TURQUIA E ISRAEL, ELECCIONES Y VIBRACIONES LESIONADAS

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

Imaginemos por un momento   que hace treinta años sectores militares argentinos y algunos marinos estuvieran negociando con los montoneros la libertad del general Pedro Eugenio Aramburu a condición  de que las hostilidades contra  las fuerzas revolucionarias se detuvieran. Algo de eso ocurrió durante el mundial de fútbol  y la cosa funciono relativamente bien,salvo la voladura de la casa de Klein que revelaba que los Hamas argentinos existían y que el fondo todo el proceso militar se desarrollaba enmarcado en una larga interna nacionalista peronista y que la fantasía de la neutralidad de la sociedad civil era un simulacro de farsantes  y el no te metas o por algo habrá sido eran algo profundamente instalado en la conciencia política de los argentinos neutralistas. Que de neutralistas tenían poco, querían paz, orden y trabajo como la mayoría de la gente en cualquier sistema político vigente.

Imaginemos también que, por consecuencia reactiva  un sector naval o militar hubiese interpretado esto como una debilidad –otro caso Trelew que devoro cualquier posibilidad de negociación entre el gelbardismo lanussista y el gelbardismo peronista pese a las coincidencias económicas ,   y se trataría otra vez de nuevas y a la vez malas vibraciones, en la lucha contrarrevolucionaria y hubiese  descargado por consecuencia  una ofensiva masiva, deleterea, eficaz contra las organizaciones político militares que  tomaban en pinzas  no solo al poder ejecutivo sino también al Congreso, a los legisladores y a los poderes provinciales.

Esto hubiese sellado automáticamente la muerte de Aramburu y Rodolfo Walsh,un buen escritor bien elegido para su tarea después del caso Satanowsky,  no hubiese tenido tiempo para escribir su ultima ficción, la del asesinato de Aramburu tal como ha pasado a la posteridad de las retorcidas y algo mitológicas  fantasías montoneras.

Bueno eso es lo que esta ocurriendo en estos momentos entre Israel, Turquía, los irregulares de  Hamas  y es lo que inevitablemente reposiciona el rol estabilizador de Egipto en la región.

Las relaciones especiales entre Israel y Turquía  se encuentran en una cornisa descendente después de  la  operación plomo fundido  de Tsahal en Gaza.

El primer ministro Recep Erdogan hace lo que puede para resistir el clamor de las masas turcas, que no son antisraelies, pero tampoco han olvidado los residuos imperiales de esa enorme caza de cetrería en el desierto vacio que llevaba a cabo el imperio otomano en su momento de  esplendor, dejando una cartografía  de nuevos estados como Siria, Irak y la propia Israel.

Hace meses que Turquía desarrollaba una acción tendiente a provocar un masivo cambio de prisioneros entre Hamas y algunos israelíes, entre ellos un  conocido suboficial que se encuentra  como rehén de Hamas.El objetivo turco apuntaba también, como lo ha señalado recientemente Erdogam en una conferencia en Suiza, a establecer acuerdos mas o menos realistas entre los intereses sirios, las necesidades estratégicas  de Israel y cerrar casi definitivamente el dossier del Golam.

La ofensiva israelí  ha calcinado esas posibilidades y ahora ante las  elecciones que  empujaran a Israel a la derecha, cosa lógica en un estado espartano que se siente amenazado no solo militarmente sino sobre todo psicologicamente por el progresismo militante , la situación turca aparece ligeramente desdibujada, como un espejo sin  esmeril que ha perdido nitidez estratégica. El rol ha sido ocupado por Egipto pero también en este caso es necesario tener en cuenta que Mubarak tiene 80 años y que en los últimos meses los servicios secretos egipcios han comenzado a jugar  un rol cada vez mas preciso y decisional en los asuntos administrativos del estado previendo una crisis sucesoria.  También ,el fantasma de los Hermanos Musulmanes que abatieron a Sadat  en medio de una parada militár esta siendo monitoreado de cerca y el ejercito egipcio  no esta dispuesto a permitir que resurja el fundamentalismo militante en sus propias filas.

El asunto no es menor y una vez mas pone de relieve que los pequeños  estados no son simples títeres coloniales o sumisas alegorías de los imperios centrales. Ceasescu lo revelo en su desesperada resistencia  frente a Moscú y a la  transición gorbacioviana. Somoza Debayle apuntaba a un nuevo canal de Panamá, pero entre el Pacifico y el Atlántico que perjudicaba justamente los intereses chino americanos en  el propio canal de Panamá y  la Argentina pese a los esfuerzos del general Riberos para seguir luchando en el Caribe su tercera guerra mundial con los irregulares del 601, enfilo resueltamente su flota de guerra  hacia el sur poniendo entre la espada y la pared al poder político decisional  británico.

Estas equivocaciones en política internacional son mas   frecuentes de lo que parece. La  lucha de Chamberlein por la libertad de Polonia fue ucronica  y a destiempo. Mas les convenía a los ingleses robustecer su poder, dejar que Hitler y Stalin se desgastasen en una guerra inevitable en el Este  y preservar intacto el potencial de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos para disuadir al imperio del Japón en el Pacifico.

Pero los intereses de los pequeños estados son  incontrolables. Tienen sus propias vibraciones.

 Arrastran  el disparador  de  la  atractiva y juvenil mística de la guerra.


 

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