La estrategia latinoamericana de Barack Obama

 

Por Carlos Pagni

 

 Este excelente articulo de Pagni, se hizo menos filoso pero mas  preciso desde que paso de Ámbito a  La Nación, relega sin embargo aspectos geopolíticos esenciales. Obama es  casi el gabinete de Clinton en su totalidad y  la conformación de los vértices de la inteligencia americana así lo demuestra. Inicialmente los objetivos de Obama  apuntaban a    fortalecer a la CIA  en perjuicio de los servicios militares pero la realidad de la guerra en acto y las que vendrán  y esto es  inevitable  han hecho trizas esas  deseables ilusiones.El pentangonismo seguirá vigente –James Jones amigo ideológico  de  la Rice esta para eso -y ya la izquierda americana  comienza a percibir que detrás de Obama  no hay un Kennedy  iconal  y fantaseado  sino otra forma de encarar las relaciones internacionales.

 

Liquidada las teorías de los linkage, no debemos olvidar que Clinton pulverizo la embajada china en Sarajevo sin vacilaciones  y que en general  su política consistió en hacer la guerra sin mostrar que la guerra fuese demasiado importante.

  Is the job dijo amablemente   y si, en los países serios la guerra is the job y no un amateurismo para gordillos que  basican en la cancillería aprendiendo a no saturarse sus barbas con salsa de tomate.

La realidad es que el único país realmente importante para USA   en el subcontinente  es estratégicamente el  Brasil y a corto plazo por su crisis  pártidocratica y su  entramado con el narcotráfico a la napolitana, México. El resto es ficcional, amable, folklorico como  el turismo aventura.

 Una diplomacia en Adidas.

La penetración de Irán en Venezuela  recuerda la penetración cubana  en la epopeya sandinista contra los angloparlantes indios miskitos pero nada demasiado importante ocurre en estas zonas.Una  Bahía de Cochinos ficcional pero sin la menor posibilidad de triunfo.

Irán  hoy es como  Corea del Norte .Un tigre de papel enderezado contra los países árabes e Israel al mismo tiempo pero sin poder de fuego alguno para desencadenar un holocausto nuclear ..Cuba ,por su parte ,espera que el gobierno argentino siga los pasos de Francisco Franco y del Perón –Gelbard que le abrieron un crédito de mil millones de dólares en 1973 en una clara apuesta europea  italo-alemana,  para luego descubrir que la  intermediación con un país tecnológicamente atado a las trochas del  COMECON  era realmente bastante difícil. De ahí  la fantasía de la biogenética en donde los Méngüele cubanos vendrían a desarrollar cosas que en la Argentina conocemos perfectamente. Única  operación seria de este viaje de Cristina a su adolescencia imaginaria, el diputado Basteiro ambiciona una empresa latinoamericana de aviación y si logra  el acuerdo del Brasil y Venezuela las posibilidades  turísticas latinoamericanas en la materia  tendrían cierto grado de verosimilitud. Mucho mas concreto que el anillo energético que quedo como un trozo inacabado de Tolkien en el programa bolivariano.

La ausencia de Cristina en  la coronación de Obama no le interesa a nadie, mal que le pese a sectores del liberalismo argentino que señalan con su dedito acusador, y para mas datos es necesario aclarar que sus  retardos en la foto grupal de los presidentes latinoamericanos se debió a que los  encargados de ceremonial simplemente se habían olvidado de ella. Pero como es mujer y  menos escrupulosa que la Bachelet  los  presidentes masculinos repitieron la foto para que la señora no quedara desdibujada en esos conclaves a los que   aburre con retórica  didáctica sobre temas que en general  no conoce.

La prioridad de Obama no es América Latina y solo   el  área latina del continente será importante en la medida en que se integre a las coordenadas de la política mundial.Pero eso se llama China y Francia y no Irán precisamente.

El ultimo acto de gobierno de Bush fue aprobar por decreto el Tratado de Libre Comercio con el Perú  remarcando que los intereses americanos apuntan como es lógico hacia el Pacifico de forma cada vez mas clara y decisiva. Sean demócratas o republicanos los que gobiernen.

