

Todo esto  vuelve absolutamente imposible  el camino de la Tercera vía en Europa, pronto habrá cambios claramente hacia la derecha en Gran Bretaña,  y esteriliza a la vez  los esfuerzos por  crear marcos regulatorios  anticapitalistas para  los mercados financieros como pretende la Argentina desde una posición falsamente  progresista y hasta con un barniz de solidarismo  extrañamente ucronico.

Es que en gran medida   el  gran marco regulatorio se dará  nuevamente por derecha y no por izquierda ,aunque para ello haya que sacrificar las  residuales banderas derechohumanoides  y por ende de retórica  reivindicación social  que conforman una  rutina  internacional  pero que no interesan ni al neoliberalismo asiático controlado , ni menos aun  a una política de nacionalización de los servicios públicos que puede ser   instrumentalizada con mayor eficacia desde la derecha tradicional que desde la izquierda seudo progresista.

Esta situación  europea  presenta la paradoja ideológica  que también toma  a contramano a la llamada derecha o centro-derecha argentina ya que  todos ellos  estuvieron  haciendo  en los últimos años ejercicios  que simulaban un falso  progresismo light, un progresismo zen,  enfrentado al social fascismo kirchnerista ,otro simulacro  ya desdibujado , mientras que  la realidad indica que todos estos valores se están derritiendo , marchitando velozmente   bajo  el fuego de la crisis,  quiebras ,  desempleo  y en esta situación  la gente simplemente quiere orden, estabilidad, cierta seguridad para planificar el próximo quinquenio. La preocupación por  mapuches o  tobas queda relegada a las  zonas en dónde mapuches y tobas constituyen  un factor político decisional, como  quechuas o aimaraes en Bolivia y  no  en excentricidades arqueológicas merecedoras de Angelina Jolie.

Lo cierto es  que esta vuelta del proteccionismo cambia el mapa político  argentino tanto para el gobierno como para la oposición. Vivimos un reverdecer defensivo  de las naciones históricas, se perfila  un compás de espera para la globalización   kuniana  y  por el contrario persiste   cierta sensación de alarma  ante  la  presencia de fuerzas políticas sorprendentemente desarmadas, pesadas, inoperantes, algo anacrónicas   frente a un paradigma mundial que  cambia aceleradamente.Hay una blitz  financiera y los gobiernos  han respondido con  múltiples líneas Maginot.

Por eso  hablar de plebiscitar o no   un gobierno como el argentino  que a malas penas logra articular mayorías parlamentarias con  un exiguo puñado de votos  es una quimera de cortisimo vuelo.

Por el contrario , el  antiplebiscito se lo ve día a día con  la revalorización del dólar y   en eso la micro devaluación ha dejado de ser una  defensa económica de la gente  de clase media o   una  metáfora de competitividad  soñada por Lascurian,el grupo Clarín o los   sectores agropecuarios   para pasar a ser   un  concreto termómetro  de  creciente mal humor social.

En síntesis , ante esta situación de Titanic vuelve el proteccionismo con sus  diversas variables   en el mundo, retorna el conservadorismo  para vehiculizar el intervencionismo estatal  y   se paraliza simétricamente  el  gran paradigma universal de los últimos veinte años. Derechos humanos ,  liberalización de los mercados, ambas tautologías  se precipitan abrazadas por un tiempo en el  remanido basurero de la historia  o de las agencias de prensa y la  duración de la crisis dará fuerza, consistencia o simplemente estabilidad ,al nuevo escenario considerando –sin embargo -  que se trata de un escenario   muy distinto desde el plano axiológico  del que se bosquejaba  antes del trágico  septiembre del 2008.

