PORQUE EL PROVISORIATO

Por Edgardo Arrivillaga.

 

Excelente análisis de Fogwill.Desde el principio algunos advertimos que la  política usurera de K y sus amigos apuntaba a la devaluación de la tierra y a su compra a precio vil por el grupo de amigos de la llamada burguesía nacional que  gravitan en torno a la presidencia.En ese sentido los intereses de Buzzi o de Llambias poco tenian que ver con los de  Biolcati aunque es cierto que ya en 1976  el sector agrario argentino por indicaciones de Martínez de Hoz  sello una serie de acuerdos secretos con  la Unión Soviética.Casi todos ellos en materia agropecuaria.

Videla fue complemento de Andropov y no su contracara.

 

La complementación entre el conservadorismo de la llamada oligarquía ganadera y los intereses soviéticos en el subcontinente era perfecta.Y ese fue uno de los motivos por la cual la política de los Derechos Humanos, pensada en Helsinki, se abatió tangencialmente sobre los defensores de la doctrina de la Seguridad Nacional cuyos gobiernos fueron sistemáticamente abatidos -con excepción del chileno, bien  guarnecido detrás del paraguas británico - simplemente porque habían dejado de ser necesarios.

 

Ahora el intervencionismo estatal sobre la economía y la microeconomía  con patéticas iniciativas como el control de los teléfonos celulares- se podrán comprar en el Uruguay con señal  emitida desde Santiago y factura pagada con una tarjeta de crédito Off.-shore - es solo   una primera ráfaga de iniciativas  teóricamente audaces que solo justifican una administración medrosa, .raquíticamente escasa de ideas pero con una gran necesidad de existir.

 

Esta conjunción entre partido -estado y gobierno es lo que esta  desguazando al peronismo y probablemente termine por poner en crisis a toda la sociedad argentina en un tiempo prudencial.Esto ocurre cuando la improvisación y el amateurismo se combina con el clientelismo político mezclado con esas sesudas explicaciones de pensadores como  Manusovich o Samid ,el carnicero no Samir Amid. que sostienen que el voto negativo de Cobos ,que enterró la mayoría parlamentaria gubernamental,a la que habrá que comprar ahora a precio mas caro, fue en verdad un gesto de descompresión que facilitó las cosas  a la exangüe  administración de Cristina crucificada en su propia trampa parlamentaria.

 

El mismo razonamiento explicaría que en verdad  la presión geopolítica alemana en sus numerosos frentes europeos tuvo un momento de alivio en mayo de 1944 cuando Alemania fue derrotada y Hitler se pegó un tiro.

 

Estas explicaciones conspirativas, muy adecuadas para gente como Kunkel que le debe la vida al gobierno de Isabel Perón-fue detenido y procesado   en 1975-, seducen también a cierta derecha amateur que sostiene , sin rubor, que el desmantelamiento de la Unión Soviética fue una inteligente maniobra del comunismo internacional para infiltrar a Occidente y luego con un golpe de judo feinmaniano,nuestro titanico King Kon  del pensamiento idealista aleman del romanticismo perimido  ,   penetrarlo y hacerlo quebrar.

 

La verdad es mas simple.Cristina es la vieja música militar de  su marido vociferada desde un carrusel de una plaza pública con acentos marciales desafinados pasado por el tamiz mahleriano de un director de orquesta que sabe que su principal enemigo son justamente los solistas peronistas.

 

El gobierno ha perdido contra el campo y  las clases medias.Ahora solo les queda convencer a la clase política de que habrá  puestos para ellos en la renovación de medio término del  2009, único motivo que justifica  la permanencia de este hiperactivo en términos fetichistas y de  revisitado Baudrillard   provisoriato.

 

Pero nada de esto garantizara que el provisoriato tenga demasiados votos en el 2009 y ese es el quid inevitable que el tardío romanticismo  montonero no ha logrado entender todavía.

 

Por ahora sigue funcionando el bunker.Pero no todos los soldados transmiten exactamente y con prontitud las consignas como hace solo 5 meses.
Y el frente cede. 
 

Peligro: Propiedades en la mira

 

 

Por Fogwill

 

Lo que está en juego es la propiedad: lo vieron los pequeños chacareros y los grandes estancieros desde el comienzo del conflicto. Y lo vieron los grupos marxistas que a los gritos acompañaron por Palermo la concentración del campo.
Lo que está en juego es la propiedad: por la misma razón otros marxistas engrosaron la concentración kirchnerista sin reclamar los choripanes ni los viáticos que movilizaron al resto de los concurrentes.


La propiedad es un mito fundante del orden liberal democrático, que sólo la puede vulnerar en casos indispensables para su supervivencia. Los historiadores sabrán si fue indispensable para el naciente Estado español solventar la conquista de América con la expropiación de todos los bienes de judíos y musulmanes, y si las nacientes Provincias Unidas necesitaron en verdad echar mano a las joyas de las damas mendocinas para reforzar los viáticos del cruce de los Andes.


La Argentina tiene una larga historia de expropiaciones. Cerca aún está el corralito bancario de 2001, que expropió a los ahorristas que ingenuamente -como ahora- creyeron en los bancos. Antes hubo una medida semejante, pero menos dolorosa: la conversión de la moneda del Plan Austral de Alfonsín y su "desagio" -literalmente, una quita significativa- a todas las transacciones económicas.


Los gobiernos de Menem fueron respetuosos de la propiedad privada. A cambio, se ensañaron con el patrimonio colectivo de todos los argentinos mediante un festival de transferencias, algunas de las cuales se realizaron a precio vil y otras -como la de Aerolíneas que ahora se ventila- fueron negociados o patentes de corso.


Perón mismo fue muy respetuoso de la propiedad. A pesar de su cháchara antioligárquica, al caer su gobierno la estructura de la propiedad de la tierra y las empresas no era muy distinta que en tiempos de su asunción. Se recuerda la expropiación del grupo agrocervecero Bemberg porque no hubo otras de semejante escala. El ínfimo precio pagado fue un castigo a un opositor político, que desde diez años antes del peronismo mantenía fuertes roces con el Estado nacional por la opacidad de sus finanzas, su elusión de leyes impositivas y la irregular transferencia al exterior de sus acciones.
Ahora es el turno del gobernador Schiaretti, que para aliviar las finanzas cordobesas no tuvo mejor idea que gravar las jubilaciones como si fuesen rentas y no una legítima propiedad de los que las reciben. Si yo tuviese alguna propiedad, no reclamaría "que se vayan todos": me bastaría con que pidan ayuda a alguien menos irresponsable.

 

 


 

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