La Argentina escandinava esta allá lejos y parafraseando a  Enrique Larreta es una figura que se aleja del mundo como  una  silueta en la distancia, un gaucho que se aleja  simplemente como “quién se desangra”.

 

Strategicos.

 

 

LA NOTA.

 

Es posible que, a fuerza de malentendidos, Barack Obama comience a tener alguna curiosidad por los excéntricos Kirchner. ¿Había un lugar más heterodoxo que Cuba para saludar, pasado mañana, su llegada a la Casa Blanca? Después de dialogar con la Presidenta, en diciembre, Madeleine Albright le dijo a un amigo argentino: "Ella se equivoca. Cree que porque cambia el gobierno cambiará nuestro aprecio por el mercado o nuestra visión del mundo". La señora de Kirchner se lo tomó en serio. Se va Bush, llega Obama, pero ella aparece cultivando sus vínculos antiimperialistas.

 

La relación entre Cristina Kirchner y Obama ya tuvo otro chispazo de perplejidad. En su carta de felicitaciones, ella lo exaltó por algo que él nunca quiso ser: un líder en la lucha por los derechos de los negros. Es posible que el triunfo de Obama se haya debido, en parte, a que logró disuadir a quienes lo veían igual que la Presidenta. Ella no valoró el esfuerzo: lo asimiló a las víctimas de la violencia racista y, sin entrar en detalles, lo comparó con los guerrilleros argentinos de los años ´70.

 

Habría que avisarles a los burócratas del Departamento de Estado que estos movimientos no revelan una estrategia sino una política exterior pensada a la sans façon . Quien decidió que, cuando la noticia es Obama, la Presidenta aparezca abrazada con Chávez y Castro fue el médico Buonomo, no el canciller Taiana. Maldita lipotimia. ¿O bendita? En la Casa Rosada se escucha que ese percance fue exagerado para evitar, con una semana más de preparación, que el viaje a La Habana fuera una colección de contratiempos. No se pudo. Así como la señora de Kirchner salió de Buenos Aires sin saber si Fidel Castro la recibiría, Hilda Molina ignora si será recibida por la señora de Kirchner. Sería una comedia de enredos de estar en juego la cautividad de una persona.

 

La doctora Molina, sin novedades hasta el jueves a la noche, liberó a la Presidenta de cualquier compromiso. En cambio los directivos de Human Rights Watch, catedral demócrata del garantismo, le siguen tirando del saco: esperan que su antigua amiga proteste por los 21 periodistas encarcelados por Raúl Castro. El pedido fue de José Miguel Vivanco, a quien Chávez expulsó de Caracas por molestar con preocupaciones similares. Pero la viajera preferiría aceptar las condiciones de sus anfitriones: hasta anoche no se preveían contactos con disidentes. En Cuba y Venezuela los Kirchner son derechos y humanos.

 

Los funcionarios del oficialismo disculpan estas defecciones con el peor argumento: explican que al nuevo gobierno de los Estados Unidos no le molestan. Es probable. Si en la isla se produce una liberación de presos políticos, Obama se prepara para levantar el embargo contra Cuba. Un ortodoxo del castrismo, como Jesús Arbezú, director del Departamento América del PC cubano, admitió ante interlocutores argentinos que esa ecuación está casi acordada. Arbezú almorzó en la Casa Rosada el último 20 de diciembre. Llegó de la mano de Rafael Follonier, el canciller que tienen los Kirchner para las variantes más extremas de la izquierda regional.

 

La rivalidad con los Castro tiene para Washington el anacronismo de la guerra fría, pero los desplantes de Chávez comprometen su presente. El venezolano es la ventana por la que Irán se ha asomado a América latina.

 

El vínculo con Irán es la incógnita más importante de la gestión externa de Obama. Ya se sabe que no habrá cambios bruscos. Los demócratas mantendrán al republicano Robert Gates en Defensa y encomendaron el Consejo de Seguridad Nacional al general James Jones, emisario de Condoleezza Rice para la seguridad de Medio Oriente.