Estamos ante el derrumbe de una ciudadela crepuscular y agónica y no se  sabe muy bien como  se articulará este cambio desde lo político en la Argentina y en América Latina y por cuanto tiempo este  parche de la realidad conservadora estadual será  indispensable para  controlar las crisis políticas que estallaran  como pirotecnia primero , como  deflagraciones mortales después,  arrasando con el maquillaje de los ritos  partidocraticos que plantea el  flamante parlamentarismo  recién descubierto en estos países.

Mala noticia para  el falso fascismo de los Kirchner-fascismo ágrafo -, menos para los Chávez o evo moralistas, ya  que de esta crisis solo se sale con el Código Penal instalado en el centro de gravedad de los acontecimientos y dispositivos de fuerza.

Acontecimientos que inevitablemente se sucederán y la búsqueda de una   política que encare la contención  económica  y el disciplinamiento  social  desde el progresismo es un ejercicicio de imaginación tan estéril como  lo fue la búsqueda de un general puntualmente  progresista  y prodemocrático en los 70 en varios países latinoamericanos a la vez.

Es la hora de los policías y de los administradores  prudentes, aunque  a muchos no les guste el asunto.

A leer entonces la vuelta del proteccionismo.Porque el tema, como gradiente de una situación de catástrofe natural  hace alzar algunos puntos el calentamiento global de las políticas nacionales. Y  la Argentina no puede  parapetarse en amagues, en fintas de seudo progresismo imprevistamente anacrónico cuando la realidad de la guerra económica  mundial instala  una serie de barreras y contrabarreras de proteccionismos,  que adquieren imprevistas  cartas de legitimación  en  una realidad económica mundial en donde la guerra económica ha llegado y la prioridad para todos consiste  en protegerse de aperturas comerciales, aperturas  que son  vividas como  aterradores dumping generadores de desempleo. Y no como edulcoradas y amables políticas de  convergencia productiva en un marco de  globalización beneficiosa.

Hace años que en las academias militares se habla de  guerra económica como  gradiente de intervencionismo y de escalada de tensión entre  do países. Nunca se pensó  seriamente –sin embargo -  que  esta recompactación  sobre las  políticas nacionales podría darse  de forma simultanea en todo el mundo capitalista a vez.  Y en ese  punto de inflexión es exactamente donde estamos parados.

Y trastabillando.

¡Bienvenidos a la Argentina ¡  dicen con  una mueca sardónica y algo sidosica nuestros funcionarios al mundo entero..La mueca tiene el rictus de las calaveras en la tumba de los capuchinos.

 

 

Vuelve el proteccionismo

El incipiente nacionalismo económico provoca un retroceso de la globalización

ALICIA GONZÁLEZ 29/03/2009

 

 

 

Algunos planes de estímulo fomentan el 'compre producto nacional'

 

Pese a todo, la situación es muy diferente a la de la Gran Depresión

En la práctica, las lecciones que se decían aprendidas parecen olvidarse. "En tiempos de crisis", aseguraba la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, "un poco de proteccionismo tampoco es el diablo". Una tesis que, según sendos informes del Banco Mundial (BM) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC), gana adeptos conforme se agrava la crisis.

 

Los economistas se han cansado de repetir las negativas consecuencias del proteccionismo en los años treinta, durante la Gran Depresión. Ochenta años después, "la protección comercial aparece como una tendencia incipiente pero preocupante", aseguran los economistas del BM Elisa Gamberoni y Richard Newfarmer.

 

Desde el pasado 15 de noviembre, cuando los líderes del G-20 se reunieron en Washington y firmaron una declaración en la que, entre otras cuestiones, se defendía el libre comercio, se han puesto en práctica 47 medidas para proteger diferentes sectores en distintos países. Entre ellos, en 17 de los 20 países que firmaron la declaración de Washington.

 

Las medidas aplicadas son variadas e incluyen subidas de aranceles (un tercio del total), endurecimiento de las normas de importación, subsidios sectoriales o simples cambios legislativos para entorpecer el comercio internacional. El automóvil, el calzado y el acero son los sectores más vulnerables al proteccionismo, según la OMC. Sólo en subsidios a la industria automovilística se han aprobado ayudas por más de 48.000 millones de dólares, la mayoría, entre los países ricos.

