Por Edgardo Arrivillaga.

Videla fue complemento de Andropov y no su contracara.
La complementación entre el conservadorismo de la llamada oligarquía ganadera y los intereses soviéticos en el subcontinente era perfecta.Y ese fue uno de los motivos por la cual la política de los Derechos Humanos, pensada en Helsinki, se abatió tangencialmente sobre los defensores de la doctrina de la Seguridad Nacional cuyos gobiernos fueron sistemáticamente abatidos -con excepción del chileno, bien guarnecido detrás del paraguas británico - simplemente porque habían dejado de ser necesarios.
Ahora el intervencionismo estatal sobre la economía y la microeconomía con patéticas iniciativas como el control de los teléfonos celulares- se podrán comprar en el Uruguay con señal emitida desde Santiago y factura pagada con una tarjeta de crédito Off.-shore - es solo una primera ráfaga de iniciativas teóricamente audaces que solo justifican una administración medrosa, .raquíticamente escasa de ideas pero con una gran necesidad de existir.
Esta conjunción entre partido -estado y gobierno es lo que esta desguazando al peronismo y probablemente termine por poner en crisis a toda la sociedad argentina en un tiempo prudencial.Esto ocurre cuando la improvisación y el amateurismo se combina con el clientelismo político mezclado con esas sesudas explicaciones de pensadores como Manusovich o Samid ,el carnicero no Samir Amid. que sostienen que el voto negativo de Cobos ,que enterró la mayoría parlamentaria gubernamental,a la que habrá que comprar ahora a precio mas caro, fue en verdad un gesto de descompresión que facilitó las cosas a la exangüe administración de Cristina crucificada en su propia trampa parlamentaria.
El mismo razonamiento explicaría que en verdad la presión geopolítica alemana en sus numerosos frentes europeos tuvo un momento de alivio en mayo de 1944 cuando Alemania fue derrotada y Hitler se pegó un tiro.
Estas explicaciones conspirativas, muy adecuadas para gente como Kunkel que le debe la vida al gobierno de Isabel Perón-fue detenido y procesado en 1975-, seducen también a cierta derecha amateur que sostiene , sin rubor, que el desmantelamiento de la Unión Soviética fue una inteligente maniobra del comunismo internacional para infiltrar a Occidente y luego con un golpe de judo feinmaniano,nuestro titanico King Kon del pensamiento idealista aleman del romanticismo perimido , penetrarlo y hacerlo quebrar.
La verdad es mas simple.Cristina es la vieja música militar de su marido vociferada desde un carrusel de una plaza pública con acentos marciales desafinados pasado por el tamiz mahleriano de un director de orquesta que sabe que su principal enemigo son justamente los solistas peronistas.
El gobierno ha perdido contra el campo y las clases medias.Ahora solo les queda convencer a la clase política de que habrá puestos para ellos en la renovación de medio término del 2009, único motivo que justifica la permanencia de este hiperactivo en términos fetichistas y de revisitado Baudrillard provisoriato.
Pero nada de esto garantizara que el provisoriato tenga demasiados votos en el 2009 y ese es el quid inevitable que el tardío romanticismo montonero no ha logrado entender todavía.
Peligro: Propiedades en la mira
Por Fogwill
Lo que está en juego es la propiedad: lo vieron los pequeños chacareros y los grandes estancieros desde el comienzo del conflicto. Y lo vieron los grupos marxistas que a los gritos acompañaron por Palermo la concentración del campo.
Lo que está en juego es la propiedad: por la misma razón otros marxistas engrosaron la concentración kirchnerista sin reclamar los choripanes ni los viáticos que movilizaron al resto de los concurrentes.
La propiedad es un mito fundante del orden liberal democrático, que sólo la puede vulnerar en casos indispensables para su supervivencia. Los historiadores sabrán si fue indispensable para el naciente Estado español solventar la conquista de América con la expropiación de todos los bienes de judíos y musulmanes, y si las nacientes Provincias Unidas necesitaron en verdad echar mano a las joyas de las damas mendocinas para reforzar los viáticos del cruce de los Andes.
La Argentina tiene una larga historia de expropiaciones. Cerca aún está el corralito bancario de 2001, que expropió a los ahorristas que ingenuamente -como ahora- creyeron en los bancos. Antes hubo una medida semejante, pero menos dolorosa: la conversión de la moneda del Plan Austral de Alfonsín y su "desagio" -literalmente, una quita significativa- a todas las transacciones económicas.
Los gobiernos de Menem fueron respetuosos de la propiedad privada. A cambio, se ensañaron con el patrimonio colectivo de todos los argentinos mediante un festival de transferencias, algunas de las cuales se realizaron a precio vil y otras -como la de Aerolíneas que ahora se ventila- fueron negociados o patentes de corso.
Perón mismo fue muy respetuoso de la propiedad. A pesar de su cháchara antioligárquica, al caer su gobierno la estructura de la propiedad de la tierra y las empresas no era muy distinta que en tiempos de su asunción. Se recuerda la expropiación del grupo agrocervecero Bemberg porque no hubo otras de semejante escala. El ínfimo precio pagado fue un castigo a un opositor político, que desde diez años antes del peronismo mantenía fuertes roces con el Estado nacional por la opacidad de sus finanzas, su elusión de leyes impositivas y la irregular transferencia al exterior de sus acciones.
Ahora es el turno del gobernador Schiaretti, que para aliviar las finanzas cordobesas no tuvo mejor idea que gravar las jubilaciones como si fuesen rentas y no una legítima propiedad de los que las reciben. Si yo tuviese alguna propiedad, no reclamaría "que se vayan todos": me bastaría con que pidan ayuda a alguien menos irresponsable.