 

Sin embargo en el gabinete de Obama se perciben matices. El incondicional alineamiento con Israel de Rahm Emanuel, su jefe de staff, o de David Axelrod, su jefe de campaña, supone endurecer el trato con Irán. Hillary Clinton, la futura secretaria de Estado, modula de otro modo: adelantó que intentaría dialogar con Mahmud Ahmadinejad. Como otros expertos en Washington, cree que la tensión con Irán dificulta la normalización de Irak -donde los Estados Unidos llevan gastados más tiempo y dinero que en la Segunda Guerra Mundial-y hace más probable un choque entre Paquistán y la India.

 

Esta discusión no es indiferente para América latina. Si la cuestión iraní pierde peso, el chavismo será visto como un peligro menor. Y se habrá devaluado la única política de los Kirchner aplaudida por los funcionarios de Bush: la acusación a Irán por el atentado contra la AMIA.

 

La estrategia latinoamericana de Obama se está configurando. Si bien Thomas Shannon seguirá en el Departamento de Estado por un semestre, hay tres figuras claves del nuevo esquema de poder.

 

Greg Craig y Dan Restrepo forman un dúo. Craig, que será el consejero legal de Obama (su Zannini), no sólo defendió a Bill Clinton durante el impeachment. En 2000 fue el abogado del padre de Elián González, que reclamaba desde La Habana la devolución del niño, después de una frustrada fuga en balsa hacia Miami en la que el cubanito perdió a su madre. Pero Craig ha sido también defensor del ex presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Losada, frente al gobierno de Evo Morales.

 

Restrepo es discípulo de Craig. Hijo de un colombiano y una española, será el nuevo encargado de América latina en el Consejo Nacional de Seguridad, donde -creen los Kirchner- Dan Fisk maquinó el caso Antonini Wilson. Restrepo, un crítico del Consenso de Washington, es optimista con los defectos de la política en la región: cree que se irán corrigiendo a fuerza de elecciones. Presionará, entonces, por la pureza del sufragio.

 

El tercer hombre clave para América latina pertenece al gobierno de Brasil: es el ministro de Asuntos Estratégicos Roberto Mangabeira Unger. Cuando Obama habló con Lula da Silva le mandó saludos a "mi mejor profesor en Harvard". Mangabeira mantuvo hace diez días una larga entrevista con Hillary Clinton y, según una versión confiable, ofreció sus buenos oficios ante tres problemas: Venezuela, Bolivia y Cuba. ¿Se vio en secreto con Obama? ¿Hablaron de la Argentina? Hillary calificó a Brasil como potencia emergente. Y hay quienes interpretan que su defensa del multilateralismo significará la incorporación de ese país -con Alemania, India y Sudáfrica- al Consejo de Seguridad de la ONU. Estas son las novedades de Obama ante las que deberán definirse los Kirchner.

 

Los mejores amigos argentinos del profesor Mangabeira están en la UIA. A esos industriales les gustaría verlo como el gestor oficioso de un acuerdo con el FMI: se facilitaría la devaluación que están esperando. Antes habrá que acordar con los holdouts: sus líderes en Nueva York, Nancy Soderberg y Robert Schapiro, están en la primera línea del Partido Demócrata.

 

Pero ¿inspirará la llegada de Obama un reacercamiento de los Kirchner con los Estados Unidos? El viaje a Cuba y Venezuela sería la metáfora de un no. Por eso Washington mantiene una rutina defensiva: salvar de una intervención a la muy demócrata Edelap, obtener indemnizaciones para las AFJP Met Life y New York Life, y limitar las transacciones con bancos locales por los riesgos del blanqueo.

 

Lo novedoso tampoco es auspicioso. Hillary Clinton tiene un amigo que pasa mucho tiempo en Buenos Aires. Es Luis Lauredo, el ex embajador de su marido en la OEA. Ahora está en el negocio de apuestas. Es decir, conoce al kirchnerismo por dentro. Representa a Codere, empresa a la que Daniel Scioli acaba de poner en la picota. Cristina Kirchner debería cuidarse de que, inspirada por Lauredo, Hillary se distraiga con preguntas sobre Scioli, Cristóbal López o Ricardo Glazman. También la política exterior puede quedar contaminada por las relaciones entre el juego y el poder.


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