 

Los planes de estímulo económico tienen mucha culpa de la propagación de estas políticas. Los gobiernos se ven obligados a reaccionar a las medidas aplicadas por sus vecinos para evitar la fuga de producción al otro país, como le ha sucedido a Canadá con las ayudas aprobadas por Washington para la industria automovilística de Detroit.

 

Además, este tipo de medidas no hace distinciones entre países desarrollados y emergentes. A modo de ejemplo, y sólo en lo que va de mes, la Unión Europea ha impuesto aranceles a las bolsas de plástico chinas, Corea ha subido los aranceles sobre el petróleo, Ucrania ha aplicado una subida extra del 13% a todas las importaciones y China ha prohibido la entrada de juguetes indios. Aunque sin duda, una de las más importantes ha sido la disputa comercial que se ha abierto entre EE UU y México, pese al acuerdo de libre comercio que les une. Washington prohibió la circulación de camiones mexicanos en su territorio bajo la acusación de incumplimiento de las normas sanitarias, y México decidió entonces imponer aranceles sobre 90 productos estadounidenses por un total de 2.400 millones de dólares. La gravedad de lo que puede suponer una guerra comercial entre los dos países ha llevado a sus Gobiernos a intentar buscar a toda prisa una solución al conflicto.

 

Contra lo que pudiera parecer, muchas de estas medidas entran dentro de la legalidad, y la OMC difícilmente podrá aplicar sanciones. De hecho, el fuerte aumento del comercio mundial durante los años de bonanza económica hizo que muchos países renunciaran a aplicar en su totalidad los aranceles que les permite la OMC. Pero ese margen existe, así que puede ser utilizado sin que los países se salten la ley.

 

Según los cálculos de Richard Baldwin, profesor de economía internacional del Graduate Institute de Ginebra, los aranceles medios aplicados por las economías de ingresos altos y medios pueden pasar del 4,6% al 9% y del 4% al 11,7% en el caso de los países más pobres. Patrick Messerlin, profesor de economía del Instituto de Estudios Políticos de París, estima que un incremento de los aranceles sobre los 30 productos que mayor riesgo corren de sufrirlo (concentrados en el sector del automóvil y la electrónica) aumentaría el coste mundial de las importaciones entre 30.000 y 50.000 millones de dólares al año.

 

Otra cosa muy distinta es la apelación al nacionalismo económico, el "compre español" que pidió el ministro de Industria, Miguel Sebastián, o el "sólo acero estadounidense" propuesto por la Administración Obama para la aplicación del plan de infraestructuras. Los expertos advierten que estos llamamientos -aunque en muchos casos hayan sido matizados después- pueden provocar la adopción de represalias por parte de terceros países, lo que tendrá una incidencia decisiva sobre el maltrecho comercio mundial. Además, dado el avance de la globalización en los últimos años, la protección de un sector mediante ese tipo de medidas puede suponer un grave perjuicio para otros sectores dentro de un mismo país. Alemania lo sabe bien.

 

La primera economía europea es, también, el principal exportador mundial. Ya en enero pasado, las ventas al exterior cayeron por cuarto mes consecutivo un 18% en tasa interanual, un descenso no visto desde 1993. Pese a ello, la estructura de su economía hace muy difícil que el Gobierno tome medida alguna para proteger al sector exterior. Patrick Stephan, analista de Deutsche Bank, calcula que el 99% de la producción del sector metalúrgico depende del comercio intra-industrial (los bienes que un sector determinado importan y exportan al mismo tiempo), y en un 60% en el caso de la industria del motor y de componentes. "Este intensivo comercio intra-industrial reduce al mínimo el riesgo de una intervención proteccionista de alto alcance", asegura Stephan.

 

Pese a las muchas diferencias que separan esta crisis de la Gran Depresión, también muestran similitudes preocupantes, como las presiones sobre las divisas. A mediados de mes, el Banco Central de Suiza anunció que iba a adoptar una serie de medidas para depreciar su moneda. En apenas 10 días, el franco cayó un 5,4% frente al dólar, aunque esta semana ha recuperado algo su valor hasta las 1,14 unidades. "La carrera de devaluaciones competitivas ya ha comenzado", titularon muchos analistas sus informes de ese día.

 

De momento, la cosa no ha llegado a tanto, pero sí es cierto que algunos países están favoreciendo un debilitamiento de sus monedas para favorecer las exportaciones y tratar de contrarrestar así el descenso de la demanda mundial. Sin ir más lejos, ésa es la acusación que el secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, hizo contra las autoridades chinas durante su proceso de confirmación en el Congreso. El temor a que esas palabras desataran una guerra comercial entre las dos potencias llevó a Geithner a matizar posteriormente sus palabras. Eso sí, el secretario del Tesoro ignoraba deliberadamente el comportamiento de su divisa frente al euro. Desde mediados de marzo, el billete verde se ha dejado un 6,3% de su valor frente a la moneda única y nada indica que esa tendencia vaya a cambiar. Según Barclays Capital, en cuanto empiecen a hacer efecto los planes de estímulo, la Reserva Federal deberá elegir entre permitir la subida de los tipos de interés o alentar una mayor debilidad del dólar. "La Reserva, de forma previsible, ya ha elegido, y en nuestra opinión, seguirá eligiendo, los tipos de interés sobre la divisa", sentencian los analistas del banco.

 

De momento, es la crisis económica y financiera y no el proteccionismo incipiente el que está frenando en seco los intercambios comerciales. Las previsiones del Banco Mundial apuntan que el comercio internacional sufrirá en 2009 la mayor caída en 80 años. La OMC prevé un descenso de los intercambios este año del 9% como consecuencia de la recesión, y dado que el Gobierno reacciona con lentitud a los vaivenes de la economía, no parece que para 2010 la situación vaya a mejorar. Y las consecuencias para la economía mundial serán inevitables. El déficit comercial en Estados Unidos se ha reducido un 40% desde octubre (aunque en este caso buena parte del descenso está vinculado a la caída del precio del petróleo) y el superávit de China ha pasado de los 40.000 millones de dólares a apenas 5.000 en un solo mes. "El mundo se está reequilibrando lentamente", asegura Royal Bank of Scotland en un informe.

 

En cualquier caso, el avance de las medidas proteccionistas es evidente y ha hecho saltar las alarmas. "El aislacionismo económico puede llevar a una espiral de eventos tan negativa como la que vimos en los años treinta, que hicieron la situación mucho, mucho peor", advertía recientemente el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.

 

Los académicos, sin embargo, creen que la situación es hoy muy diferente de la de la Gran Depresión. "El respeto universal a las leyes de la OMC y sesenta años de negociación de aranceles hacen que la repetición de la guerra comercial de los años treinta sea muy improbable. Pero un ciclo de proteccionismo dentro de las normas que marca la OMC es una posibilidad real", aseguran los profesores Baldwin y Simon Evenett, que advierten que eso fue, precisamente, lo que pasó -aunque a menor escala- en la crisis asiática de 1997.

 

A su juicio, "la conclusión satisfactoria de la ronda de Doha sería el mejor seguro contra el creciente proteccionismo". Pero ése fue el primer incumplimiento de la cumbre del G-20 de Washington y nada hace pensar que las cosas serán diferentes esta vez en Londres. Y hay mucho en juego. La crisis financiera ha provocado un frenazo casi en seco de los flujos internacionales de capital, la llamada desglobalización financiera. Si el comercio sucumbe a esta tendencia, la desglobalización se extenderá como la pólvora a toda la economía.


 

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